Será la planta más grande de las cuatro públicas que ya funcionan en España

J. A. G.GIJÓN.

Las pretensiones del Partido Popular de privatizar la planta de valorización energética no pasaron el corte de la negociación. Externalizar la gestión de la incineradora nunca estuvo entre los planes de los socialistas, que prefieren que esa responsabilidad recaiga en Cogersa. Lo cierto es que el futuro macrohorno de Serín, con sus 450.000 toneladas, será uno de los pocos que ya funcionan en España, a expensas de los siete proyectos que están pendientes de culminarse, que tendrá una gestión íntegramente pública. Hasta ahora, el único caso comparable es la incineradora de Sant Adriá, de 360.000 toneladas, cuya gestión recae en el Ayuntamiento de Barcelona. El resto de plantas de titularidad pública tienen un tamaño inferior como es el caso del horno de Melilla (40.000 toneladas) o el instalado en Lérida de 80.000 toneladas.

Han sido varios los gobiernos autonómicos que han optado por una fórmula intermedia. Es el caso de Euskadi. El Gobierno vasco ostenta un 30% de acciones en una empresa mixta que gestiona un horno de 280.000 toneladas.

Un ejemplo similar es la planta de quema de residuos que está ubicada en la localidad coruñesa de Cerceda. SOGAMA es un sociedad de capital público y privado que administra un equipamiento donde se pueden quemar más de 245.000 toneladas al año. En los casos de Baleares o Valencia la gestión de las incineradoras ha sido asumida por empresas privadas, una iniciativa desarrollada por gobiernos del PP.

La macroincineradora de Serín tendrá gestión pública a no ser que su gasto haga difícil su mantenimiento. En ese hipotético escenario, se podría estudiar la entrada de capital privado, bien en parte o en su totalidad, para gestionar la instalación. Una opción que también queda abierta en el caso de que el PP gane las próximas elecciones autonómicas.