Leche Pascual, el gran perdedor

La operación obliga a Lactalis a revisar su estrategia en el mercado español Tras su fallida puja por Puleva, el grupo tiene más difícil ganar cuota y acercarse a Clas

D. DE MIGUELGIJÓN.

La venta de Puleva Food, la división láctea del Grupo Ebro Puleva, al francés Lactalis deja a Leche Pascual como gran perdedor. La penetración de la marca blanca en el mercado de la alimentación y más concretamente en el segmento de los lácteos y la competencia entre las propias marcas para defender sus cuotas de mercado, han rediseñado en el último ejercicio el mapa del consumo de lácteos en España. Y en ese escenario, mientras Corporación Alimentaria Peñasanta (CAPSA), excluida de la puja por Puleva en el primer corte, mantiene su liderazgo en leche líquida, la compañía burgalesa ha perdido posiciones frente a sus dos grandes competidoras en el estrato de las marcas: Puleva y Central Lechera Asturiana, que optó por reducir el precio de la leche líquida en unos 10 céntimos por litro para hacer frente al crecimiento de la marca blanca. «Pascual ha perdido mucho volumen y desconocemos cuál será su respuesta tras perder la opción de Puleva. Deberá plantearse si tiene o no masa crítica para seguir operando», razonan fuentes del entorno de la láctea asturiana.

Si Leche Pascual hubiera ganado la puja, le habría arrebatado a CAPSA el liderazgo nacional en el mercado de leche líquida alcanzando una posición hegemónica en segmentos de valor añadido como leches enriquecidas y bebidas de leche de nueva generación. Tras haber afrontando en 2009 un duro reajuste de plantillas y de su cartera de marcas y cerrada la opción de Puleva, el Grupo Leche Pascual se ve obligado a redefinir su estrategia de futuro. Aunque, ante la presión del mercado, la compañía no tuvo más remedio que entrar en la guerra de precios, su estructura y filosofía de mercado, marcada por el mantenimiento de la calidad en sus productos -una prioridad innegociable desde los tiempos del creador de la enseña Tomás Pascual-, le han supuesto una inversión constante impidiéndole competir en precio. La venta de Puleva es la primera gran operación de reordenación del sector lácteo y la concentración que ha vivido la industria europea en los últimos años no tardará mucho tiempo en llegar a España. La incógnita es saber quién será la primera compañía en mover ficha.

Aunque la eventual unión de CAPSA y Leche Pascual es la que más veces ha estado encima de la mesa, son muchos los actores que podrían entrar en escena. Desde Iparlat a Kaiku pasando por Covap, Industrias Lácteas Asturianas o grupos cooperativos.

Pero para que eso ocurra, primero deberán saber qué estrategia va a seguir el nuevo dueño de Puleva en España. Aunque en manos de Ebro Puleva, la marca Puleva ha huido de la guerra de precios posicionándose hacia productos de valor añadido (calcio y omega 3) con mayores márgenes, pero en detrimento del volumen y la cuota de mercado, Lactalis podría decidir aplicar en España la estrategia que sigue en Francia y apostar por la marca de la distribución o marca blanca. Una decisión que para los consumidores supondría mayor competencia en precios. Hace menos de un año, el grupo francés inició la transición de todas sus marcas de leche (Lauki, President y Prado) hacia una enseña única: Lactel, con el objetivo de contar con una marca en España, pero la compra de Puleva le obliga a decidir si sigue apostando por esa enseña, opta por jugar con las dos marcas o por dar cancha a la blanca.

Apuesta española

Con la compra de la división láctea de Puleva, la firma francesa tendrá una recogida en España superior a los 1.000 millones de litros, frente a los 900 millones de Central Lechera Asturiana y a los 600 de Pascual. También opera en yogures con la marca La Lechera, en sociedad conjunta con Nestlé. De lo que no hay duda es de que para Lactalis la compra de Puleva Food supone ratificar su apuesta por el mercado español a pocas semanas de haber comprado Forlasa por 200 millones y convertirse en líder en el sector de queso, con marcas como El Ventero, Gran Capitán y Flor de Esgueva, adquirida antes a Nestlé.

A la espera de que Lactalis defina su estrategia, el objetivo de CAPSA es ganar cuota de mercado, pero, por el momento, está centrada en alianzas comerciales con otras empresas que le puedan permitir sinergias. Recientemente selló una alianza con el grupo Sos para compartir su red de ventas y permitir a la propietaria de Carbonell y Koipe entrar en el segmento de bares y restaurantes, donde hasta ahora no estaba presente.

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