Influenciar sobre los electores sí, hackear las urnas, no

Influenciar sobre los electores sí, hackear las urnas, no

Expertos en ciberseguridad se reúnen en la sexta edición de Mundo Hacker Day para hablar sobre privacidad, noticias falsas o el perfilado de individuos a través de sus datos

ISAAC ASENJOMadrid

Nuestros tiempos se parecen cada vez más a las series futuristas de plataforma de pago y en los encuentros sobre ciberseguridad nos suelen alertar de que nuestra seguridad está en riesgo. No solo eso, ya que la desprotección podría afectar incluso a nuestra democracia. Bueno es algo exagerado pero, a cuatro días de las elecciones generales del 28 de abril, y en el 'post doblete de debates', se ha celebrado en Madrid la sexta edición de Mundo Hacker Day - un encuentro al que asisten más de 3.000 expertos del sector y en el que los episodios de 'Black Mirror' se vislumbran con algunas de las charlas. En esta ocasión el tema estrella ha sido la política y el ataque a los sistemas de seguridad de las administraciones públicas: El posible hackeo o manipulación de la democracia así como los retos de la tecnología en época de elecciones como son el voto electrónico y las noticias falsas.

¿Se pueden piratear los resultados del próximo domingo? «El software de procesamiento que hace el conteo de votos cuando ha llegado la información de una manera segura no se puede piratear. Podrían provocarse inconsistencias que terminarían siendo detectadas», explica el experto Antonio Ramos. Influir o desestabilizar sí, hackear no. «Lo que sí existen son campañas de influencia en las redes sociales e internet para 'manipular' a los electores», destaca en referencia a la sombra que planea sobre Trump y la trama rusa para que éste se aupara vencedor en las elecciones de EE UU.

En España el recuento se hace de forma manual y el transporte y recuento de resultados de manera digital, que solo se utiliza para agilizar el proceso. Por lo que el escrutinio oficial de las elecciones no se puede hackear, ni retrasar respecto a sus plazos habituales, según los expertos.

El recuento de votos lo realizan los miembros de mesa en el colegio electoral, bajo la supervisión de los interventores de los partidos políticos, coaliciones o agrupaciones que concurren a la elección. Los datos oficiales son procesados por las Juntas Electorales Provinciales a partir de las actas presentadas físicamente en los juzgados por los presidentes de las mesas electorales en la noche de las elecciones. Los interventores de los partidos y los miembros de la mesa garantizan la transparencia de la elección, ya que participan tanto en el recuento de los votos en la mesa, como en la elaboracion y transporte de las actas hasta los juzgados. Los partidos políticos también conservan copia de los resultados de todas las mesas hasta el escrutinio definitivo.

Voto electrónico como utopía

«¿Cómo es posible hacer tantas cosas desde casa con un smartphone o un ordenador y no poder realizar un voto?», lanza como pregunta Daniel de Blas, moderador de una mesa redonda. Los presentes manifiestan su contrariedad ya que dudan de la seguridad del sistema. «Siempre habría la amenaza del pucherazo digital», describe Borja Adsuara, experto en derecho, estrategia y comunicación, que cree que se producirían «noticias falsas que minarían la confianza del ciudadano». Tampoco es partidario Carlos Loureiro,hacker y criminólogo, que pone como ejemplo el pirateo de una réplica de la web de los comicios de Florida durante una competición de hackers para probar las posibles vulnerabilidades del sistema.

Bulos para 'intoxicar'

Por supuesto otro de los asuntos que se han tratado durante la mesa redonda han sido las 'fake news', un fenómeno a escala mundial. Y no solo como amenaza electoral por su uso como estrategia de fabricar cabreo en las redes y la 'intoxicación' de los usuarios, sino que también pueden ser la puerta de entrada para para ataques de spam por email o por mensajes SMS, campañas de phishing o malware. «Los ciberataques tienen mucho que ver con influenciar la opinión pública. Si los ciudadanos pasan de la ciberseguridad, los políticos pasarán también», reflexiona durante los inicios del eventoJuan Zafra, director de Análisis, Inteligencia y Comunicación.

Este tipo de informaciones suele compartirse de forma masiva en las redes sociales, lo que permite a los 'hackers' alcanzar a un gran número de víctimas. La desinformación preocupa y además tiene las patas muy largas. «Las 'fake news' han sido potenciadas por las redes sociales en los últimos tiempos por dos cosas, la inmediatez y la falta de autoanálisis», describe el experto Antonio Ramos.

«Los bulos que más me preocupan son los que salen de las formaciones políticas y de sus líderes en los debates que hemos visto en televisión. Más que los que asoman en redes sociales, éstos son más peligrosos a la hora de verificar por parte de los ciudadanos porque se viralizan con mayor rapidez», ha dicho Adsuara. Éste no solo se muestra crítico con los propios políticos sino que también lo hace con algunos medios. «Vamos desde la mentira hasta la línea editorial de los medios. Se han puesto de moda ahora los verificadores pero cada uno lo hace sobre el que le cae peor. ¿La solución? Tener pensamiento crítico y contrastar, desarrolla.

En el mismo sentido se sitúa Loureiro. «El problema de nuestra sociedad es el pensamiento crítico y la capacidad de diseminar la noticia. Actualmente crear perfiles falsos es sencillo con unos conocimientos medianos, además las redes han abaratado el coste de esto y sobre todo, el tiempo». Durante la mesa redonda se puso de manifiesto las 'granjas de clic, likes y retuits' a colación de una información publicada hace unos días en los medios sobre una investigación vinculada al equipo de campaña del PP con la red de cuentas falsas que apoyan a Pablo Casado en Twitter y que comenzó su actividad cuando Pedro Sánchez convocó elecciones en febrero. ¿Su estrategia? llenar de propaganda popular las conversaciones en torno a las intervenciones del líder del PP en programas de televisión y multiplicar el eco de sus declaraciones en ellos.

Del mismo modo se ha hecho mención al cierre por parte de Facebook de cerca de una veintena de páginas de la ultraderecha española con 1,4 millones de seguidores y que la compañía de Zuckerberg asegura que violaban expresamente sus políticas de uso (diseminando datos falsos sobre temas de migración o manipulando imágenes de políticos contrarios a sus ideas), incluida la utilización de perfiles falsos o del mismo nombre para varias páginas. «Han eliminado las cuentas basándose en el comportamiento fraudulento y no en el contenido que han publico», destaca Adsuara.

«Hay que aprender a no creernos todo lo que vemos en el mundo digital. Las noticias falsas viven de lo que uno quiere escuchar», concluye Ofelia Tejerina, abogada de la Asociación de internautas.