Baraja se juega su futuro ante el Málaga

Baraja se juega su futuro ante el Málaga
Torrecilla, ayer, antes de su intervención en Mareo. / F. G. DE DIOS

Torrecilla ratifica su confianza en el técnico, supeditada a lo que suceda en ese partido

JAVIER BARRIOGIJÓN.

«No es cuestión de hablar de nombres, sino de hombres. Cuando un proyecto no está en lo que se espera, se necesitan hombres y valientes». Un día y medio después de una larga reflexión que llevó al club a pasar por distintos estados, con un sondeo incluido a las opciones que presenta el mercado, un análisis de la promoción de José Alberto López y, sobre todo, sin desechar nunca la posibilidad de que Rubén Baraja siguiera, Miguel Torrecilla ratificó ayer la continuidad del entrenador vallisoletano. Lo hizo a mediodía, en una declaración exprés que pivotó sobre tres puntos: reconoció la preocupación existente, solicitó un paso al frente de los jugadores y respaldó a Baraja. Eso sí, el director deportivo del Sporting evitó empeñar su palabra más allá del encuentro frente al Málaga, pendiente de lo que suceda.

«Este proyecto no ha sido configurado para estar del décimo para abajo, sino del sexto para arriba», sostuvo el salmantino, quien, antes del apoyo, ya había anticipado la decisión del club con una puesta en escena medida y un mensaje sonoro: «Veo al míster fuerte, entero y totalmente responsabilizado, con fuerza y energía para que los resultados cambien. El domingo tenemos una oportunidad contra el Málaga para demostrar que el proyecto no está configurado para estar del décimo para abajo». Más adelante confirmaría sin ambages que sus palabras «sí» respondían a un respaldo al técnico, señalando de forma numérica que «el nivel de confianza en el entrenador es un diez».

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Uno de los puntos fuertes del técnico, además del criterio de Torrecilla -«tengo una dilatada experiencia y he mantenido a entrenadores con resultados adversos, y con esa confianza han llegado al objetivo», dijo seguro-, es el estado de ánimo de Baraja, muy alejado del que, por ejemplo, manifestaron en su día Abelardo, con una ruptura con una parte del vestuario, y Paco Herrera, muy castigado por la presión social. El vallisoletano transmite confianza y vigor para seguir, respaldado por la plantilla y resistente al ruido de El Molinón. Tampoco el mercado ofrece en este momento una alternativa que convenza plenamente al club, que sigue sin ver clara la subida de José Alberto López.

En cualquier caso, la cita del domingo frente al Málaga de Muñiz determinará el futuro de Baraja, que afronta ahora la fase más compleja del calendario con su crédito bajo mínimos. Al mismo tiempo, si hay un bloque de partidos que le podrían revitalizar, serían estos: la visita del Málaga, segundo, el derbi y el desplazamiento a Los Cármenes para medirse al líder. Esquivó la cuestión Torrecilla del carácter definitivo de la cita del domingo, pero tampoco se ocultó: «Todo dependerá de lo que muestre el equipo en el campo. Hay que evaluar las cosas dentro de lo que transmite el terreno de juego. Si lo que me transmite el equipo es pasotismo, sin energía, ni confianza en el entrenador, se añade a lo que la grada pueda transmitir y suma».

Ni ratificar, ni ultimátum

Más adelante volvió sobre sus pasos y añadió que «hay dos cosas que no me gustan, ni el verbo ratificar, ni la palabra ultimátum», concluyendo que «confío en el trabajo de un cuerpo técnico que se pasa horas aquí, sé cómo trabaja y las cualidades que tiene. No hablo de periodos de confianza, sino de un trabajo que no está siendo acompañado por resultados». Y sumó a eso que «si fuera por resultados, sería muy sencillo (tomar la decisión de destituirle), pero más que en eso, creo en el cuerpo técnico».

Antes había asumido su cota de responsabilidad, rechazando, en todo momento, el argumento de que la plantilla no tenga capacidad para competir por los grandes objetivos: «Hay una responsabilidad de todos: mía y del presidente, primero, pero también del cuerpo técnico y los futbolistas». A estos les exigió un paso adelante. «He trabajado con el míster en esta plantilla desde el minuto cero. En algunos casos, hay futbolistas que están creciendo, pero hay que pedirles más rendimiento a otros. Autoexigencia», resumió. A renglón seguido solicitó que «ahora es cuando tienen que sacar la cabeza los líderes».

Receptivo al sentimiento de El Molinón, admitió que las críticas se han alimentado del mal juego del Sporting. «El respetable es el respetable y esa es la reacción ante algo que no gusta», observó. A lo que sí cerró la puerta fue a tomar una decisión por la presión de la grada. «Hay que analizar las cosas desde la tranquilidad, no desde una reacción alimentada por una crispación, lo que nos puede llevar a la precipitación», sostuvo. El domingo, eso sí, el balón decidirá.

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