Genaro y 'Gelina'

ANDRÉS PRESEDO

Genaro Junquera y su mujer, María de los Ángeles 'Gelina', se vieron obligados hace casi medio siglo a dejar su casa familiar y 'emigrar' a otros pagos. Su 'delito' fue tener la mala fortuna de coincidir su propiedad, como también le sucedió a otras siete caserías de la parroquia, con el trazado de la autopista Gijón-Oviedo, de la 'Y'. El nudo de la nueva carretera entraba en el municipio de Gijón a través de Serín y las consecuencias ya serían irreparables. Llegaron las expropiaciones, los derribos de las antiguas e históricas viviendas unifamiliares, la desaparición de los huertos de labranza y las ganaderías y, también, el dibujo de una nueva realidad para Serín. La parroquia quedó partida en dos y comunicada de forma exclusiva por varios túneles por debajo de la nueva vía rápida. Ya nunca volvería a ser lo mismo. Genaro Junquera vio cómo su propiedad, conocida como 'Casa Genaro Marcelo', pasaba a la historia. Antes, salvó el antiguo hórreo, que fue desmontado pieza a pieza y luego, este ex conductor de la empresa Tunisa, lo reconstruyó con sus propias manos a no muchos metros, en la finca de La Llosina, del barrio de La Vega, casi encima del propio nudo de la autopista. Allí, a sus 90 años, Genaro trabaja como nadie la madera, cuida su huerta y recuerda con 'Gelina', con Margarita Prado, hermana del monologuista Martín Prado, y con toda su familia, los tiempos en los que Serín no había sufrido toda una larga lista de agresiones externas. Ejemplos los hay para coleccionar. La parroquia alberga los terrenos del basurero central de Asturias, que gestiona Cogersa, en la zona de La Zoreda y, al lado mismo, también está la perrera. Hasta Serín, en la parte baja del barrio de Fontanielles, donde sólo queda una casa, también alcanza el pantano de San Andrés y, en breve, otra parte de la parroquia se verá afectada por los nuevos accesos a la Zona de Actividades Logísticas, la ZALIA. Demasiadas agresiones para pasar inadvertidas. En algunas zonas de la parroquia, el ruido llega a los 90 decibelios y hace muy difícil hablar y entenderse, incluso dentro de las viviendas, a una distancia de más de tres metros. Con todo, los vecinos de la pedanía mantienen el sano orgullo de su propio terruño. Desaparecieron ríos y fuentes y nada queda de los viejos molinos de la Naviella, Arnao, Campazón y Lloredal, entre otros, pero han rescatado recientemente el viejo puente de piedra de Renfe sobre la autopista, convertido ahora en una peculiar vía peatonal. Allí está la Casa Pachu Miguel, propiedad de la familia del concejal Santiago Martínez Argüelles. Allí vive su madre, Lolina, y allí se crió el edil y candidato a la Alcaldía de Gijón por el PSOE. Francisco Díaz Díaz, 'Pachu El Caseru', ya fallecido, y que fue el último alcalde pedáneo de Serín, recordaba hace más de cuatro lustros que la parroquia ya estaba en el punto de mira de los 'cerebros' que diseñaban una carretera entre Gijón y Oviedo en los años 30 del pasado siglo. La 'pista' ya se 'comía' medio Serín. Se tardó treinta años más, pero el final estaba anunciado. La Casa Genaro Marcelo tenía los días contados.