'El Maragatu', legendario cantante corverano de tonada

RAMÓN BARAGAÑO
Disco de 'El Maragatu'. ::
                             SOCIEDAD FONOGRÁFICA ASTURIANA/
Disco de 'El Maragatu'. :: SOCIEDAD FONOGRÁFICA ASTURIANA

Aunque la comarca avilesina no ha sido nunca uno de los feudos principales de la canción tradicional asturiana, sino más bien de la música coral, es la cuna de uno de las más grandes intérpretes de la tonada. Hijo de José y de Joaquina, Ángel González Rodríguez, que sería conocido por el sobrenombre de El Maragatu, nació en Nubledo, capital del concejo de Corvera de Asturias, el 25 (y no el 26 como dicen todas sus biografías) de agosto de 1889. Fue bautizado dos días después, con los nombres de Ángel César, en la iglesia parroquial de Santa María de Cancienes, según el Libro de Bautismos de Cancienes (tomo 1886-1908, folio 30, partida 28), consultado gracias a la amabilidad del párroco José María Menéndez Fernández.

A los pocos años de edad su familia trasladó la residencia a Oviedo, a la calle Marqués de Gastañaga, en El Campillín, donde su padre regentó un bar. En la misma casa donde se hallaba el establecimiento hostelero vivían unos maragatos de la zona de Astorga (León), de donde le vino a Ángel González el sobrenombre por el que fue conocido. Ésta es la versión más verosímil, ya que existen otras variantes menos probables. En el chigre de su familia, siendo aún muy niño, comenzó a escuchar las asturianadas que cantaban los clientes.

De extraordinaria voz y oído poco frecuente, el joven Ángel trabó amistad en 1912 con el compositor y pianista ovetense Baldomero Fernández, que resultó fundamental para su carrera musical. En 1916 comienzan a ofrecer conciertos en los que Ángel cantaba y era acompañado al piano por Baldomero Fernández, con repertorio formado por canciones tradicionales y obras del propio compositor, algunas de las cuales forman parte del repertorio clásico de la tonada asturiana del siglo XX. Además, ambos músicos actuaron frecuentemente acompañando muchas de las primeras proyecciones de cine mudo en el teatro Campoamor de Oviedo.

A pesar de la fama y la enorme reputación adquiridas, Ángel González, El Maragatu, nunca quiso hacerse profesional de la canción, y pocas veces llegó a cobrar por las actuaciones, aunque en una ocasión, en Campo de Caso, llegó a recibir la cifra de 10.000 reales , toda una fortuna para la época. Probablemente la razón de esta actitud fue que Ángel había cursado estudios mercantiles en el Liceo Asturiano y trabajaba como agente comercial, lo que le hizo disfrutar de una situación económica holgada. Parece que se hacía de rogar para cantar, aunque con los amigos se prodigaba más. En una ocasión, con motivo de una actuación en el teatro Campoamor, se habían agotado las entradas y varios de sus amigos se hallaban en el exterior sin poder acceder a escucharlo. Enterado de ello, amenazó a los responsables del coliseo diciendo que «o se abren las puertas para estos amigos o no actúo». Y no fue la única ocasión en que ocurrió tal cosa.

El 16 de febrero de 1924 contrajo matrimonio, en la iglesia parroquial de San Juan el Real de Oviedo, con María de las Nieves del Bro y Orbonel. Simpatizante del reformismo del gijonés Melquiades Álvarez, fue invitado a Madrid en cierta ocasión por el político y desde el balcón del hotel donde se hospedaba cantó para los transeúntes, actuación improvisada que en aquellos tiempos no era infrecuente, ya que también lo hizo, entre otros, el gran Miguel Fleta en Gijón.

En las dos primeras décadas del siglo XX formó parte de la legendaria generación de extraordinarios cantantes de tonada como La Busdonga, Quin el Pescador, Xuacu el de Sama, Santos Bandera, El Polenchu de Grao y Los Cuatro Ases (Botón, Cuchichi, Miranda y Claverol). De todos ellos, El Maragatu fue seguramente el mejor, ya que sus contemporáneos lo llamaban el rey, el as o el número 1, e incluso Quin el Pescador llegó a decir que «después de Ángel existe una fosa y una distancia notable con los demás intérpretes de su época». Llegó a grabar varias tonadas en aquellos discos de pizarra, siendo 'A La Pipiona' uno de sus grandes éxitos, si bien sus favoritas eran 'Caminito de Avilés' y 'La Soberana'. Seis de esos temas, todos ellos de Baldomero Fernández, que acompaña al cantante al piano, fueron reproducidos por la Sociedad Fonográfica Asturiana en el volumen 3 de la colección de clásicos de la tonada asturiana. Allí se recogen 'El gaiteru', 'Torga la gocha', 'Pasé el puertu Payares', 'Caminito de Avilés', 'Si quieres cantar bien mío' y 'Pa qué madrugues tanto'. En la contraportada de este disco, que comparte con Xuacu el de Sama, aparece reproducido el cuadro del pintor ovetense José Uría (1861-1937) titulado 'A la Pipiona', que reproduce una espicha en un llagar y en el que se ve en primer término al Maragatu cantando.

No se conservan apenas fotografías de este gran intérprete de la tonada, excepto la que acompaña este artículo y, como cosa curiosa, se ofrece también una caricatura, realizada en el año 1952, obra de Manuel Valdés Valdés ('Chato').

El Maragatu falleció en Oviedo el 10 de junio de 1955, el mismo año que murió en Londres el gran musicólogo Eduardo Martínez Torner. Fue enterrado en el cementerio de San Pedro de los Arcos, aunque años después sus restos mortales fueron trasladados a la capilla funeraria de Nuestra Señora del Carmen, en la iglesia de San Juan el Real, también en la capital asturiana.

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