Un trayecto sin curvas ni emociones

Un trayecto sin curvas ni emocionesGráfico

El Sporting solo ocupó puestos de ascenso o 'play off' en dos jornadas durante la temporada | La falta de gol penalizó al equipo rojiblanco, que finalizó el curso con uno de los peores registros anotadores de la categoría

VÍCTOR M. ROBLEDOGIJÓN.

Vista ya en perspectiva, la línea de la trayectoria del Sporting en la temporada recién finalizada se asemeja a un electrocardiograma plano. El equipo se asentó en la zona media de la clasificación al cumplir el primer tercio de la competición y fue incapaz desde entonces de acelerar su pulso con nuevas emociones, más allá de tímidos arreones que se quedaron siempre a medias. Hay un dato que resume la tremenda sensación de decepción que deja el curso: desde agosto, el Sporting solamente logró puestos de ascenso o de 'play off' en las jornadas 2 y 3. El resto fue una lucha permanente consigo mismo para tratar de alcanzar un objetivo que acabó quedándosele demasiado grande.

El problema más evidente en el Sporting ha sido la falta de gol. De los veintiún equipos que acabaron la temporada tras la exclusión del Reus, solamente el Alcorcón, el Lugo, el Tenerife y el Nástic vieron portería menos que los rojiblancos, que cerraron la temporada con apenas 43 goles. El dato cobra una mayor relevancia teniendo en cuenta que sus números defensivos han estado cerca de los de los equipos de la zona alta, con solo tres tantos encajados más que el campeón, Osasuna, y muy cerca de los registros de los cuatro clubes que disputarán el 'play off' de ascenso.

También le pasó factura al Sporting su pobre rendimiento como local. La temporada pasada, los rojiblancos fueron el equipo más fuerte de la categoría en su casa, con 48 puntos. En la recién terminada apenas sumaron 36 puntos en El Molinón. Todos los conjuntos situados en las doce primeras posiciones en la clasificación final alcanzaron una puntuación mayor en sus partidos ante su público. En su rueda de prensa del pasado sábado posterior al encuentro ante el Cádiz, José Alberto recalcó que esa fortaleza es el primer objetivo de cara a la próxima campaña.

Otro aspecto diferencial en lo negativo fue la escasa aportación de la mayor parte de los fichajes realizados el pasado verano. De las diez incorporaciones, solamente Djurdjevic y Geraldes acabaron la temporada con más de treinta partidos disputados. Molinero (27 partidos), Cofie (25) y Peybernes (26) cumplieron su papel pese a haber pasado fases del campeonato sin entrar en los planes de los técnicos.

Las mayores decepciones llegaron en futbolistas que parecían llamados a marcar diferencias en la línea de tres cuartos. El finlandés Robin Lod apenas disputó 23 partidos, con un rendimiento muy irregular. Sousa comenzó entrando en los planes tanto de Baraja como de José Alberto, pero acabó desapareciendo por completo de las alineaciones. Blackman jugó quince partidos, mientras que Álvaro Jiménez lo hizo en veinte. Ambos acabaron convirtiéndose en descartes habituales en las convocatorias.

El Sporting reaccionó hasta en dos ocasiones para acercarse a los puestos de 'play off', pero en ambos casos le resultó insuficiente. El primer impulso lo cogió en la jornada 15, tras la destitución de Rubén Baraja. El técnico vallisoletano dejó el equipo en la décimo cuarta posición, con solo dos puntos de margen sobre los puestos de descenso. Con José Alberto, los rojiblancos perdieron dos de sus diez primeros partidos, pero justo después encadenaron tres derrotas consecutivas ante Osasuna, Las Palmas y el Rayo Majadahonda que frenaron la reacción. Fue un mes de febrero aciago y, quizás, también un golpe de realidad.

La segunda reacción llegó precisamente tras esa derrota ante el Rayo Majadahonda. Los de José Alberto ganaron seis de sus siete siguientes partidos, en algunos casos ante rivales directos por el 'play off', como el Granada, el Almería o el Oviedo. El empate en la jornada 35 ante el Nástic, sin embargo, marcó la trayectoria del Sporting, que afrontaba el partido como una penúltima oportunidad para alcanzar su objetivo.

El final de temporada no pudo resultar más decepcionante, con seis partidos consecutivos sin ganar hasta sumar los tres puntos del partido contra el Reus la pasada semana. La trayectoria del equipo fue poco a poco desenganchando al público de El Molinón, que pasó de los 21.586 del primer partido ante el Nástic a los apenas 8.602 del pasado sábado ante el Cádiz. El promedio de espectadores, en cualquier caso, fue de 18.497, superior a muchos campos de Primera.

José Alberto también admitió en su última comparecencia que apostó por un juego directo en el último tramo de la temporada porque no encontró otra fórmula para exprimir la plantilla, especialmente tras la llegada de Álex Alegría en enero. Lo cierto es que al equipo le faltó fútbol desde el inicio de la temporada, con muy pocos partidos en los que tuvo una posesión superior a la del rival. En total, 33 jugadores han dispuesto de minutos en Liga a lo largo de un curso tremendamente decepcionante. Ahora toca analizar los motivos para no volver a caer en los mismos errores el próximo curso.

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