«Guardo la camiseta del Sporting junto a la réplica de la Copa América»

«Guardo la camiseta del Sporting junto a la réplica de la Copa América»
Sebastián Eguren, ayer, delante de las oficinas. / ARNALDO GARCÍA

«Es un equipo grande en Segunda y espero verle el año que viene ya en Primera División»

J. BARRIO GIJÓN.

Hubo un tiempo en el que Manuel Preciado no le daba bola a Sebastián Eguren (Montevideo, 1981). Un buen día se cruzó con el técnico por el pasillo y se las ingenió para sacarle una explicación. El cántabro, un maestro en la gestión de la moral de la tropa, le espetó ronco: «¡Cómo vas a jugar si estás horrible!», paralizando el mediocentro. «Hazme caso 'Sebas', dentro de un par de partidos, cuando vuelvas a estar bien, vas a volver a tope», culminó cariñoso. «Era un genio. Salí hasta reforzado después de que me dijera eso», recuerda con guasa el uruguayo, ya retirado como jugador, de visita estas semanas por España -ayer en Mareo- en su incipiente travesía como técnico. Martín Lasarte, al que se unió en el Nacional de Montevideo, es su mentor.

-¿Cómo ha visto Mareo?

-Muy bien. Volver acá implica rememorar unos años que para mí fueron fantásticos, con gente muy especial y en un club muy especial. Estoy aprendiendo un poco, viendo muchos entrenamientos, hablando con los técnicos y también disfrutando de la comida. Uno no olvida lo bien que se come aquí (risas).

-Le queda solo Roberto Canella...

-Y algunas personas del club, además de Ivo (Iván Hernández), que ya está como entrenador del filial. Róber es el único que sobrevive a la vorágine.

-¿Cómo le va su etapa como técnico, ayudando a Martín Lasarte?

-Le puedo decir que es una experiencia muy linda. Estuvimos hasta hace poco en un club que nos exigió muchísimo, como es el Nacional (de Montevideo). El míster es un grandísimo entrenador, con una capacidad de liderazgo tremenda y mucha experiencia. Lleva ya veinte años entrenando. Es campeón de la Libertadores, de una Intercontinental... Tiene una historia importante. En el Nacional logramos un campeonato y dos torneos. Fue una experiencia buena, agotadora y nueva. Me siento muy cómodo.

-¿Y ahora?

-El míster quería descansar y también trabajar en la dinámica de nuestro cuerpo técnico, incorporando un nuevo preparador físico. También le gustó que viniera a España a ver cosas y acercarme generacionalmente al nuevo futbolista y a las tendencias que hay hoy en día. Estuve viendo de cerca cómo trabajaba el Atlético, con el 'Cholo', que es increíble.

-Allí está su gran amigo Godin.

-(Risas). Sí. Es el padrino de mi hijo.

-¿Vio al Sporting en el Wanda?

-Estuve en el campo y no traje mucha suerte. Le pedí disculpas a Róber (sonríe). Al margen del resultado, siempre es lindo ver al Sporting. La afición es incondicional. De la misma forma que lo ama, también le exige. Esa energía siempre está presente en El Molinón. En Segunda, el Sporting es un equipo grande, que aspira siempre a salir campeón. Espero verlo el año que viene ya en Primera.

-¿Ha podido hablar con Baraja?

-No. Le tengo mucha admiración por cómo era como futbolista, pero entiendo que son momentos delicados y no quiero robarle tiempo.

-Gana en casa, pierde fuera.

-¡Esto acaba de empezar! La Segunda es muy larga y resulta difícil conseguir una estabilidad. Puede haber un equipo que agarre confianza si gana muchos partidos, como sucede con el Málaga, que no lo esperaba. Pero luego viene diciembre, enero. Hay mucha liga aún. Vi mucho al equipo el año pasado porque estaba el 'Pelo' Santos y creo que hicieron una buena temporada. Vamos a esperar. Hay doce equipos que pueden subir y eso hace esta categoría tan especial.

-¿Qué recuerda del Sporting?

-El primer año fue extraordinario, con una primera parte malísima. Llegamos a ganar en el Bernabéu. Me llevé muchas cosas. Guardo la camiseta del Sporting junto a la réplica de la Copa América. Que me haya dirigido Preciado, compartir viajes con Quini... Es como si ahora uno cuenta que estuvo con Leo Messi, Maradona y otros grandes. Gijón nos acogió muy bien y El Molinón es un campo extraordinario. Había momentos que la gente nos llevaba. Pasábamos de la mitad del campo con el balón y parecía que estábamos haciendo una jugada magnífica. ¡Solo estábamos pasando la mitad del campo!

-¿Le veremos por España en breve?

-Ojalá. Mi objetivo es mejorar lo que pueda. En esto hay que gestionar los recursos humanos de la mejor forma con experiencia y carácter. Una cosa la tengo y voy agarrando la otra.

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