El acto acaba en batalla política entre Areces y De Lorenzo, que se fue

L. A. R.OVIEDO.
La ministra de Cultura y De Lorenzo se saludan en presencia de Areces a su llegada al Archivo Histórico. ::
                             MARIO ROJAS/
La ministra de Cultura y De Lorenzo se saludan en presencia de Areces a su llegada al Archivo Histórico. :: MARIO ROJAS

La chispa saltó en el momento en que Vicente Álvarez Areces repasó delante de la ministra Ángeles González-Sinde y de todos los asistentes a la inauguración del Archivo las actuaciones culturales acometidas en Oviedo en edificios como «la Catedral, el Prerrománico, la ampliación del Museo de Bellas Artes y el Arqueológico». En primera línea, el alcalde Gabino de Lorenzo escuchó, pero después eludió participar en el recorrido institucional. En su lugar se dirigió a su despacho en el Ayuntamiento y desde allí envió una carta a Areces en la que arremete contra un acto que califica de «cutre mitin». Considera De Lorenzo que Areces «no puede llevar a los responsables institucionales asturianos a escuchar un mitin ridículo que no se tragan ni los militantes más recalcitrantes de la Agrupación Socialista de Oviedo». Y se preguntó «¿cómo se atreve a sacar pecho de actuaciones tan catastróficas?». Recuerda el alcalde «el abandono en el que están los monumentos prerrománicos» y el retraso de otras actuaciones y avanza en sus críticas asegurando que «los asturianos le debemos gratitud a la Federación Socialista Asturiana por esa decisión» en relación con la posibilidad de que Areces no repita como candidato.

Además, le acusa de hablar de los presos políticos del franquismo para erigirse como «el gran defensor de la libertad». «En realidad es usted, ante todo, un viejo militante comunista que ha defendido siempre las dictaduras comunistas, enemigas acérrimas de los derechos humanos y de las más elementales libertades», señala, y le aconseja que «sería oportuno que hiciera ese canto a la libertad tan poético y tan fuera de lugar en su próxima visita a Cuba».

En respuesta a estas críticas, fuentes del Gobierno del Principado estiman que «los anticuerpos políticos» del alcalde de Oviedo no toleran que la verdad sobre las inversiones salgan a la luz. «Hoy hemos asistido a una indigestión de realidad del alcalde. Nos tiene acostumbrados a rabietas lamentables cada vez que hemos celebrado alguna de las muchas inauguraciones que por suerte continúan desarrollándose en Oviedo. Por algún extraño motivo, lo que es bueno para Oviedo es malo para su alcalde».