Otro viaje para no perder el hilo

Traver, Geraldes, Juan, André, Hernán, Cristian, Babin y Álex Pérez, con otros compañeros, en la sesión de ayer en Maspalomas. / GABRIEL JIMÉNEZ
Traver, Geraldes, Juan, André, Hernán, Cristian, Babin y Álex Pérez, con otros compañeros, en la sesión de ayer en Maspalomas. / GABRIEL JIMÉNEZ

El Sporting, de bajón en casa, busca en Las Palmas un triunfo para no alejarse del 'play off' | José Alberto, que hará debutar a Álex Alegría en un once marcado por las bajas, se debate entre el 4-2-3-1 o el 4-3-3

JAVIER BARRIO

Magullado aún por el porrazo de Osasuna y viendo el sexto puesto encarecido hasta los nueve puntos por el triunfo del Oviedo, el Sporting de José Alberto busca hoy el enésimo intento de reenganche a la zona media alta de la clasificación, bajo el sol canario, y frente a Paco Herrera, que acude al envite con todas las alarmas puestas. Hay voces en las islas que advierten, incluso, de que solo el triunfo garantizaría su continuidad al frente de Las Palmas. La emergencia no es exclusiva de los de casa, compartida por el conjunto rojiblanco, incapaz de deshacer ese efecto acordeón que le acompaña desde hace meses.

Sin Djurdjevic, su hombre gol, pero con el alto Álex Alegría, el Sporting, extraviado en El Molinón, aterriza en las islas con trazo discontinuo. Últimamente vive más de lo que pesca fuera y no de la bonanza de El Molinón. Y, contrariamente a su tradición local, la cosecha en tierra extraña no está siendo pequeña, lo que mantiene esa distancia con el sexto, agrandada este sábado por el Oviedo, situándose justo debajo de los pies de Las Palmas, aunque esa diferencia resulte una verdad a medias. El Sporting no ha sumado aún los tres puntos que le corresponden del enfrentamiento ante el Reus de esta segunda vuelta. Los locales, sí.

Más Sporting

Contra el desinfle casero, José Alberto no ha perdido partido a domicilio (tampoco Las Palmas ha hincado la rodilla en su campo), con dos victorias y tres empates en sus cinco partidos ligueros de forastero. Esa inercia quiere prolongar el técnico esta tarde en el Estadio de Gran Canaria, de donde el Sporting solo ha salido victorioso en una ocasión, en marzo de 2004, desde su inauguración. Tampoco parece pan comido hoy, con la faraónica plantilla montada en el verano por el dirigente Miguel Ángel Ramírez, liderada por el veterano Rubén Castro. Talento a raudales, pero un rendimiento colectivo muy discreto e inestable.

Accidentada la semana, con un volumen importante de bajas y la ausencia ya asimilada de Djurdjevic, José Alberto tendrá que remendar esta tarde el once ante Las Palmas. Recuperados Babin y Carmona, limpios ya de tarjetas para la competición, el técnico rojiblanco vio cómo se reducía por fuerza mayor su selección de personal. Cayeron Nacho Méndez, el francés Peybernes y Canella, por lesión, además de Cofie y Blackman, a vueltas con su futuro. Noblejas y Álvaro Jiménez, después, fueron descartados.

Con este panorama tendrá que meter bien bisturí el preparador, tentado a modificar el sistema para salir jugando con un 4-2-3-1, sin descartar su dibujo de los tres centrocampistas. El estreno en la titularidad de Álex Alegría está cantado, aunque falta por ver el nombre de su acompañante si se confirma el volteo al sistema. José Alberto tiene una confianza brutal en Pablo Pérez, pero el tiempo que el canterano ha estado de baja le mantiene en seria disputa con Robin Lod, acomodado durante buena parte de la semana al enganche. El resto de los reajustes serían más naturales, con alguna incógnita más en el centro del campo, donde también puede entrar el portugués André Sousa.

A nueve puntos del sexto

Si José Alberto vuelve a forrar el centro del campo, con tres futbolistas por dentro, Lod, Pablo Pérez y André Sousa se disputarían seguramente la compañía de Cristian Salvador y Hernán Santana, quien, en su regreso a casa, disputará su primer partido como oponente de Las Palmas, de capa caída y con Paco Herrera en el ojo del huracán. Si delicada es la situación del Sporting, que ha perdido comba clasificatoria por sus últimos derrumbes en El Molinón, la de su oponente sube un grado.

Con músculo económico y el segundo techo salarial en la categoría, el club canario navega en una situación clasificatoria intermedia, traducida en la fuga de aficionados que experimenta cada jornada el Estadio de Gran Canaria. La apuesta por Manolo Jiménez, que tejió una relación tirante con un vestuario con muchas personalidades y demasiada anarquía, terminó con la destitución del técnico sevillano. Para remendar la convivencia se recuperó a Paco Herrera, con el que tampoco ha conseguido espabilar Las Palmas, que solo ha logrado una victoria en los diez partidos que ha dirigido. La segunda le cayó de manera administrativa con la expulsión del Reus y el orden del calendario. La mejor clasificación que el Sporting, con un punto menos, solo se explica por ese trámite.

Rey absoluto del empate en la categoría (suma la friolera de 13, con 7 de ellos en el Estadio de Gran Canaria), esa imagen plomiza se cae en un vistazo a las individualidades. El exceso de veteranía se nota también en el bajo rendimiento del colectivo (30,4 de media, la más alta de Segunda, por los 26,8 del Sporting), aunque eso no es aplicable a Rubén Castro. A sus 37 años, el delantero canario mantiene el instinto y la eficacia de siempre, sumando ya 10 goles. José Alberto ha insistido a sus futbolistas con el escurridizo atacante, que estará escoltado por Rafa Mir, otro buen pelotero, como De Galarreta.

No anda canijo de talento individual el rival del Sporting, que necesita deshacerse de la ruinosa imagen que quedó en la retina de su afición tras el último partido en El Molinón. El Estadio de Gran Canaria le brinda la ocasión. El enésimo intento de reenganche, en pleno examen para Paco Herrera, y con el Oviedo desatado hasta los nueve puntos. Ganar o ganar.