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La 'bolsa negra', a estudio para su aprovechamiento

La ‘bolsa negra’, a estudio para su aprovechamiento
La maquinaria de Cogersa, durante los trabajos de compactado de los residuos en el vertedero de Serín. / Pablo Lorenzana

Los proyectos coPEREDA 2020 y SWC buscan sacar rendimiento de los residuos y evitar que acaben directamente en el vertedero

ÓSCAR PANDIELLOGijón

La batalla que a diario se libra contra la generación de residuos va más allá de que el ciudadano opte por reciclar o de que la sociedad poco a poco se conciencie de que un consumo racional es necesario para mantener el planeta. En esta misión se desenvuelve Cogersa con varios proyectos que, más allá de buscar la concienciación y el diálogo directo con el ciudadano, pretenden lidiar con los residuos que llegan a su planta para organizarlos racionalmente e incluso sacar provecho de ellos.

Un ejemplo claro de este objetivo son las iniciativas coPEREDA 2020 y SmartWasteCollection (SWC), ambos financiados por el programa de proyectos tractores o diferenciales del IDEPA, que buscan analizar el contenido de la denominada 'bolsa negra' –la que no es separada en origen–, investigar las características de la basura y su potencial para producir combustible sólido de residuos (CSR). La clave, precisamente, pasa por la caracterización de la basura: hasta un 30% se podría convertir en CSR para ser aprovechado como combustible alternativo.

Los proyectos, además, investigan los requerimientos y adaptaciones necesarias en una central de lecho fluidizado circulante para que pueda utilizar ese CSR como un «combustible sustitutivo y mas sostenible que el carbón». Finalmente, el proyecto busca analizar las posibles alternativas de ese combustible para obtener otras sustancias químicas mediante procesos termoquímicos como la gasificación.

Cogersa producirá a partir de 2022 combustible sólido de residuos en su planta de tratamiento

CoPEREDA 2020, por tanto, supone una muesca más en las estrategias de I+D que el consorcio ha puesto en marcha a lo largo de los últimos años con el objetivo de cumplir los retos marcados por el Plan Estratégico de Residuos del Principado (Perpa) 2017-2024 y la legislación de residuos suscrita a nivel nacional y europeo.

«Lanzar el mensaje de que todo se puede reciclar no es realista. Lo realista es tratar de aprovechar la basura todo lo posible. El proyecto coPEREDA 2020 es precisamente para investigar la valorización del combustible sólido de residuos que producirá la planta de tratamiento de Cogersa a partir de 2022», explica José Manuel González, jefe de I+D+i del consorcio. Para tratar de incidir en esta misión, el consorcio ya ha puesto en marcha la construcción de una planta de basura bruta que tiene como objetivo separar, dentro de lo posible, los residuos no separados por los ciudadanos en origen.

Aunque el proceso contará con resultados positivos al evitar que lleguen al vertedero sustancias reciclables, desde el consorcio instan al reciclaje en origen como una medida mucho más eficaz.

Mejorar el análisis

El futuro, por tanto, pasa por descifrar el contenido de la denominada 'bolsa negra', esa que no ha seguido ningún proceso de separación y reciclaje, para así sacarle el mayor rédito posible. Si se logra ahondar en este análisis, se sabrá con mayor certeza cómo será el combustible qué obtendremos de esta bolsa y cuánto y cómo se puede de ella. Según los estudios, la composición de esta 'bolsa negra' asturiana «es similar, en términos generales, a la del resto de España», según explica González.

En lo relativo al SWC, su objetivo pasa por «mejorar la gestión de los residuos urbanos, reducir los residuos de comida, facilitar las donaciones de alimento e impulsar el reciclaje en Asturias desde un enfoque tecnológico basado en el internet de las cosas».

El 34,4% de lo no recicladoes orgánico

El proyecto coPEREDA 2020 ha caracterizado la 'bolsa negra' a través de un informe elaborado a mediados de 2018. En él, concluyó que la materia orgánica municipal (restos de alimentos cocinados y no cocinados, siegas...) representa el 34,4% de esta 'bolsa negra', conformándose como el mayor residuo no reciclado de todos. El papel y el cartón suponen casi un 19%, el textil supone un 10%, los envases ligeros ascienden al 10,19% y el vidrio, finalmente, supone un 5% del total. Además, hay otras fracciones de menor importancia como el plástico que no es envase, con un 6,41% y los Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEE), con un 3,59%.

 

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