El bonito llega dosificado

En los diez primeros días del mes fueron subastadas más toneladas de túnidos en Gijón que en todo agosto de 2009 La rula de El Musel evita saturar el mercado para lograr buenos precios

E. C.GIJÓN.
Un comercializador retira el pescado recién adquirido. ::                             SEVILLA/
Un comercializador retira el pescado recién adquirido. :: SEVILLA

Francisco Javier Puebla, gerente de LonjaGijón-Musel, empresa que explota la rula de los muelles del Rendiello, no oculta su satisfacción por el desarrollo de la campaña del bonito. No sólo se está consiguiendo vender más, sino que, además, se puede considerar logrado el objetivo de que los precios no caigan hasta límites de acabar con la rentabilidad de la pesquería. Si ese es el fin, el medio es dosificar las subastas hasta donde realmente puede llegar el mercado.

«Puede que estemos perdiendo de vender algo de pescado -dijo a EL COMERCIO Francisco Javier Puebla-, pero preferimos advertir a los barcos si en determinada jornada tenemos anunciadas ya suficientes descargas, para que esperen un día más o busquen otro puerto, porque de lo contrario caen los precios y es peor para todos. Ni que decir tiene que no nos negamos a vender, pero avisamos de que, a partir de determinada cantidad, no podemos garantizar nada».

Las estadísticas ponen de manifiesto que esa estrategia funciona, pero no sólo hablan las cifras, sino también los armadores: «Algunas cofradías con barcos habituales en las subastas de Gijón nos agradecieron explícitamente que informemos con sinceridad de hasta dónde llegan nuestras posibilidades», indicó Puebla.

La rula de Gijón vende cada año cerca de un millón de kilos de bonito y sus cuentas anuales dependen en gran medida de esa campaña. Por debajo de los 700.000 kilos, la cosa va mal. No obstante, ya se sabe que la actual doctrina de la política pesquera dice que no es tan importante vender mucho como vender bien. Y la abundancia no suele producir altos precios, pero sin pescado tampoco hay ingresos. Es una cuestión de equilibrio, que es lo que busca LonjaGijón-Musel.

Comparativa

En ese contexto, la satisfacción de Francisco Javier Puebla por la costera bonitera de este año no estaría justificada, probablemente, si tanto en julio como en los primeros días de agosto no se hubieran superado las descargas de 2009. Sólo en junio, mes en el que históricamente entran los primeros barcos, fue mejor el pasado año de lo que está siendo éste.

En 2009, Gijón subastó 96.000 kilos de bonito durante junio; 396.000 kilos, en julio, y 141.000 kilos, en agosto. Este año, en junio fueron subastado 82.000 kilos; 428.000, en julio, y en los diez primeros días de agosto fue superada ya la cantidad de todo ese mes de 2009, que fue especialmente malo, al llegar a los 168.000 kilos.

La gracia del asunto está en que los precios medios, aunque ahora algo inferiores, no han bajado demasiado. En julio, la media se situó este año en 3,58 euros, por 3,64 en el citado mes de 2009, y en agostó se está produciendo una remontada hasta los 4,4 euros por kilo.

Según tamaños

Puede extrañar que los citados precios en rula son similares a los que figuran en algunas ofertas de venta al público en las pescaderías, pero hay que tener en cuenta que en las cotizaciones medias se incluyen todos los tamaños del bonito: grande, mediano (recortado) y pequeño (monos), mientras que las referidas ofertas suelen afectar exclusivamente a los monos.

Sobre las características del mercado, Francisco Javier Puebla explicó que, en general, las conserveras pujan poco. Sólo las más artesanales y selectas están representadas en la rula de Gijón y, hasta donde se sabe, ocurre lo mismo en todo el Cantábrico. Son los detallistas los que compran pensando en el mercado de consumo en fresco, sin perjuicio de que entre ellos haya que destacar cada año más la participación de las llamadas grandes superficies comerciales.