https://static.elcomercio.es/www/menu/img/tecnologia-asturias-innova-desktop.jpg

Xana, el primer dispositivo médico para reducir el estrés

Iván Cortina, Paloma López y Miguel López, en la sede de Walden Medical, en el Parque Científico de Gijón./AURELIO FLÓREZ
Iván Cortina, Paloma López y Miguel López, en la sede de Walden Medical, en el Parque Científico de Gijón. / AURELIO FLÓREZ

La empresa asturiana Walden Medical realizará durante 2019 y 2020 estudios clínicos en hospitales y centros de investigación para probar su estimulador auricular inalábrico del nervio vago

Cristina Tuero
CRISTINA TUEROGijón

«Hacer un proyecto desde Gijón que tenga un impacto internacional en el campo de la salud». Ese es el gran reto de Walden Medical y de su ideólogo y fundador, Miguel López. Gijonés, doctor en Neurociencia por la Universidad Complutense de Madrid, y con un notable espíritu emprendedor, López decide en 2015 dar un paso adelante en su experiencia internacional en el estudio del estrés poniendo en marcha un año más tarde un proyecto empresarial para crear el primer dispositivo médico para tratar este estado mental. Para ello se alía con Pedro Bermejo, neurólogo en el Hospital Puerta de Hierro de Madrid, e Iñaki Larraya, bioingeniero por la Universidad de Navarra.

Con el equipo formado, solo quedaba coordinar y aplicar conocimientos: el de Miguel, tras años de investigación en el equipo de Carmen Sandi, directora del Brain Mind Institute de Lausana; el de Pedro, como experto en el campo de la estimulación nerviosa para el tratamiento de patologías del sistema nervioso; y el de Iñaki, aportando su visión de cómo aplicar las tecnologías móviles en el ámbito sanitario. Y así nació Xana, el primer dispositivo médico para reducir el estrés. ¿En qué consiste? En un estimulador auricular inalámbrico del nervio vago, que lleva integrado un sensor que permite monitorizar diferentes variables fisiológicas relacionadas con el estrés. Dicho auricular se podrán conectar tanto a disposición móviles, como los smartphones o las pulseras de actividad, como con la nube, de tal manera que se puedan ofrecer tratamientos personalizados.

Se trata, además, de una tecnología que tiene mucho más recorrido, pudiendo emplearse en otras enfermedades neurológicas, psiquiátricas o cardiológicas, con el nervio vago como nexo de unión.

Primeros estudios clínicos

El proyecto ya está en marcha y tras las primeras tareas de ingeniería y las primeras evidencias clínicas, entre este año y el que viene comenzarán los estudios en hospitales y centro de investigación nacionales e internacionales con el objetivo de saber si es un producto eficaz y, por tanto, se puede empezar con su comercialización. La fecha para ello se marca a finales de 2020, previa certificación como producto sanitario, por el organismo notificado alemán (TUV).

El proceso, reconoce Miguel López, es «complejo y costoso». Los cálculos hablan de unos tres millones de euros para un lanzamiento, que según los empresarios, incluiría Europa y Estados Unidos a cinco años, a partir de ese 2020, para lo que ya están negociando con distintos distribuidores farmaceúticos. «Actualmente hay varios fondos de inversión internacional, suizos, que tienen una visión a largo plazos y están interesados en invertir en el proyecto, además del apoyo que nos ha brindado Impulsa Gijón a través de sus diferentes herramientas de financiación», apunta. Igualmente, señala, «a futuro intentaremos establecer relaciones con inversores en países donde la tradición en proyectos sanitarios es más fuerte, como Reino Unido, Alemania y USA».

Las claves

WALDEN MEDICAL
Empresa cuya idea surgió en 2015 y se materializó un año después con la unión de experiencias y conocimientos de Miguel López, Pedro Bermejo e Iñaki Larraya.
XANA
Primer dispositivo médico para reducir el estrés. Está compuesto de un estimulador auricular inalámbrico del nervio vago, que lleva integrado un sensor que permite monitorizar diferentes variables fisiológicas.
FUTURO
A lo largo de 2019 y 2020 se realizarán estudios clínicos en hospitales y centro de investigación nacionales e internacionales. Precisa de una inversión inicial de tres millones de euros. Hay varios fondos de inversión internacionales interesados. La plantilla será de 15 personas en dos años.
MILLA DEL CONOCIMIENTO
Se han establecido colaboraciones con empresas como Signal Electronics y Táctica Corporativa, además de con la Universidad de Oviedo (Facultad de Medicina y Escuela Politécnica de Ingeniería).
SANIDAD
Se está a la espera de establecer colaboraciones con el Hospital de Cabueñes y el Huca.

Milla del Conocimiento

Walden Medical está instalada en el Parque Científico y Tecnológico de Gijón y ha comenzado a reunir un equipo, en que dos años espera que llegue a las 15 personas. Desde Gijón, se quiere dar el salto a nivel mundial, y aunque difícil, pesan más los pros que los contras. «La ventaja es poder desarrollar este proyecto en el entorno de la Milla del Conocimiento contando con el apoyo de Impulsa desde los inicios», asevera López. Un entorno que ha facilitado relaciones con otras empresas como Signal Electronics, en el desarrollo de la ingeniería, o Táctica Corporativa, para la gestión de proyectos de I+D y la búsqueda de financiación, y con la Universidad de Oviedo (con investigadores de Medicina y de la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón). «Estamos igualmente valorando establecer colaboraciones con el Hospital de Cabueñes y el HUCA para estudios clínicos».

El reto está lanzado y desde Walden Medical son optimistas con un proyecto que avanza ya en lo que consideran que será la medicina del futuro, que pasará «irremediablemente» por el uso de nuevas tecnologías «que permitirán tratamientos personalizados, preventivos y predictivos». Estará, augura Miguel López, «enfocada a la prevención, más que al tratamiento. Esto tendrá una repercusión enorme, en mejora de la calidad de vida y en el ámbito económico. Cuanto más tarde se actúe sobre una enfermedad, más completa es la recuperación para el paciente y más costoso será el tratamiento para el sistema sanitario».