Sporting

Al Sporting le sobra partido

EXPULSIÓN. Trujillo Suárez enseña la roja a Damián Pérez en un partido que el Girona empató en los últimos minutos./RIBOT
EXPULSIÓN. Trujillo Suárez enseña la roja a Damián Pérez en un partido que el Girona empató en los últimos minutos. / RIBOT

El equipo de José Alberto ha recibido todos los goles en contra en las segundas partes de los partidos Cedió el control en los diez minutos finales ante el Deportivo, especialista en sacar puntos a los gijoneses sobre la bocina

JAVIER BARRIOGIJÓN.

No acaba de redondear la faena este incompleto Sporting, capaz de adelantarse en cuatro de las primeras cinco jornadas del campeonato, pero con problemas para interpretar el guión posterior y mantener la ventaja. Los partidos se le hacen eternos y las segundas mitades no son lo suyo hasta el momento. Tiene momentos de lucidez y buen fútbol, pero dobla la rodilla con la presión de sus oponentes. Hay demasiada indefinición todavía en su camino. Conviven muchos matices en el análisis del rendimiento, como las inferioridades numéricas (Gerona, Rayo y Huesca) y el nivel de los oponentes con los que ha tenido que lidiar hasta el momento, pero también hay una peligrosa tendencia -con miga futbolística- a ser castigado a partir del minuto 45.

La cuadrilla de José Alberto está haciendo bueno el tópico arrancado del cine. Segundas partes nunca fueron buenas. Salvo por el día que terminó con su portería a cero, en el triunfo contra el 'Alba', el Sporting ha dejado escapar ocho puntos después de los intermedios de los partidos. Sucedió ante el Girona (89), frente al Rayo (51), contra el Huesca (48) y, el pasado fin de semana, con ese garrotazo de penalti del deportivista Aketxe (90+4), cuando pedía la hora antes de tiempo.

En lo del domingo hay un punto de fatalidad en el momento más inoportuno, sobre todo porque el Deportivo ofrecía un fútbol muy canino en Gijón y se llevó un premio gordo unos segundos antes del final, pero el martillazo del vasco reitera el mismo problema de fondo. El Sporting no consigue precintar el partido con un tanto sentenciador y, en ese malabarismo de ventaja pequeña y tiempo, acaba dejando que la acción se traslade a su campo, fiándolo todo a su defensa. Con los gallegos, curiosamente, le sucede con frecuencia en los seis últimos años, de tragedia sobre la bocina. Toché, Babel, Pablo Marí y, este año, Ager Aketxe.

El Sporting realizó una prometedora segunda mitad, pero incompleta. Muy superior en su mayor parte, fue bajando peligrosamente su graduación en los últimos minutos del choque, cuando necesitaba mantener más viva su chispa. Cedió el control, que había saturado de tarjetas del Deportivo, obligado a correr durante mucho partido detrás de la pelota. Y se atechó en exceso. Los picos de posesión finales de los gallegos dejaron al Sporting con un 40% en la segunda mitad, dando setenta pases menos que el conjunto entrenado por Juan Antonio Anquela que, justo es decirlo, sacó petróleo de lo poco que generó con más gobierno de balón. Como ocasión más potable antes del gol estuvo el potente lanzamiento de falta de Aketxe.

En los diez últimos minutos, el partido se jugó en el campo del Sporting casi de forma íntegra. Solo se recuerdan tres ocasiones locales, pero de poca chicha: una galopada de Pablo Pérez, un elevado lanzamiento de falta de Nacho Méndez y un servicio de Djurdjevic a Pablo Pérez que interceptó el portero Dani Giménez. Todo a la contra. El resto del tiempo, el equipo se concentró en generar tráfico interior, despejar balones y cerrar vías de escape. José Alberto miró al banquillo, pero no echó mano del veloz Aitor García, quien estiró desde el banquillo al Sporting en Montilivi, y la polémica retirada de Manu García fue un anuncio de intenciones. Molinero se incrustó en el lateral derecho y Unai, por delante.

«Tenemos que controlar mejor esos últimos minutos porque no se nos pueden escapar dos puntos así», asumió José Alberto tras el partido, con El Molinón doliéndose todavía del tortazo, que llegó de la forma más primitiva. El Deportivo pobló su ataque, con casi cuatro delanteros por momentos, llegando por banda y por el centro, lanzando dos saques de esquina en los diez últimos minutos sin mucho daño. La desesperación del equipo gallego no llevó una tormenta al área del Sporting, como quizá sí sucedió en la visita del Rayo Vallecano, más peligroso y con más repertorio para generar fútbol ofensivo.

Dos partidos en cuatro días

Tendrá que aprender el equipo rápido la lección, de una vez por todas, porque en un margen de cuatro días tendrá la oportunidad de mejorar su suerte y asomar la cabeza en la clasificación frente a Las Palmas, en Gran Canaria, y el Racing, en El Molinón, el domingo. La semana viene cargada, con partido entre semana. Pasado mañana se cruzarán los rojiblancos con los isleños, en alerta roja y sin saber todavía lo que es ganar en estas cinco jornadas del inicio. La primera oportunidad para competir a tiempo completo.

Más Sporting