La industria farmacéutica juzga «muy duras» las medidas de control del gasto

Asturias debe 68 millones al sector de tecnología sanitaria, que reclama el pago de la deuda regional para bajar sus márgenes

J. A. G.GIJÓN.
Un farmacéutico extrae de un cajón un medicamento de uso habitual. ::                             MARIO ROJAS/
Un farmacéutico extrae de un cajón un medicamento de uso habitual. :: MARIO ROJAS

Pretender rebajar 1.500 millones del gasto farmacéutico tiene un coste que no están dispuestas a asumir las industrias del sector. Califican de «muy duro» el planteamiento del Gobierno y las comunidades y lamentan que «siempre se grave a los mismos».

El presidente de la Federación Española de Distribución Farmacéutica (Fedifar), Antonio Mingorance, dijo «entender» dicho plan de austeridad en la actual coyuntura, pero reconoció echar de menos «medidas estructurales reales y no tan puntuales», entre las que citó «una mejor gestión por parte de los poderes públicos de los bienes comunes», así como un estudio «serio» acerca de los fármacos «que se deberían de subvencionar con dinero público y cuáles no».

Estimó asimismo que la pérdida de beneficio en España para las farmacias y las distribuidoras «podría rondar entre el 2 y el 3% de los ingresos brutos anuales».

Los representantes de las compañías farmacéuticas se reunirán pasado mañana con la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, para tratar sobre las medidas aprobadas el jueves.

Farmaindustria ha emitido un comunicado en el que, a pesar de que reconoce la «coherencia» de las medidas adoptadas y el «consenso político» con el que se han aprobado, piensa que son «muy contundentes» y, presumiblemente, tendrán un gran impacto en las cuentas de muchas compañías farmacéuticas, «ya debilitadas por la situación económica que atravesamos en la actualidad».

Al mismo tiempo, las farmacéuticas asumen que con las «tensiones» presupuestarias en materia sanitaria era «imprescindible» un consejo que adoptara «medidas homogéneas y ordenadas», por lo que reconocen el esfuerzo por alcanzar el consenso político. A este respecto, el sector recuerda su compromiso con la sostenibilidad, «demostrado en sus inversiones y en su campaña por el consumo responsable de los medicamentos».

Por su parte, el Defensor del Paciente expresó su preocupación ante el anunciado recorte del gasto farmacéutico ya que, según opina, «hará mucho daño a los enfermos crónicos». Defienden igualmente el uso de los genéricos, aunque advierte de que «muchos, por su composición, dejan de ser efectivos causando daños muy serios en la patología del paciente».

Pagar antes de hablar

La industria sanitaria ha reaccionado en cadena al planteamiento de Sanidad para que las empresas del sector se impliquen en el recorte del gasto sanitario. Tanto los laboratorios como los proveedores de material sanitario condicionan cualquier esfuerzo al pago de la deuda que las autonomías tienen contraida, que se eleva en la actualidad a los 5.700 millones. Algo menos de la mitad es la parte del déficit que mantienen las regiones con el sector de la tecnología sanitaria. Asturias es una de las autonomías que menos debe, según datos de la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin), ya que acumula una deuda de 67,90 millones de euros. Margarita Alfonsel, presidenta de un colectivo que aglutina a 500 grandes compañías, asegura que las empresas están atenazadas por la «falta de liquidez» que, asegura, viene motivada por el «incumplimiento» de las regiones en el pago de sus facturas. La media de pago se sitúa en 269 días, cinco veces más de lo permitido por la Ley de Morosidad, y es ese retraso, señala el sector, «lo que pone en tela de juicio la supervivencia de muchas compañías, su posibilidad de crear empleo y la entrada de multinacionales».