Rubén Baraja pasa al ataque

Rubén Baraja pasa al ataque
Rubén Baraja da instrucciones a sus futbolistas durante la sesión de ayer. / ARNALDO GARCÍA

Un día después de ser ratificado, el entrenador asume la presión sobre su puesto y muestra su lado más enérgico

JAVIER BARRIOGIJÓN.

La imagen que proyectó ayer Rubén Baraja no fue la de un entrenador cuestionado, sobrepasado por las críticas hacia su gestión deportiva y al que, tan solo veinticuatro horas antes, Miguel Torrecilla había ratificado en su cargo hasta el domingo. Todo lo contrario. Se manifestó con la firmeza de siempre, sin ninguna traza de apocamiento, alejado del derrotismo y de los gestos del que se siente herido por la crítica. Esa extraña resistencia mental, cincelada en el inflamable campo de Mestalla, es una de las principales causas que le mantienen atornillado al vestuario. «El míster ha sido jugador y uno muy importante. Lo que Baraja ha sido y los números que tiene están ahí. Ha pasado situaciones buenas y otras menos buenas y es consciente de todo», observaba durante la jornada Francisco Molinero, uno de los pesos pesados del vestuario.

Con mucho ruido de fondo sobre su figura, el legendario '8' vive su semana más decisiva hasta la fecha en el Sporting sin estridencias. Con un paisaje al frente -Málaga, Oviedo y Granada- tan complicado como potencialmente revitalizador. El plan de trabajo que facilitó este lunes, con la clásica sesión a puerta cerrada trasladada a mañana, no tiene las extravagancias de un técnico en una situación límite. El resto de los días están abiertos para los aficionados. Como desde el inicio de la temporada. Y, mientras en los despachos el club acordaba darle un poco más de margen, Baraja, junto a Manu Poblaciones, José Ramón Rodríguez, Diego Tuero y el exfutbolista Arturo Martínez Noval, ha estado en los últimos días enfrascado en buscar la fórmula para tumbar al Málaga en El Molinón.

Más Sporting

Ayer, sobre el terreno, se le vio pasar al ataque y asumir el reto, manifestando una imagen muy energética, con constantes indicaciones a sus futbolistas y una insinuación para el once del domingo: la posibilidad de que Álvaro Traver, el extremo más específico que tiene la plantilla hoy por hoy, un futbolista que combina un buen pie derecho para el centro en carrera y velocidad -el Málaga tiene problemas en su lateral izquierdo-, se sume a un ataque integrado por Pablo Pérez y Lod (en la izquierda, donde también actuó Isma Cerro), lanzando los tres al creciente Djurdjevic. Una maniobra para embalar la ofensiva del Sporting, ensanchando el rectángulo, frente al Málaga. El resto del once que esbozó fue muy similar al de Almería, con la vuelta de Molinero al lateral derecho y a la espera de que Babin y Canella lleguen.

Por lo demás, la jornada tuvo las hechuras de una más, aunque había cierta expectación en la vuelta al trabajo del Sporting, con bastantes aficionados en Mareo. Baraja fue uno de los primeros en asomar por el túnel de vestuarios, acompañado por sus ayudantes, pisando el verde del número 2 con las manos metidas en los bolsillos y su rictus permanente de concentración. La voz de Manu Poblaciones lideró el calentamiento, con alguna intervención de José Ramón Rodríguez, el segundo. Él, mientras, dialogó con Arturo.

Paciencia y jugar

Luego llegó el turno de 'El Pipo', que interrumpió en un par de ocasiones el entrenamiento para reforzar las consignas con sus jugadores en un círculo más íntimo. Hasta que terminó el entrenamiento no dejó de vocear claves futbolísticas, corregir y pegar pelotazos para buscar el ataque de un equipo o forzar la defensa de otro. «¡Ten paciencia y juega 'Gera' (Geraldes)! ¡Cuando golpeamos ahí, hay que ir rápido a hacer la ayuda!», se le escuchó en un primer momento. «¡Tener paciencia y jugar, paciencia y jugar!», repitió en varias ocasiones. «¡Busco fuera y ataco!», amplió su mensaje, para concluir con un sentencia sonora: «¡Tenemos que ir de verdad a por el balón!».

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