«Sin empresas no hay laboratorio marino»

«Yo creo que Asturias tiene que apostar, por fin, por una actividad realmente singular que la diferencie» Enrique Jáimez Falagón Gerente del cluster de Energía, Medio Ambiente y Cambio Climático

EVA MONTESOVIEDO.
Enrique Jáimez Falagón, gerente del cluster de Energía de la Universidad de Oviedo. ::                             JOAQUÍN BILBAO/
Enrique Jáimez Falagón, gerente del cluster de Energía de la Universidad de Oviedo. :: JOAQUÍN BILBAO

Ha llegado al cluster de Energía, Medio Ambiente y Cambio Climático en plena tormenta, con la dimisión del gran impulsor del proyecto sobre la mesa del vicerrector de Investigación y lastrado por los recelos de sus propios orígenes universitarios: la Facultad de Química, cuna de buena parte del equipo rectoral, entre la que se encuentra el propio rector. Pero Enrique Jáimez Falagón (1963) defiende su experiencia docente, investigadora y empresarial, convencido, como sólo saben unos pocos, de que era la mejor opción del concurso público. Ahora ya se prodiga entre empresarios grandes y pequeños, maneja cifras macroeconómicas y muestra un proyecto, el del laboratorio marino, a diseñar a imagen y semejanza de las empresas que quieran sumarse. Una filosofía diametralmente diferente a aquella con la que fue concebido para competir, y obtener el sello de Campus de Excelencia Internacional.

-¿Qué tiene de atractivo una aventura que incluso puede no llegar a puerto?

-Sin duda, es un proyecto de alto riesgo, pero considero que pocos va a haber en Asturias y en el Norte de España que encajen tan bien con las cosas que profesionalmente más me han gustado: la energía y la Universidad. Me pasé diez años en la Universidad y otros diez en empresas relacionadas con el sector energético y, cuando vi la plaza del cluster, me pareció un reto muy interesante. También te proporciona contactos con las empresas más importantes de este país y te da visibilidad, que es muy importante en la carrera profesional.

-Doy por hecho que está convencido de que el laboratorio marino puede salir adelante.

-Claro. Es que va a salir. Debe salir. Nos saldrá más grande, más pequeño, más despacio o más rápido, pero el proyecto tiene que salir. Es una oportunidad que Asturias no puede dejar pasar. Hay muy pocos mercados ahora mismo que puedan decir que van a tener un crecimiento sostenido del 34% anual en los próximos 10 años, incluidas las correcciones de la crisis económica. La apuesta por el mar es fundamental en las estrategias europeas como fuente de energía. Si Europa quiere alcanzar el famoso compromiso 20/20/20 en reducción de emisiones, eficacia energética y de emisiones de CO2, la única manera de conseguirlo es utilizar energía marina. Otras medidas podrían frenar esas cifras, pero, si queremos que bajen, hay que utilizar fuentes renovables marinas.

-Pero es el peor momento de los posibles.

-Ahí está el punto crítico. Estamos en una época de recesión, pero parece que las apuestas de los gobiernos para retomar el empuje industrial es la innovación. Y sería poco coherente decir que la innovación es donde se deben apoyar las empresas para mantener su viabilidad y no apoyar financieramente proyectos como este. No tendría sentido. De hecho, el Principado está muy involucrado. Lo que sí se es que el mercado está ahí y que tengo perfectamente claro que nuestras empresas pueden enfrentarse tecnológicamente a este reto.

-Sin empresas no hay laboratorio marino.

-Sin ellas no hay proyecto. Esto es así de claro. En este momento estamos en una fase de definición de lo que se va a hacer y se va a orientar en función de las empresas tractoras que quieran incorporarse y de las necesidades para sus productos.

-Las prioridades del laboratorio, pues, las marcarán las empresas.

-Las cinco líneas de investigación que tenemos marcadas son las que puede hacer una instalación como esta, pero que se vaya a hacer más hincapié en una o en otra dependerá de las necesidades de las empresas, ajustándolas al potencial de nuestros equipos de investigación.

-Usted ha dicho que el coste era alto. ¿Cómo de alto?

-Es que es muy variable. Depende de lo que se haga y de los plazos en los que se haga. Ahora mismo no me comprometería a decir una cifra, porque no es un proyecto que se vaya a ejecutar en seis meses, en un año ni en dos, es un proyecto que tiene que crecer él solo. Si hablamos de un largo plazo, es muy difícil de evaluar el coste.

-¿Ni para ponerla en marcha?

-Es que el estudio de viabilidad va a definir un poco esto. Depende de lo que se ponga en marcha. Si es una instalación potente, porque consigamos empresas tractoras muy importantes, el coste será mucho más elevado que si comenzamos por una instalación más humilde. Tenemos que ser conscientes de que hemos de empezar en función de la financiación que tengamos.

-El vicerrector de Investigación se mostró pesimista ante su consecución.

-El proyecto es de alto riesgo, pero precisamente ahí está el beneficio. Yo creo que Asturias tiene que apostar, por fin, por una actividad realmente singular, algo que la diferencie, y es un reto muy grande, pero tiene una contrapartida de mercado muy grande también. Ese riesgo puede darle a uno vértigo y pensar que la cosa es complicada. Y lo es. Somos conscientes de que lo es, pero también de nuestras posibilidades.

-¿Ha detectado interés empresarial?

-Sin duda alguna. Algunas empresas pensaban que era un proyecto para grandísimas empresas. Y ni muchísimo menos. Somos conscientes de que Asturias es una región de pymes y es importantísimo contar ellas.

-¿Cantabria nos va a comer la tostada? Ya puso en marcha su pequeña instalación con la bendición de la ministra Cristina Garmendia.

-No. Nosotros vamos a sumar los esfuerzos de una industria asturiana muy potente con un sello de excelencia, que en este caso la Universidad de Cantabria no tiene, porque el suyo está relacionado con el agua, no con la energía. El hecho de que haya competencia con otras comunidades quiere decir que hemos acertado en la elección del sector al que debíamos dirigirnos. Pero no, no tenemos temor. Que Cristina Garmendia inaugurara una pequeñísima instalación no quiere decir nada. Nuestro sello lo concede también el ministerio de Garmendia y no sería coherente por su parte definirse en apoyo a otros. Intentaremos unir sinergias entre unas instalaciones y otras, porque no sería razonable hacer unas cosas aquí y al lado justamente, lo mismo. Va a ser más difícil conseguir financiación, quizás, pero nosotros confiamos en tener el mejor proyecto.

-El País Vasco también se prepara. ¿Se nos adelantan otros o nos retrasamos nosotros?

-El País Vasco tiene un PIB más potente que el nuestro, está claro, pero si les dejamos que se lo lleven todo, nunca los alcanzaremos. Tenemos que plantearnos que somos perfectamente capaces de competir con ellos, que nuestras empresas son tan buenas como las suyas o mejores, y que nuestra Universidad y el entramado tecnológico de Asturias es tan potente como cualquiera. Tenemos que olvidarnos de ese tipo de complejos.

-¿Baraja la posibilidad de que, a final de año, el estudio de viabilidad dé resultados negativos?

-No.

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