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El autoconsumo compartido despega

El autoconsumo compartido despega

El Gobierno quiere favorecer a las comunidades urbanas y rurales que apuesten por sistemas propios de abastecimiento

ARANTXA HERRANZ

El Gobierno ha aprobado, mediante un decreto ley, un nuevo marco energético con el que se pretende potenciar el autoconsumo compartido de energía y fomentar una transición hacia un modelo basado en energías renovables.

Tal y como reconoce Joan Herrera, director general del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), «quizá lo más llamativo de este real decreto ha sido la supresión del mal llamado impuesto al sol». Pero, en su opinión, de lo que se trata es de potenciar un modelo de generación energía más distribuido y más eficiente, además de sentar las bases para proteger a las personas que se encuentren en una situación más desfavorecida.

«Hay que acompañar estas medidas con elementos de financiación y ayudas para los más vulnerables, que suelen ser los que viven, precisamente, en los edificios menos eficientes energéticamente hablando», detalla Herrera. Ése es otro de los retos ahora mismo, aunque el director general del IDAE está convencido de que «la financiación se encontrará».

El espejo europeo

Herrera considera que con este real decreto España se alinea con el marco normativo que hay en Europa. «Hasta ahora se ha gestionado el asunto poniendo puertas al campo. Ahora se hace de manera tranquila, acompasada, tanto la gestión de la energía que se genera como la gestión de la demanda».

De esta manera, el objetivo es que España pase del millar de usuarios de autoconsumo que tiene ahora mismo a cifras que le permitan compararse con Alemania, donde (con menos horas de luz que nosotros) hay 1,5 millones de autoconsumidores. Además, Herrera recuerda que, aunque la energía fotovoltaica es la renovable más madura, este Real Decreto también afecta a otras, como la eólica.

En este real decreto se simplifican los trámites burocráticos y técnicos para el autoconsumo. Así, aquellas instalaciones no superiores a 100 kilovatios no tendrán que inscribirse como hasta ahora y se reconoce el derecho al autoconsumo compartido por parte de uno o varios consumidores. «Hay sistemas para que, si compartimos una placa, podamos hacer balance y ver quién saca más provecho de la energía, de manera que se repartan los costes», explica Herrera, para quien lo fundamental es que «se pierda la menor energía posible».

Así, se permite no sólo generar y consumir la energía por bloques de vecinos, sino también por unidades más amplias. «En una manzana el edificio que tenga más placas podrá compartir su energía con aquellos bloques que tengan menos o reciban menos horas de luz», pone como ejemplo. El director general del IDEA también remarca que las medidas aprobadas están pensadas para todos los usuarios. «El autoconsumo compartido es muy urbano, pero se abre el campo para el autoconsumo doméstico y tiene muchas repercusiones en el entorno rural». De hecho, esta medida también ha sido muy bien recibida por las asociaciones de agricultores.

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (ANPIER) han recibido con buenos ojos esta medida.

A nivel agrario, la energía fotovoltaica se emplea para iluminación, cercas eléctricas, motores, ventiladores, bombeo de agua, regadío o recarga de baterías. Estas instalaciones permiten una disminución de los costes energéticos de las explotaciones, un mayor control y seguimiento de los consumos propios, se producen menos pérdidas de red y reducen la dependencia energética de fuentes contaminantes, ayudando a conseguir los objetivos de reducción de emisiones.