La pintora María Galán Carbajal

RAMÓN BARAGAÑO

El próximo día 30 de agosto se cumplirá el 50 aniversario de la muerte de María Galán Carvajal, la primera avilesina que destacó en el mundo de la pintura. Sin embargo, poco se ha escrito sobre esta artista plástica; sólo el imprescindible Constantino Suárez, 'Españolito', el crítico de arte Jesús Villa Pastur y, sobre todo, el también crítico Rubén Suárez se han ocupado de su vida y su obra. Este último es autor del estudio más extenso sobre María Galán, en la colección 'Pintores asturianos', del Banco Herrero (1984). Dado que expuso sus cuadros en una única ocasión en Avilés, no estaría de más organizar una buena muestra de su obra para conmemorar la efeméride.

Nació en Avilés, en el número 9 de la calle de la Cámara, el 7 de diciembre de 1880 y era hija de José Galán Estrada y Teodora Carvajal Zaldúa, hermana del marqués de Pinar del Río, ilustre filántropo que se había enriquecido en Cuba. La familia gozaba de una buena posición social y económica. A la muerte de su padre se trasladó con sus hermanos y con su madre a Madrid, cuando contaba diez años de edad. Dotada de grandes condiciones para el dibujo, fue discípula de los pintores José Ramón Zaragoza y Alejandro Ferrant, al tiempo que cursaba estudios en la Escuela de Bellas Artes. Además visitaba frecuentemente el Museo del Prado, donde ejercía como copista. Su vocación estuvo, pues, clara desde el principio: la pintura iba a ser la actividad a la que dedicaría toda su vida. Abrió un estudio en la calle de Goya y vivió intensamente la vida artística de la capital de España.

En 1920 la familia regresó a Asturias y fijó su residencia en Oviedo, pasando los veranos en Salinas, entonces incipiente y tranquilo centro de turismo estival. Aparte de su actividad pictórica, María era una mujer profundamente religiosa y preocupada por las clases desfavorecidas, por lo que fue concejala del Ayuntamiento de Oviedo para trabajar en la Comisión de Beneficencia y Sanidad; aunque, por circunstancias políticas, el desempeño de este cargo sólo duró desde octubre de 1929 a febrero de 1930. Años antes, en 1915 ya se había dado a conocer en la Exposición Nacional de Bellas Artes con el cuadro 'Segoviano'; en la de 1922 participó con 'Retrato de mi madre' y 'Retrato de la señorita E. J.'; en la de 1930, con 'Bodegón', y en la de 1936 volvió a presentarse con 'Rapaza asturiana' y 'Viña con manzanas'. También concurrió a los Salones de Otoño de 1930, con 'La del pañuelo rojo' y 'Cacharros y flores'; de 1931 con un retrato y 'Dibujando', y de 1932 con 'Madrecita' y dos bodegones.

Sorprendida por el estallido de la Guerra Civil en Salinas, la familia permaneció en Asturias hasta el final de la contienda y posteriormente volvieron a residir en Madrid hasta 1943, cuando, fallecida ya su madre, María volvió definitivamente a Salinas, donde vivió en compañía de su sobrina María del Carmen en la casa denominada Villa Teodora, en cuyo último piso tenía su estudio. Entre los años 1938 y 1944 María Galán se encargó de la singular tarea de realizar 234 acuarelas para ilustrar otras tantas variedades de manzanas asturianas, con destino a la ambiciosa obra del ingeniero agrónomo Julio Martínez Hombre, director de la Estación Experimental Agrícola de Nava. El fallecimiento del autor en 1945 interrumpió el extenso fichero que se estaba realizando, aunque el trabajo, ya sin más ilustraciones de María Galán, fue publicado en 1957 por el Ministerio de Agricultura. La colección de acuarelas lamentablemente se ha perdido.

Pocas exposiciones

Volvió a participar en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1945, con un bodegón, y en la de 1948, con 'Calas' e 'Interior romántico', con buena acogida de la crítica madrileña. Como disfrutaba de una situación económica desahogada, María Galán no necesitaba vivir de la venta de sus cuadros y no se prodigaba en exposiciones individuales. Tanto es así que en Asturias sólo lo hizo en cuatro ocasiones.

La primera se celebró en noviembre de 1935 en el Café Peñalba de Oviedo; en1947 lo hizo en la Universidad de Oviedo, en los bajos del antiguo Colegio de Recoletas (después rectorado); en octubre de 1953 repitió de nuevo en la Universidad ovetense, y en junio de 1954 se presentó por primera y única vez en Avilés, en la sala de la sociedad Amigos del Arte, con 27 cuadros. En todas estas ocasiones contó con el éxito de crítica y público.

También participó en varias exposiciones colectivas, entre las que destaca la que organizó el Automóvil Club de Oviedo en 1940 con el título de Exposición de Artistas Asturianos. Allí estaban representados casi todos los grandes nombres de la pintura asturiana de la época (Nicanor Piñole, Evaristo Valle, Joaquín Vaquero, Manuel Medina Díaz, Francisco Casariego, Eugenio Tamayo, Florentino Soria, etc.) y María Galán entre ellos, con tres cuadros.

En su casa de Salinas falleció, soltera, el 30 de agosto de 1960. Por su formación y por su estatus social, la obra de María Galán se sitúa en el realismo académico típico de la época; no fue una artista innovadora. Cultivó el paisaje, el bodegón, el interior y el retrato, siendo en estos dos últimos donde mejores muestras dejó de su indudable calidad y de su dominio del dibujo, no exento a veces de una especial gracia y un empleo del color muy personal. Todo ello hace de esta artista una figura notable en la historia de la pintura asturiana.

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