El centro único, a por los mil alumnos de primero

Bajo el epígrafe de EPI, la macroescuela ha creado la primera web de los centros fusionados para captar estudiantes La Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón oferta a los bachilleres siete nuevos grados

EVA MONTESGIJÓN.

No temen las comparaciones. Ni las académicas ni las coloquiales. Quieren que se les conozca como la EPI. Un nombre fácil de recordar y de repetir, que se corresponde fielmente con el acrónimo de la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón. También, es cierto, coincide con el nombre de un conocido vecino de Barrio Sésamo que, paradójicamente, tenía como cometido proporcionar a los más pequeños conocimientos gramaticales ante el televisor. «A la gente le gusta y yo creo que incluso la broma es cariñosa», justifica Hilario López, una de las tres cabezas que codirigen un centro que aún tiene poco más que su nombre.

Los plazos marcan que hasta el 30 de junio convivan las tres escuelas ya fusionadas de Ingeniería Técnica Industrial, Ingeniería Técnica Informática y Politécnica Superior de Ingeniería en una compleja tricefalia encargada de tener en funcionamiento la EPI para el 1 de julio, cuando las clases terminan y la matriculación del nuevo curso empieza a andar.

Y es en ese punto cuando la competitividad innata de los ingenieros sale a flote. Y lo hace con la confección de una página web propia, www.epigijon.uniovi.es, y un folleto explicativo, físico y virtual, de los siete nuevos grados que oferta para el próximo curso y los cinco másteres oficiales que imparte en este momento. De hecho, el macrocentro de Gijón, llamado a concentrar a casi 5.000 alumnos, es el único de los tres creados en diciembre de 2009 -junto con la Facultad de Formación del Profesorado y Educación, y la de Economía y Empresa- que ha adoptado este tipo de iniciativas.

Lo hace para presentarse en sociedad tecnológica justamente en el momento en que las escuelas y facultades de media España inician la maratón por el estudiante esquivo, aquel que, según informes técnicos, dejará este año de acudir a la Universidad, a la espera de tiempos de mayor bonanza económica. En esa tesitura, mezcla de declive y de grandes números, el reto de la EPI habrá de ser alcanzar el millar de alumnos de primer curso. Parecen cifras astronómicas, cuando una excelente respuesta está situada en un centenar de estudiantes, pero, en realidad, sólo serían 67 matrículas de nuevo ingreso más de las 933 obtenidas entre las tres escuelas de ingeniería de Gijón en el curso que ya está finalizando.

De ellas, la mitad, 476, procedían de las cuatro especialidades de Ingeniería Técnica Industrial; 273, de Ingeniero Industrial; 77, de Telecomunicaciones; 35, de Ingeniero Informático; 44, de Ingeniería Técnica Telemática, y 48, de Ingeniería Técnica Informática en sus dos especialidades. Ahora, todas quedan concentradas en siete grados que igualan a los actuales ingenieros técnicos y superiores, que tendrán comunes la mayor parte de las materias de primer curso y que conformarán una amalgama de ingenierías bajo un mismo centro, llamado a competir con las escuelas de toda España.

A pesar de las dificultades que indudablemente entraña poner en marcha un mecanismo en el que dos de los tres engranajes no compartían su funcionalidad -el director de Ingeniería Técnica Industrial dimitió y el de Ingeniería Técnica Informática se posicionó claramente en contra-, Hilario López, Pedro Hernández Arauzo y Roberto Díaz Carril se han repartido las funciones y distribuido los centros e institutos a los que acudir para vender la nueva macroescuela. En ellos explican que en aulas conjuntas se impartirán los grados en Ingeniería Mecánica, Ingeniería Eléctrica, Ingeniería Electrónica, Industrial y Automática, Ingeniería Química Industrial, Ingeniería en Tecnologías Industriales, Ingeniería Informática en Tecnologías de la Información, e Ingeniería en Tecnologías y Servicios de la Telecomunicación.

Días de puertas abiertas

El interés, no obstante, parece manifiesto. Para los próximos 21 y 22, señalados por la Universidad de Oviedo como días de puertas abiertas, 900 chicos querían visitar las instalaciones de la Escuela Politécnica de Ingeniería de Gijón en la recta final de la inscripción. Una escuela que, hoy por hoy, todavía son tres, pero que avanza hacia la unificación.

De momento, ya tiene su primer equipo: el EPI de rugby, en cuya formación tuvieron mucho que ver tanto alumnos como profesores. Algunos de los dirigentes del nuevo centro vio reproducida, de alguna manera, la historia recreada en 'Invictus', la película que evoca cómo un equipo de rugby logró unificar a blancos y negros en la convulsa Sudáfrica del recién llegado Nelson Mandela.

El campus de Gijón no está tan roto, pero carece de instalaciones deportivas. Es la asignatura pendiente, ahora que la residencia parece tener destino. Dicen que surge afrontar el problema. Que son fundamentales. Sobre todo, para captar alumnos extranjeros.

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