Un hospital distinto para el que todos quieren lo mismo

Desde su nacimiento como fundación privada en 1997, el centro de Arriondas ha estado marcado por la polémica y el conflicto

MIGUEL ROJOARRIONDAS.
Los trabajadores del centro aplauden tras la votación favorable a la integración. ::
                             JESÚS DÍAZ/
Los trabajadores del centro aplauden tras la votación favorable a la integración. :: JESÚS DÍAZ

Trece años de polémicas desde que abriera sus puertas. Así se puede resumir la historia del Hospital de Arriondas, cabecera del Área VI, la del Oriente asturiano. El caso es que desde aquel 1 de junio de 1997, todos los partidos políticos han opinado, alguna vez, de la misma forma. El hospital, a pesar de haber nacido como una fundación privada, debería ser público. Lo cierto es que, tanto socialistas como populares, en algún momento de esa historia que registran las hemerotecas, y en ocasiones todos juntos, han defendidos posturas similares, que nunca se concretaban cuando llegaban al Gobierno. Finalmente, la fórmula para tranformar en Ley esa necesidad ha tenido que ser diseñada desde la oposición, con un llamativo pacto entre PP e IU y contra la voluntad de los socialistas, ahora en el Gobierno, que ha provocado no pocas tensiones entre los socios de izquierdas, que ahora gobiernan juntos en el Principado.

La historia de este hospital arrancó en 1994, con la frontal oposición de la entonces Administración central, que se encontraba en manos del PSOE. El por entonces Insalud adujo motivos de índole financiera y de falta de población en la comarca para rechazar la puesta en marcha del centro de Arriondas, asegurando que los compromisos del Ministerio de Sanidad concluían en Asturias con los recién inaugurados hospitales de Jarrio y Cangas de Narcea. El Principado, también gobernado por el PSOE, no aceptó los argumentos de sus homólogos en la Administración del Estado, y continuó adelante con el proyecto, asumiendo el coste íntegro del centro que superó los 1.500 millones de pesetas. Para hacerlo realidad se optó por crear una fundación privada de carácter benéfico que lo gestionase. Una apuesta valiente en aquel momento, positiva para los ciudadanos del Oriente pero, que a la vez, fue la piedra en el zapato a lo largo de toda su historia. Después, con las elecciones nacionales de 1995 y regionales de 1996, la responsabilidad de gestión pasó al PP, que no paralizó la fundación. Marqués tampoco ofició el cambio, mientras que el PSOE en la oposición empezaba a reclamar la integración de Arriondas en la red pública. Los años pasaron y la rueda del poder fue girando hasta dejar al PSOE de nuevo en todas las administraciones. Su apuesta, un modelo mixto, con una fundación pública y un contrato programa. En su opinión, es todo lo que había que hacer, pero PP e IU llevaban desde 2007 apostando por una Ley que dejase muy a las claras que el hospital era público, como los demás.

La plataforma de usuarios del hospital y el comité de empresa del mismo centro sanitario llevan luchando desde hace más de una década por la igualdad en los servicios asistenciales a los pacientes, por conseguir un presupuesto equiparable al del resto de hospitales asturianos y por que la plantilla de trabajadores pase a depender del Servicio de Salud del Principado de Asturias. Huelgas, tensiones, luchas, conflictos... La historia continúa con una Ley aprobada, pero que el Gobierno no quiere aplicar. PP e IU lo han logrado, pero aún falta por ver el resultado final de su obra.

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