Un camín encantáu de punta en blanco

L'Ablanosa, el colectivo que cuida del camino, pretende colocar dos nuevas esculturas y que se construya una ruta alternativa por el monte El artista Pedro Bueno restaura las figuras mitológicas de la popular ruta de senderismo llanisca

GUILLERMO F. BUERGOLLANES.
Pedro Bueno, en el primero de los hitos que conforman el Camín Encantáu. ::
                             G. F. BUERGO/
Pedro Bueno, en el primero de los hitos que conforman el Camín Encantáu. :: G. F. BUERGO

El artesano y escultor Pedro Bueno, creador de las trece esculturas que en la parroquia de Ardisana dan vida al Camín Encantáu, acaba de repartir una buena mano de pintura y barniz a sus tallas. Los cientos de visitantes que deambulen durante Semana Santa por esa senda mitológica asturiana, una ruta ideal para disfrutar en familia, van a percibir y agradecer el lavado de imagen.

El Camín Encantáu recibe todos los años la visita de «más de 20.000 turistas», según explica Bueno. Se concreta en un recorrido de nueve kilómetros, que los más intrépidos completan en poco más de dos horas, mientras que los parsimoniosos necesitan 180 minutos. No es necesario acompañarse de material especial para recorrerlo, si acaso de un paraguas cuando el cielo está nublado, y por una senda de buen firme se camina entre fresnos, cerezos, avellanos, castaños, tejos y abedules.

A lo largo del viaje el caminante se encuentra con figuras que representan la reunión de trasgos, el jugador de bolos, el sumiciu, el hombre del sacu, el pataricu, el diañu burlón, el nuberu, el segador, el cuélebre, la llavandera, el busgosu, la manona y la castañera.

Son seres y fantasías de la mitología asturiana que hacen referencia a duendes y diablos que traen tormentas, asustan a los niños, roban tesoros y princesas, persiguen a los cazadores y custodian el bosque. Otros representan costumbres, como el segador, la lavandera, la castañera y el jugador de bolos.

Al cuidado del Camín Encantáu se encuentra la asociación L'Ablanosa, en permanente contacto con Pedro Bueno, y se ocupa de ofrecer «proyectos y mejoras en el valle de Ardisana y de facilitar y fomentar el encuentro entre los vecinos y el turismo de la zona», explica Mabel Peláez, secretaria del colectivo.

Las principales novedades que en este momento propone la asociación pasan por «ampliar el número de esculturas y ofrecer una ruta alternativa» para que los caminantes en ningún momento tengan que pisar la carretera. Pedro Bueno ya tiene terminadas dos nuevas tallas: «La Guaxa, que es una bruja, y la Zapatarranca, una muyerona muy fea que asusta a los rapaces».

Y la nueva variante en el camino será un senda desde la localidad de Riocaliente a Rabiaos y desde allí hasta el pueblo de Los Callejos, para finalizar en La Venta, el punto de partida. Y en La Venta, el propietario del bar-tienda ya cuenta con los permisos necesarios para ampliar el aparcamiento de vehículos en fincas que son de su propiedad.

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