«Nacimos para hacer clown de hospital»

POR A. SALAS Y S. NEIRA
Cuatro de los miembros de Clowntigo durante una actuación en el Hotel de Asociaciones de Santullano, ellos se definen como unos «payasos modernos» y quieren trabajar por los hospitales. ::
                             JESÚS DÍAZ/
Cuatro de los miembros de Clowntigo durante una actuación en el Hotel de Asociaciones de Santullano, ellos se definen como unos «payasos modernos» y quieren trabajar por los hospitales. :: JESÚS DÍAZ

Se conocían porque habían coincidido en algunas actuaciones de clown. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, un clown es «un payaso de circo, y especialmente el que, con aires de afectación y seriedad, forma pareja con el augusto». Fran García es profesor, pero le gusta el 'mundillo' y había ido a formarse en la 'especialidad' hospitalaria a Madrid. Había coincidido con Gonzalo Herren, «clown de toda la vida», en varias ocasiones en Asturias, a pesar de que «aquí hay poca actividad». Fran le contó lo que había hecho y Gonzalo se entusiasmó tanto que decidieron crear Clowntigo, una asociación «cultural con algo de social» que «nació para hacer clown de hospital». Aquello fue a finales del año pasado, pero hasta ahora sólo se han encontrado trabas: «Nos hemos dirigido a cuatro hospitales asturianos y nos han dicho que ya tenían cubierto ese hueco».

«Pero no es así», insisten. «Lo que nosotros hacemos no lo hace otra gente aquí». ¿Y qué es? «Un clown no es el que se pone una nariz y hace una flor con un globo», sino el «trabaja con el ridículo personal o el absurdo, y no con el universal como el payaso». Trabajan con un guión poco elaborado que les da margen para la improvisación. Por eso, si ven a un espectador tímido intentarán conseguir que supere su barrera. «Es algo liberador», dice Gonzalo, a la par que transforma su acento argentino en francés en cuanto introduce en sus pantalones y su camisa ancha un gran cojín a modo de barriga, y se pone un bigote y una nariz roja. «Todo el mundo debería hacer un curso de clown en su vida», anima.

Pero «hay otra cosa que te da esa oportunidad, romper las reglas», explica Fran, «jugar sin miedo al ridículo». Y eso es lo que quieren llevar a los niños hospitalizados, una oportunidad para que sientan que no son diferentes por estar allí.

Mientras la «oportunidad» llega, colaboran con otras asociaciones, actúan en Santullano y piensan en salir a la calle para darse a conocer y, quizá, encontrar su lugar. «La calle es un buen espacio para el clown, más que los teatros o los espacios cerrados», añade Gonzalo, el experto en la materia. No en vano, y al margen de la asociación, él es profesor. En un curso de los que ofrece se encontró con Sara, que ahora también forma parte de Clowntigo, un «juego de palabras con la que queremos dejar clara que nuestra función es la de acompañar».

Sara es 'Teresita' y se anima a bailar con 'Albertito' que es Roberto, 'Estropajo' (Fran) e 'Innatius' (Gonzalo). Dicen que los entrecomillados son sus «nombres reales», los de un mundo distinto, con más humor y menos «complejos».