«Para mí no hay nada más que jugar en el Sporting»

«Para mí no hay nada más que jugar en el Sporting»
Canella, durante un ejercicio en la sesión de ayer. / ARNALDO GARCÍA

Canella asegura antes de disputar su partido número 300 que «sería un sueño terminar mi carrera aquí»

J. BARRIO GIJÓN.

Roberto Canella haciendo de Roberto Canella. «¿Los 300 partidos? Los cumpliré si juego, ¿no?», manifestaba ayer con una sonrisa y la moderación que trae de serie, mostrando su respeto hacia el criterio de Baraja. «Es un orgullo jugar el partido número 300 con el Sporting, un sueño. Cada partido disfruto como si fuera el primero. Espero que no sea el último», deseó emocionado por la histórica barrera que alcanzará ante el Reus. «Para mí no hay más que jugar en el Sporting», remachó el defensa, que ayer por la mañana se encontró sus botas tuneadas por los utilleros con un esparadrapo y un código: RC-300.

Antes de la nostalgia y el disfrute personal, cargando en las piernas la friolera de 294 partidos en la Liga y 5 en la Copa, alcanzando ya los picos de los más grandes, Canella revisó el presente, ejerciendo de capitán y portavoz del grupo, y reconoció que «la semana está siendo un poco dura por el resultado del Wanda, pero estamos con muchas ganas. Veo al equipo entrenando muy bien y con ganas de que llegue ya el partido». También defendió la labor de Baraja, explicando que «todo se focaliza en el entrenador, pero los que jugamos somos nosotros y tenemos que cambiar esa mentalidad de los partidos de fuera», transmitiendo al entorno un mensaje de «unidad». «Todos debemos estar unidos», pidió.

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A partir de ahí abrió de par en par el libro de su vida en el Sporting. «Recuerdo el ascenso, aquella victoria en el Bernabéu, aunque me lesioné al poco de empezar», comentó de manera superficial con una sonrisa, reconociendo un deseo en voz alta: «Para mí sería un sueño terminar mi carrera en el Sporting. Soy un jugador de club, pero al final no depende de mí, sino de muchas partes». Y apuntó un par de respuestas después, con la conclusión de su contrato prevista para el final de la presente temporada y sin ninguna negociación en marcha -«de momento no hay nada y yo me centro en entrenar, en jugar y cuando haya que hablar de eso, se hablará», apuntó-, que «si el club quiere que siga, encantado».

Su trayectoria mira ahora hacia otros horizontes, conquistados, entre otros, por José Manuel, Churruca y Sastre, que disputó 324 partidos, a tiro de piedra del lavianés. «Superar a gente tan importante sería algo increíble y que nunca hubiera imaginado. Tengo ganas de más», prometió. «¿Y no le preocupa que haya algún aficionado que se canse de verle tanto?», se le preguntó. «Para gustos, colores. Yo nunca me cansaré de ver a la afición del Sporting», subrayó.

«Soy un privilegiado por jugar en el equipo que quiero», repitió el capitán rojiblanco. «No imagino el día a día sin venir a Mareo. Incluso cuando tenemos descanso vengo por aquí. El día que deje de pertenecer al club, lo pasaré mal», anticipó, antes de meter la directa hacia la historia.

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