El Principado subirá el IRPF a los 6.000 asturianos que ganan más de 100.000 euros

Contempla un alza de hasta tres puntos y estudia avanzar en la fiscalidad 'verde' o retocar Sucesiones y Transmisiones

A. SUÁREZOVIEDO.
Ana Rosa Migoya, ayer, bajando del salón de reuniones del Consejo de Gobierno a la sala de prensa para analizar los acuerdos. ::
                             M. ROJAS/
Ana Rosa Migoya, ayer, bajando del salón de reuniones del Consejo de Gobierno a la sala de prensa para analizar los acuerdos. :: M. ROJAS

El Principado tomará la senda abierta por Cataluña y Baleares y también subirá los impuestos a las rentas altas. En concreto, a aquellas que tributen más de 100.000 euros al año, tal y como propuso ayer el presidente, Vicente Álvarez Areces, en la reunión semanal del Consejo de Gobierno. La medida tiene un carácter más ejemplarizante que recaudatorio, ya que afectará a unos 6.000 asturianos y permitirá ingresar entre 15 y 20 millones de euros, y no está del todo cerrada. Por dos razones. Primero, porque se estima que se aplicará a través de un incremento de tres puntos en el tipo máximo del IRPF, que pasaría del 43% al 46%, si bien ese porcentaje es aún objeto de negociación. Y segundo, porque IU, socio del PSOE en el Ejecutivo, es mucho más ambiciosa. Reclama que el repunte tributario se extienda a las rentas por encima de los 60.000 euros y toda una batería de reformas que afecten a impuestos como Sucesiones o Transmisiones y desarrollen la fiscalidad 'verde'.

Lo que sí es una evidencia es que las reivindicaciones de una subida de impuestos planteadas en los últimos días por la Federación Socialista Asturiana y por Izquierda Unida ya han encontrado acomodo en el Gobierno. El pasado viernes, el consejero de Economía, Jaime Rabanal, ya dejó entrever, aunque con la boca pequeña, que la posibilidad de imitar a Cataluña y penalizar a las rentas altas podría abrirse camino. Esa opción se concretó ayer. En la primera sesión del Consejo de Gobierno que de verdad abordó el escenario de recortes económicos a ejecutar en las próximas semanas, Areces planteó la conveniencia de subir el IRPF a los asturianos que ingresan más de 100.000 euros al año. Medida que comenzará a aplicarse en la próxima campaña de la renta.

La portavoz del gabinete, Ana Rosa Migoya, lo justificó así: «El Gobierno no va a quedarse sólo en el recorte del gasto, también actuará por la vía de los ingresos porque todo el mundo debe contribuir a salir de esta situación». Esto es, vino a decir que si el severo ajuste recortará las posibilidades de pensionistas y funcionarios a través de la rebaja y congelación de sus percepciones, también es conveniente que quienes tienen unas retribuciones más elevadas colaboren en el objetivo de superar la crisis.

Discrepancias

La presentación pública del incremento fiscal constató, en todo caso, serias discrepancias entre los socios de gobierno. Porque mientras Ana Rosa Migoya 'vendió' la subida del IRPF como una propuesta propia de Areces, IU asumió el mérito y dijo que la «presión» ejercida en los últimos días ha sido clave para que el ala socialista del Gobierno diera el paso.

Porque para IU es eso, un paso. «Un primer paso, pero todavía insuficiente», precisó su coordinador, Jesús Iglesias, que recordó que su formación ha puesto sobre la mesa la necesidad de introducir cambios fiscales en las últimas negociaciones para formar gobierno y en los sucesivos debates presupuestarios, sin éxito. Hasta ahora. El escenario ha cambiado. Y, curiosamente, será en las tres regiones donde IU tiene peso en el Gobierno -Asturias, Cataluña y Baleares- donde habrá subidas de impuestos.

Pero IU quiere más. Considera que el umbral a partir del cual las rentas deben experimentar la subida de impuestos tiene que bajar de los 100.000 euros anunciados ayer a 60.000. El incremento del IRPF sería progresivo, en función de los sueldos, y se crearía una figura especial para las rentas superiores a los 600.000 euros.

Y, asimismo, Iglesias pretende que el retoque no se quede únicamente en el IRPF, sino que sea más profunda y afecte a figuras como los impuestos de Sucesiones, Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados y a la tasa del juego, e implique el desarrollo de la llamada fiscalidad 'verde'. «Es necesaria una reforma más amplia, dentro del marco competencial autonómico», opinó el máximo responsable de IU.

Reunión 'caliente'

Preguntada por la posibilidad de llevar a la práctica algunas de estas medidas, Migoya no se cerró en banda e indicó que el Ejecutivo estudia algunas de estas medidas. «No descartamos otros retoques», dijo, sin querer ir más allá.

La postura exigente de la coalición hace prever un mes de junio 'caliente' en la política regional. De hecho, la reunión de ayer del Consejo de Gobierno ya evidenció algunos roces. Fuentes de la coalición precisan que, en su exposición inicial sobre el escenario económico y los ajustes a aplicar, la parte socialista no presentó ninguna propuesta concreta de incremento del IRPF. Y que ese planteamiento no se produjo hasta que los consejeros de IU advirtieron de que sin una subida fiscal a las rentas altas el panorama político se complicaría muchísimo. «Fue entonces cuando Areces aludió a la subida del IRPF, a modo de primer gesto, pero se le recordó que las cosas no se pueden quedar ahí y que deben ir más lejos», agregaron fuentes de Izquierda Unida.

Es verdad que en el seno de la coalición hay ya cierto hastío respecto a otro asunto, la tardanza de la Consejería de Economía en darles traslado de sus previsiones para realizar el ajuste de 210 millones de euros exigido por el Gobierno central para cumplir con los planes de reconducción del déficit público. Tampoco ayer Rabanal trasladó cifras concretas, según estas mismas fuentes. «Se equivoca la parte socialista del Gobierno si cree que vamos a negociar los recortes a ciegas», añaden. Y remachan: «No tenemos prisa, el PSOE no va a marcar los tiempos; no se negociará ni se decidirá nada mientras no tengamos los papeles». Los consejeros de IU, de hecho, trasladaron su rechazo «nítido y radical» al ala socialista por su forma de actuar en este asunto.

Respecto a cómo desarrollar ese ajuste, a qué partidas meter tijera y cuáles salvar, Izquierda Unida tiene las cosas muy claras. «Es necesario un mayor esfuerzo de austeridad, reduciendo todo lo superfluo», aseveró Iglesias. El recorte, sostiene el socio minoritario de gobierno, «no puede suponer más listas de espera en hospitales ni decisiones que dejen en papel mojado la ley de dependencia».

El PP se queja

Respecto a la conveniencia de esos recortes también se pronunció el PP. Su presidente, Ovidio Sánchez, apostó por priorizar la supresión de partidas presupuestarias prescindibles en lugar de optar por incrementar los impuestos a las rentas altas. «Hay que eliminar gastos superfluos», dijo, y anunció que mantiene su intención de, en caso de que los populares lleguen al Gobierno regional, se privatice la televisión pública asturiana «porque es lo razonable».

Según los cálculos del PP, por otro lado, los 294.270 pensionistas de la región perderán 836 euros de poder adquisitivo al año a raíz de la decisión del Gobierno central de congelar sus percepciones. «Es un atraco a los pensionistas», clamó Sánchez.