San Pedro, de Otero a Los Arcos

El párroco Jorge Fernández Cortés destaca que la iglesia cumple un siglo, pero «la parroquia es milenaria» El templo celebra hoy su centenario con una misa presidida por el arzobispo

P. ALVEAROVIEDO.
El arquitecto Luis Bellido, autor también de San Juan, fue el arquitecto. ::
                             JESÚS DÍAZ/
El arquitecto Luis Bellido, autor también de San Juan, fue el arquitecto. :: JESÚS DÍAZ

«Porque 100 años no son poca cosa y porque hay sobrados motivos para estar orgullosos de nuestra larga y fructífera historia». Estas palabras pertenecen a Jorge Fernández Cortés, párroco de San Pedro de los Arcos, centrado ahora en la conmemoración del primer siglo de vida del templo. «La iglesia es centenaria, la parroquia milenaria», especifica.

Y para celebrarlo, hoy, el arzobispo Jesús Sanz Montes, presidirá, a las 12.30, una misa en el templo de la falda del Naranco, concelebrada por los sacerdotes que ejercieron en esta parroquia. Tras la eucaristía, amenizada por el cuarteto Torner, habrá una procesión con el santo patrono y, para terminar, una comida de hermandad.

San Pedro de los Arcos es una de las parroquias más antiguas de la ciudad. La veneración a San Pedro desde lo alto del otero del monte Naranco se remonta a la época romana visigótica. Entonces ya existía en este cerro una capilla, y no fue hasta entrado el siglo XVIII cuando se cambió el nombre de San Pedro del Otero por el de los Arcos. Los ovetenses tomaron «como referencia los arcos del acueducto de pilares» para la denominación del templo.

Fernández Cortés es el párroco desde 1999. Habla con orgullo de su 'casa' en honor al pescador de Galilea. «Es obra del arquitecto diocesano Luis Bellido en 1910 (la iglesia actual sustituyó a la anterior capilla), quien también hizo la parroquia de San Juan el Real, en 1912». San Pedro es conocida como 'su hermana pequeña'.

Actualmente, cuenta con «una pequeña comunidad de feligreses, pero muy viva: la gente participa mucho», defiende el sacerdote. Antiguamente era numerosa, «una parroquia extensísima» hasta que en 1957 comenzó a menguar. Primero vio desmembrarse de ella a San José de Pumarín, después a San Francisco de Asís y su filia del Cristo de las Cadenas y a San Pablo de la Argañosa y a San Antonio de Pádua en 1959. En 1972 'se apartaría' Nuestra Señora de la Merced y, por último, San Melchor de Vallobín en 1990.

En la historia de estos cien años, el templo ha presenciado episodios trágicos. Bajo su techo se vivieron «horas de sangre y muerte» en la revolución del 34. Fernández Cortés cuenta que «delante del muro del cementerio (antes tenía camposanto), hubo un frente y murió mucha gente». Entre ellas, la joven militante comunista Aída de la Fuente.

La iglesia «fue ocupada», ya que desde su otero «dominaba la estación». Y como testimonio quedan «dos obuses incrustados entre sus piedras», nunca llegaron a estallar.

Pinturas de Jesús Puras

Pero todo esto es el pasado, por delante queda el futuro de una iglesia «muy codiciada, por ejemplo, para celebrar las bodas». En su altar se han sellado «bastantes matrimonios». Y pronto el 'escenario' cambiará: «A finales de año colocaremos en el presbiterio un tríptico con unas pinturas del apóstol San Pedro». Su autor: «El restaurador Jesús Puras».

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