El Sporting necesita la iniciativa

José Alberto conversa con Blackman durante un entrenamiento en Mareo. / DAMIÁN ARIENZA
José Alberto conversa con Blackman durante un entrenamiento en Mareo. / DAMIÁN ARIENZA

Ante el Zaragoza, el equipo de José Alberto disparó a portería por primera vez menos que su rival | Con veintiocho tiros entre los tres palos, cuatro lanzamientos al poste, un penalti fallado y un gol mal anulado, los gijoneses solo suman seis tantos en seis partidos

JAVIER BARRIO GIJÓN.

«Estamos teniendo muy poco acierto para lo que nos gustaría y así es difícil conseguir victorias», alertaba el sábado José Alberto. Es innegable que, desde que el técnico gestiona el primer equipo, el Sporting es otro. Se le reconoce bien por su desmelene ofensivo, aunque frente al Zaragoza perdiera esa iniciativa durante demasiados minutos, cediendo terreno en las dos áreas tras el primer gol maño. Ese día, la derrota castigó a un contendiente menos incisivo que de costumbre, salvo por el torrente de los primeros veinticinco minutos y el arreón del final, y que, por primera vez desde la llegada de José Alberto, disparó menos a puerta que su rival: cuatro tiros por los seis que contabilizó el Zaragoza, que también, eso sí, tembló con el remate al palo de Djurdjevic. Pero este fue uno de los borrones del sábado, con un Sporting que careció durante bastante tiempo del frenesí que tanto encandila al sportinguismo, en un apagón motivado por la buena circulación de balón y el control del grupo de Víctor Fernández, tiránico en el centro del campo.

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La jornada confirmó que el Sporting no puede sobrevivir aguantando, ni levantando el pie. Para ganar tiene que producir. Y mucho. Se mire por donde se mire, con otros matices futbolísticos en el análisis del sábado como esa pérdida del centro del campo o la pobreza del juego exterior, el Sporting tiene un serio problema con el gol porque no le va nada el rol de sometido, como a otros equipos que navegan mejor al contragolpe. Necesita intimidar con su llegada y que esta se reproduzca para cantar bingo.

El eléctrico arranque del choque ante el Zaragoza, así como su precintado, acentúan la impresión que tuvo José Alberto cuando llegó al primer equipo. En los primeros entrenamientos comenzó a ver a sus futbolistas con más detalle y apreció las costuras. Al proyecto le faltaba y le falta colmillo en los últimos metros. Los datos avalan ese apreciación. En estos seis partidos, el Sporting ha enfocado en veintiocho ocasiones entre los tres palos, con cuatro tiros al poste, un penalti fallado y un gol mal anulado. Demasiado. Eso sin contar otras ocasiones de naturaleza menos estadística, como el gol cantado que marraron Djurdjevic y Álvaro Jiménez ante el Mallorca.

La preocupación del cuerpo técnico es importante. Muchas de las alineaciones que ha planteado José Alberto, además de por el rendimiento de los jugadores durante la semana y la competición, han estado condicionadas por esa falta de chispa en ataque, acentuada con la sequía de Carmona, el hombre más eficaz del proyecto, pero que no celebra desde el derbi. El sistema de los dos delanteros fue una respuesta a esa dificultad para dar las luces a los porteros rivales. La impresión es muy similar en el club, sin que, por otra parte, se pasen por alto los problemas futbolísticos que evidenció ante el Zaragoza el Sporting, seco de ideas y sin iniciativa hasta la entrada de Pablo Pérez, quien volvió a conectar un poco a todo el equipo.

Dentro de ese atasco ofensivo, Djurdjevic y Blackman han polarizado el debate por la pobreza de sus registros ofensivos. Bien es cierto que, desde la llegada de José Alberto, el serbio ha dado un paso al frente. Se estrenó en la Liga con el técnico de La Fresneda en el banquillo y el sábado sumó su segundo tanto, situándose como el máximo goleador del Sporting en estos seis partidos que suma el preparador de gobierno en el primer equipo. La impresión con Blackman es distinta. Ante el Zaragoza pasó totalmente desapercibido y a su espalda, siendo de los dos delanteros el que retrasaba ligeramente su posición, se generó un enorme vacío con el centro del campo. Entre los problemas que tuvo en el inicio en su rodilla derecha y su propia irregularidad, con algún chispazo aislado de calidad por el camino, no termina de arrancar a falta de un partido para el final de la primera vuelta.

A ocho puntos del 'play off'

El trastazo del día de Reyes, por otra parte, ha puesto las orejas tiesas al vestuario, que lo ha recibido como un severo toque de atención. «Hay que asumirla (la derrota) con naturalidad», normalizó el entrenador del Sporting, buscando mantener viva la llama de su llegada y alejándose del dramatismo. «Alguna derrota nos iba a llegar, nadie es invencible», concluyó el preparador con rostro serio. El principal problema radica en la distancia clasificatoria. El 'play off' se distanció ayer hasta los ocho puntos para los rojiblancos, pese al alto ritmo que ha impuesto el equipo desde la llegada de José Alberto, situado como el cuarto mejor en estos seis partidos, con once puntos de dieciocho posibles.

El déficit con el que se encontró el técnico fue importante, aunque José Alberto siempre se ha mostrado esperanzado en recortar el margen a la par de ir logrando el crecimiento deportivo del equipo que, hasta la visita del Zaragoza a El Molinón, había sido superior a todos sus rivales, con el principal lunar situado en ese pobre porcentaje de acierto en la definición. El mismo que le impidió salir ganador de Elche y Lugo, sin ir más lejos, y que apretó finales de partidos dominados, como sucedió ante el Tenerife y el Mallorca.