20 kilómetros de «memoria histórica»

La ministra de Cultura fue la encargada de inaugurar el centro que alberga 135.000 cajas de documentos judiciales, eclesiásticos y archivos privados, entre otros El Archivo Histórico de Asturias abre sus puertas en la antigua cárcel de Oviedo

20 kilómetros de «memoria histórica»

Desde ayer es un centro cultural de acceso libre. Atrás quedan las 30.000 noches de condena que suman sus muros y que se encargó de recordar la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, en el acto inaugural: «Ahora todos los que lo deseen podrán perderse y encontrarse entre sus estanterías con la verdad porque es más que un Bien de Interés Cultural, es el hogar de la memoria asturiana».

Fue en el acto de apertura del Archivo Histórico de Asturias. Una fiesta, convertida en homenaje a los represaliados por la dictadura franquista, a la que que asistieron representantes de todas las instituciones sociales del Principado. Diputados regionales, concejales, miembros de la Fundación Foro Jovellanos, hermanas del monasterio de las Pelayas (hasta ahora custodias del Archivo Provincial), representantes del Arzobispado, de la Fundación Príncipe y de la red de bibliotecas del Principado, así como la alcaldesa de Gijón se sumaron a una celebración que abre a los asturianos un nuevo centro de estudio y documentación con 65 kilómetros de estanterías, 20 de ellos llenos de documentos y archivos que ocupan hasta 135.000 cajas de testimonios lo que lo convierten en memoria histórica viva.

Vicente Álvarez Areces dijo sentise «emocionado» al recorrer unas instalaciones que fueron centro de represión y» persecución y que ahora son un equipamiento cultural de primer orden». De hecho, para que su antiguo uso nunca caiga en el olvido se han conservado cuatro de sus celdas. Una, de principios del siglo XX, y otras tres, relacionadas con la guerra civil y la Transición, que formarán parte de un paquete de visitas turísticas que incluirá una subida a esa enorme cúpula que hizo de la vieja cárcel de Oviedo un centro identificable y visible desde toda la ciudad.

Álvarez Areces explicó que se trata de «un archivo en constante crecimiento porque tiene hasta 65 kilómetros de espacio para estanterías previstas para dar cabida al crecimiento futuro previsto». En él están ya documentos judiciales, empresariales, eclesiásticos y hasta archivos particulares como los de las casas de Pombeiro, Trelles y Valdecarzana, entre otras; los documentos de la Falange Española, los de la Sociedad Económica de Amigos del País; así como los archivos de Hulleras e Industrias, S. A. (Hullasa), o Ferrocarrles Económicos de Asturias por poner un ejemplo. En lo que fueron las galerías de presos, calabozos y oficinas se conservan ahora perfectamente ordenados archivos clericales de enorme valor como los de la colegiata de San Pedro de Teverga (1304-1833), y hasta fragmentos de códices litúrgicos-musicales (s. XII-XVI).

Documentación única, patrimonio insustituible al que puede acceder cualquier persona para su estudio y que ejemplifica «un relevo de uso de una magnitud tremenda», dijo Areces: de cárcel a centro cultural.

Del simbolismo de esta inauguración quedará constancia para siempre en una placa que se descubrió en uno de sus accesos en la que puede leerse: «A cuantos durante la dictadura franquista sufrieron la prisión o perdieron la vida en estas antiguas celdas por sus ideales democráticos». La transformación costó 18,5 millones de euros y 36 meses de obras, que corrieron a cargo del Ministerio de Cultura, pero para el histórico comunista Manuel García 'Otones', uno de los represaliados de la época, «si no hubiéramos luchado como lo hicimos, las cosas no habrían cambiado nunca las cosas».

Hasta trece veces entró por esas puertas cuando aún eran cárcel. Ayer las vio convertidas en el archivo referencial de Asturias.