«El ajuste español ha disipado el efecto contagio de Grecia»

«Lo importante de la obra de ampliación de El Musel es que se va a terminar, que es lo que les interesa a los ciudadanos de Gijón»Diego López Garrido Secretario de Estado para la Unión Europea

GIJÓN.
Valedor asturiano. Diego López Garrido, con gesto pensativo, en una reciente comparecencia pública. ::                             EDUARDO ABAD/
Valedor asturiano. Diego López Garrido, con gesto pensativo, en una reciente comparecencia pública. :: EDUARDO ABAD

El secretario de Estado para la Unión Europea, Diego López Garrido, ha sido el gran valedor de Asturias como sede del Día Marítimo Europeo. La celebración, que llenará Gijón de actividades de lunes a viernes, es el acontecimiento de mayor impacto social de cuantos organiza el Gobierno español con motivo de su presidencia de turno de la UE.

-¿Qué repercusión tendrá para Gijón y Asturias convertirse en capitales de la política marítima integrada?

-Situará a ambas en el mapa de la Unión, porque el Día Marítimo Europeo se ha convertido en el acto más grande, más participado y con más presencia ciudadana de todos los eventos que se hacen en la UE. Este año va a ser el de su consolidación, después de haberse celebrado en Bruselas y en Roma, por lo que esperamos superar los 1.500 participantes de la última edición.

-¿Cómo se gestó la designación de Gijón como ciudad anfitriona?

-Fui yo quien anuncié el año pasado en Roma que España iba a encargarse de la organización. Esta será la primera vez que una presidencia de turno asume ese reto. Por ese motivo, hemos escogido con mucho cuidado y hemos visto que el mejor lugar para hacerlo es Gijón. Una ciudad absolutamente marítima, importante, muy abierta a Europa, con muy buenas comunicaciones, amante como el resto de Asturias del cuidado de su medio ambiente y con un Gobierno autonómico que se ha volcado en la celebración. En suma, todos los caminos nos han conducido a Gijón.

-En Gijón también se está ejecutando una importante obra de ampliación portuaria financiada con fondos europeos...

-El Musel es otra de las razones para llevar este evento extraordinario a la ciudad.

-¿Sabe usted si el Gobierno de España y la UE tienen abierta alguna negociación con el fin de aplicar correcciones financieras a ese proyecto por el sobrecoste?

-Lo importante de la obra de ampliación es que se va a terminar y eso es lo que verdaderamente interesa a la ciudadanía de Gijón.

-Otro de los proyectos en marcha es la autopista del mar que unirá en breve El Musel con Nantes-Saint Nazaire. ¿Qué planes existen para nuevas conexiones marítimas de este tipo?

-Están en cartera muchos proyectos. Nuestro objetivo es dar impulso a los transportes marítimos y las autopistas del mar en dos ámbitos: el atlántico y el mediterráneo. La dimensión atlántica es una de las aportaciones que queremos trasladar a las políticas europeas desde la presidencia española. Y respecto a la otra vertiente marítima esperamos que se puedan lanzar los proyectos, que van algo más retrasados, para la importante cumbre Euromediterránea del próximo 7 de junio en Barcelona.

«Respuesta de alto nivel»

-La presidencia española de la UE ha coincidido con uno de los momentos de mayor crisis, debilidad de los países de la eurozona y ataques al euro. ¿El balance está siendo decepcionante?

-No, el balance es extraordinario por la complejidad de la tarea y porque la respuesta está siendo de altísimo nivel como así lo reconocen nuestros socios. Durante la presidencia española hemos tenido de todo. Ha habido crisis humanitarias en Haití y Chile a las que Europa ha respondido de forma efectiva en su condición de primer donante de ayuda al desarrollo en el mundo. También hemos tenido crisis de cenizas volcánicas, que se solucionó por iniciativa española en muy pocas horas con una apertura de cielos aéreos europeos que estaban cerrados por los Estados. Asimismo, hemos estado trabajando para que de la crisis económica salga un paso hacia adelante: ir hacia una unión económica europea. Además, España ha tenido que poner en marcha todas las instituciones del Tratado de Lisboa.

-Con el drástico ajuste anunciado por Zapatero en el Congreso de los Diputados, ¿se disipa el efecto contagio de Grecia?

-Se disipa absolutamente. Hay en este momento dos iniciativas importantísimas. Por un lado, está la creación del mecanismo de blindaje de la zona euro, con un fondo de 750.000 millones de euros. Y por otro está un plan de ajuste español que ha sido muy bien acogido por todos los países y sus mercados. Es un ajuste mayor al que ya estaba previsto para reducir al 3% el déficit público en el año 2013, que es lo exigido por los tratados europeos.

-El Gobierno había planteado que no se iban a aplicar recortes sociales pese a la profundidad de la crisis. ¿A qué se ha debido el giro de las nuevas medidas?

-Los elementos básicos del Estado del Bienestar como la sanidad, la dependencia y la educación no se tocan con este plan de ajuste. Se han producido circunstancias sobrevenidas, imprevistas y críticas que afectan a toda Europa, por culpa de un sistema financiero que estaba totalmente desregulado, y ha habido que tomar decisiones políticas a la altura de ese desafío. Lo que nadie hubiera entendido es que el Gobierno se quedara pasivo.

«Europa lenta, pero segura»

-¿Cree que otros socios europeos tienen que seguir la estela de España y aplicar ajustes tan severos?

-Todos los países, y no sólo España y Portugal, están llamados a hacer ajustes, porque la salida de la crisis tiene que ser conjunta. En este momento hay 20 Estados miembros de la Unión Europea, de 27, bajo un procedimiento de déficit públicos excesivos. El conjunto de países sufre las consecuencias de afrontar desde lo público la situación de desplome de la actividad económica, que ha hecho que centenares de miles de trabajadores entren en el desempleo.

-¿No cree que la UE ha tardado demasiado en tomar medidas de rescate a Grecia y al euro?

-Es que esta crisis tan enorme nadie la habíamos conocido. La UE tenía una unión monetaria, pero no económica y por eso se ha tardado en reaccionar. Europa es lenta, pero segura y al final los países miembros han dado la talla y han sido solidarios y responsables para evitar la suspensión de pagos de Grecia y defender el euro. Con ello se han puesto la bases de la unidad económica europea.

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