La ruta del Acero completará un paseo artístico en la margen izquierda de la ría

ArcelorMittal y el Ayuntamiento cooperan en un proyecto donde 7 artistas reciclan piezas siderúrgicas

FERNANDO DEL BUSTOAVILÉS.
'Diversidad'. Barbán recicla las bases de los hornos de recocido continuo para una escultura que busca homenajear a la variedad de personas que trajo Ensidesa. ::                             LVA/
'Diversidad'. Barbán recicla las bases de los hornos de recocido continuo para una escultura que busca homenajear a la variedad de personas que trajo Ensidesa. :: LVA

Si la llegada de Ensidesa fue una herida necesaria para el crecimiento de Avilés, las personas que con ella llegaron contribuyeron a curarla. Y, finalmente, algunas de las cicatrices tendrá forma artística en 'La ruta del acero' que ayer se presentó en el Ayuntamiento de Avilés.

Se trata de un conjunto de siete esculturas creadas con materiales de la actual ArcelorMittal, empresa que ha colaborado desde el primer momento con el proyecto, que han sido transformados por el discurso de siete artistas locales, cinco de ellos, además, trabajadores de la multinacional siderúrgica. En concreto, los nombres de los artistas vinculados a ArcelorMittal son Fidel Pena, Tomás Marbán, Luis Taboada, José Manuel Truyés y Ricardo Mogo.

Los dos 'invitados', Anabel Barrio y Ramón Rodríguez, también lucen vinculaciones siderúrgicas por relaciones familiares con personal de la fábrica. Incluso Ramón Rodríguez desveló una anécdota de juventud: para participar en un campeonato de atletismo figuró durante un día como «productor de Ensidesa».

Las obras se instalarán durante las próximas semanas en los terrenos donde, en su día, se encontraba la sede antigua de la Escuela de Aprendices de Ensidesa, «un espacio de alto valor simbólico», destacó Gerardo Alonso, jefe de Comunicación y Relaciones Externas de ArcelorMittal en Asturias.

El Ayuntamiento de Avilés apoyó desde el principio la iniciativa, con la que colabora autorizando la colocación de las obras, además de asumir su instalación y el traslado de las piezas desde los talleres de ArcelorMittal hasta su ubicación. Además, la Escuela Municipal de Cerámica, a través de su actual directora, Anabel Barrio, y su predecesor, Ramón Rodríguez, se han implicado en la propuesta desde el primer momento. La alcaldesa, Pilar Varela, expresó ayer su satisfacción por el proyecto. «Es una extraordinario regalo para la ciudad», resumió.

'La ruta del acero' comenzó a gestarse a raíz de todas las ideas que se barajaron para la celebración del cincuenta aniversario de la Escuela de Aprendices de Ensidesa. Posteriormente, el proyecto evolucionó hasta terminar en las siete obras que ayer se conocieron.

En el último trimestre del pasado año las ideas tomaron forma para comenzar a trabajar en ellas. Las esculturas se encuentran prácticamente concluidas y, de hecho, el propio Lakshmi Mittal pudo verlas durante su visita a Asturias de la semana pasada. «No comentó nada, pero las personas de la dirección general que lo acompañaban quedaron impresionados por la magnitud de las obras», desveló Justo Manso, coordinador de 'La ruta del acero'. Ayer mismo, recibió una llamada de José Manuel Arias, director general de ArcelorMittal en Asturias, para ratificarle el «total apoyo» a la propuesta. También colaboraron otras empresa como Hierros Franco, encargándose del mecanizado de los naipes en la obra de Mogo, y Pinturas Monto.

Y es que una de las características de las siete esculturas es que se tratan de una obra colectiva. Además de los siete creadores son numerosas personas las que se han implicado en el proceso.

«En la fábrica trabajamos 6.400 personas y no hay departamento que no haya colaborado», destacó Manso. Desde los ingenieros que trasladaron a los planos las ideas de los artistas («en ocasiones el proceso no fue fácil») a los estudios de seguridad en el trabajo, los análisis para determinar el coste cero de las intervenciones para la empresa en un año como el pasado, duramente marcado por la crisis económica, o el propio trabajo físico sobre el material.

Y es que, además, todos los trabajos se realizaron de forma altruista, en fines de semana, siempre fuera del horario laboral demostrándose el compromiso de la plantilla con todo aquello que demuestra los lazos reales que existente entre la empresa siderúrgica y la comarca en la que se encuentra.

Las siete obras abordan diferentes aspectos de la siderurgia con la característica común de la presencia del color en todas para superar la imagen de grises y negro con la que tradicionalmente se relaciona la industria.

Fidel Pena hace una 'Alegoría de la siderurgia' con una pieza de tres toneladas de peso a partir de seis grandes chapas del tren de chapa de Gijón. Luis Taboada reflexiona en 'Transición' sobre la transformación de la industria, especialmente en su sector, en una obra con numerosos significados; Marbán homenajea la riqueza humana que supuso Ensidesa; Anabel Barrio lanza un mensaje de optimismo y Truyés simboliza una nueva relación entre Avilés y ArcelorMittal. Mogo juega con el humor en la sorprendente 'Desequilibrio siderúrgico' y Ramón Rodríguez no se olvida del fuego, imprescindible en el proceso siderúrgico.

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