Una fecha olvidada: 25 de mayo de 1808

YOLANDA GONZÁLEZABOGADA
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                             GASPAR MEANA/
:: GASPAR MEANA

Era un 25 de mayo del año 1808 cuando se producía uno de los acontecimientos más interesantes y motivadores de la Historia de Asturies. Interesante y digno de mención, no sólo por los hechos que tuvieron lugar en esa fecha, sino por lo que representaron y por lo mucho que nos dicen de la valía y dignidad de quienes los protagonizaron, no sólo a nivel individual, que también, sino fundamentalmente y sobre todo a nivel colectivo, como pueblo.

La síntesis de los hechos parece extraída de una novela. La noticia de los acontecimientos producidos el 2 de mayo en Madrid llegó a Asturies apenas unos días más tarde, concretamente, el 9 de mayo, produciéndose de forma inmediata un motín en Uviéu, encabezado fundamentalmente por estudiantes y por mujeres que demostraron una valentía y una decisión extraordinarios. Por cierto, ésta es una de las pocas ocasiones donde la Historia no puede por menos que reconocer la presencia, otras muchas veces olvidada, de mujeres que tuvieron una participación decisiva. Así, nombres como el de Xuaca Bobela o Marica Andayón, que se pusieron en cabeza en la revuelta carbayona, son de obligada mención cuando de esta fecha se trata.

Uno de los detalles más interesantes del movimiento de 1808 es su origen. Fue la presión popular la que empujó a los diputados que formaban la Junta General del Principado a tomar la decisión de rebelarse frente al poder francés y no reconocer a otro rey que no fuera Fernando VII, decisión de la que posteriormente -tan sólo unos días más tarde- se retractarían. Es entonces cuando un grupo de diputados, con Álvaro Flórez Estrada a la cabeza, recién elegido procurador general por aquel entonces, deciden tomar la Real Audiencia (el equivalente a la actual Delegación de Gobierno) la noche del 24 al 25 de mayo y obligan a su presidente a convocar una sesión extraordinaria de la Junta, mientras unos 3.000 campesinos armados tomaban la capital.

Un 25 de mayo de hace 202 años, en lo que sin duda fue una jornada para la Historia, la Junta General reunida en la Sala Capitular, nada más y nada menos que se proclamaba soberana, le declaraba la guerra a Francia, nombraba embajadores en Inglaterra para solicitar ayuda militar e iniciaba la formación del que se dio en llamar el Exército Defensivo Asturiano. Además, el ilustre asturiano Jovellanos recibió el encargo de diseñar una bandera propia, la bandera asturiana, que, con algunas variaciones respecto al diseño original, ha llegado hasta nuestros días. La que utilizaron aquellos hombres y mujeres tenía un añadido ciertamente interesante. Llevaba grababa, en letras doradas, la frase 'Asturias nunca vencida'.

Pero la reflexión alrededor de lo que significa esta fecha para nuestra historia, hay que hacerla también poniendo la atención en lo que pasa actualmente. Ver cómo se trata la memoria de estos acontecimientos desde la clase gobernante resulta decepcionante y esclarecedor. Que casi no se haga ni homenaje ni recuerdo de una fecha tan señalada, en la que Asturies reclamó su sitio en el mundo, su autogobierno, sus instituciones e incluso hasta su bandera, resulta verdaderamente triste. Ver cómo un espacio tan relevante para nuestra Historia como es la Sala Capitular, sede de la Xunta Xeneral durante cuatrocientos años, es desconocida por la mayoría de los asturianos y asturianas por ser imposible su visita, también es sintomático.

Tenemos una clase gobernante que se empeña en mantener en el olvido estos hechos, que no quiere darles el reconocimiento institucional que merecen. Declarar festiva la fecha del 25 mayo o recuperar la Sala Capitular como un lugar central de nuestra Historia es algo que harían personas que se sintieran orgullosas de esta misma Historia y de lo que representan los hechos de 1808. Pero, desgraciadamente, no es el caso, y tendremos que ser los asturianos, otra vez por presión popular, los que reclamemos lo que merece este país: dignidad.

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