Todo por ganar, nada que perder

Todo por ganar, nada que perder
José Alberto, ayer, dialogando con Javi Noblejas durante el entrenamiento en Mareo. / ARNALDO GARCÍA

José Alberto revolucionará el once, con la posibilidad de jugar con Noblejas por delante de Canella y Pablo Pérez en punta

JAVIER BARRIOGIJÓN.

En la primera noche del VAR en Gijón, con el regreso a casa de un escrutadísimo Marcelino García, el Sporting volverá hoy a catar los octavos de final de la Copa del Rey. Lo hará una década después de su última experiencia en esta mágica fase y con la ambición de seguir dando palique a su aventura tumbando al Valencia. El envite de ida se colará como un antidepresivo al bajón provocado por la derrota ante el Zaragoza. Un intento radical de recuperar el alto pulso competitivo de la 'era José Alberto' poniendo contra las cuerdas a un trasatlántico de las dimensiones del Valencia, discutido por su irregular temporada, relegado a la zona media de la tabla en Primera y con el técnico de Careñes, héroe en Mestalla hace unos meses, caminando sobre el alambre.

La singularidad del Sporting, único participante de esta fase que proviene de Segunda, le hará salir esta noche al verde de El Molinón sin complejos y en un partido casi de hora bruja. La travesía en la Copa ya es más que satisfactoria y, cualquier buena noticia que suceda a partir de ahora, comenzará a escribirse con literatura de épica, conciliando el sueño despierto en el Torneo del K. O. con el objetivo real. Por eso mirará José Alberto con el rabillo del ojo al encuentro del próximo sábado en el Carlos Belmonte, con una reconfiguración de todo el once de la Liga, pero con la vocación de plantear batalla y completar una buena eliminatoria con un equipo poco habitual. Y, por qué no, obrar una machada frente a un oponente más musculado y colosal desde el punto de vista económico.

Más Sporting

Gameiro, Parejo, Soler, Rodrigo o Gayá, todos incluidos en la expedición que aterrizará este mediodía en Asturias con Marcelino al frente, anuncian una empresa de altura y una ocasión para recuperar el tono en un partido de alta graduación. El abismo que separa a los dos equipos se refleja, por ejemplo, en el tope salarial que maneja el Valencia, de 164,6 millones de euros, por los 10,9 del Sporting, en otro mundo de posibilidades. La exigente eliminatoria, a doble partido y con la vuelta en Mestalla la semana que viene, permitirá explorar los límites de la segunda unidad y del proyecto.

En la víspera del partido, José Alberto ensayó a la luz del día, con testigos, insinuando un teórico once preñado de novedades, con el recuperado Babin, el hombre más en forma del proyecto junto a Mariño y que faltó el sábado por gripe, como único miembro de las últimas selecciones de personal del técnico ovetense, quien situó a Noblejas, por delante de Canella, como extremo para aprovechar su zurda en los centros al área. Tampoco está descartado, por otra parte, que sea Neftali el que corra por delante del lavianés, aunque las conversaciones que José Alberto mantuvo ayer con Noblejas fueron sintomáticas. La otra novedad más altisonante del ensayo resultó de la ubicación de Pablo Pérez, otra vez como delantero, con Blackman de alternativa.

La primera convocatoria del entrenador rojiblanco fue generosa, sin cortes, salvo por el lesionado Álex Pérez y, muy posiblemente, Robin Lod, quien regresó ayer a los entrenamientos de forma parcial, además de Isma Cerro. El resto de los futbolistas fueron invitados al trago copero, incluido Neftali y los canteranos Pedro Díaz y Alberto Espeso, a la espera de la elección final de dieciocho que se producirá en las horas previas al encuentro de esta noche. Ahí afinará más José Alberto en su idea, con la posibilidad de que jugadores como Djurdjevic, Cristian o Carmona tengan un respiro.

La lupa del videoarbitraje

El propósito del Sporting es ahogar al Valencia en El Molinón con un planteamiento ordenado, generoso en el esfuerzo y de mucha velocidad en las transiciones para dar las luces largas con pocos pases al meta Jaume Domenech, quien debutó como profesional en El Molinón hace tres años. Todo esto lo desarrollará en su primera experiencia competitiva bajo la lupa del VAR, que enmendará los errores arbitrales en las áreas o ratificará las decisiones más sensibles del prestigioso Undiano Mallenco.

La llegada del partido también deja un regusto dramático por la situación de Marcelino García, muy querido en Gijón, que regresa esta noche a su casa en medio de su mayor crisis en Valencia, discutiéndose su posible salida y en una posición muy difícil tras la derrota del pasado fin de semana en Mendizorroza. De su situación, después de devolver al Valencia su grandeza europea la pasada temporada tras varios años penando en la zona media baja de Primera, se ha hablado mucho estos días en Gijón, que hoy le recibirá con los brazos abiertos.

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