Luz en el emprendimiento social

Taller de lámparas recicladas de PetLamp en Madrid./
Taller de lámparas recicladas de PetLamp en Madrid.

Las lámparas recicladas de PetLamp son diseñadas por arquitectos en Madrid y fabricadas y decoradas por artesanos en Colombia o Etiopía

ANTONIO VILLARREALmadrid

Pet Lamp empezó siendo un proyecto más de los muchos que el empresario Álvaro Catalán de Ocón manejaba en su estudio. Empresario de carrera desde hace una década, Catalán pasó unos años fuera, en Milán y Londres, donde aprendió diseño industrial y de producto. «En Madrid empecé a hacer proyectos de diseño que, en su mayoría, eran auto-producidos, o sea, que los diseñaba, fabricaba y distribuía yo mismo», señala.

La idea para PetLamp, una serie de lámparas fabricadas a partir de plástico de botellas recicladas, surgió en viaje a Colombia en 2011 y una propuesta para hacer algo con los residuos del Amazonas, desde una perspectiva de diseño industrial. «El año siguiente volví a Colombia a hacer el primer taller, que nos patrocinó CocaCola en Colombia. En el taller nos asociamos con un ente público colombiano para promover el diseño local y en verano conseguimos reunir a este grupo de artesanos de Bogotá», cuenta el diseñador.

Dos meses de taller después volvieron a Madrid con 60 lámparas y, viendo el éxito del proyecto, en lugar de dejarlo como una iniciativa esporádica decidieron lanzarlo como un producto de diseño. «Tiene muchas capas de lectura: artesanal, de diseño, social, ecológica... y sobre todo, potenciando que el resultado viene de un proceso en el que no diseñamos el producto final pero sí las pautas a seguir, es una verdadera colaboración entre nosotros como diseñadores y el artesano, que es el que pone el color, los dibujos, la técnica o el material», explica.

Lanzamiento al mercado

«Nosotros preparamos esa transformación de una botella a una lámpara, explicado para que sea lo más sencillo posible crear la pantalla, que cualquier artesano en cualquier parte del mundo pueda hacerlo, y luego, transformar esa pantalla en una lámpara. Algunos son componentes de catálogo, otros los hacemos nosotros».

Sus socios en PetLamp, Enrique Romero y Sebastián Betanzo, se encargan de la parte más comercial: estrategia, logística, ventas, envíos, desarrollo de producto... En Madrid cuentan con dos empleados más y luego, colaboradores en Colombia, China y Etiopía, con cada uno de los lugares protagonizando una línea de lámparas.

«Es un producto más visual, más fotogénico, es muy potente en cuanto a comunicación, es perfecto para lanzar al mercado global», dice el impulsor de estas lámparas. Para lanzarlas, se centraron en un primer cliente que estuviera dentro del mundo del diseño, alguien «acostumbrado a comprar y a ver tiendas, revistas... eso luego ya va expandiéndose. Empezamos vendiendo mucho contract, que es para hoteles y restaurantes, y luego ya se expande al público particular. Esa transición tarda más o menos tres años», dice Catalán de Ocón.

A ese mercado se llega a través de ferias y salones de exposición, y de ahí le llega a los potenciales clientes, que ven las PetLamp a través de internet. «En un año hemos llegado a hacer 10 ó 12 ferias, hemos estado en Milán, Londres, París, Helsinki, Eindhoven, Gante, Tokio, Colombia, Turín... un poco por todos lados». Los planes, ahora que el negocio se ha consolidado, se centran en «empujar todos los productos anteriores a PetLamp, que hasta ahora había absorbido buena parte de la atención de estudio», dice el creador de estas lámparas, cuyo principal mercado es español.