Otros ámbitos, otras voces

La avilesina Eva Díez Riobello se estrena con sus 'Susurros en el tejado' y se lleva el Premio Nacional Nuevos Creadores de Granada

Otros ámbitos, otras voces

Se atribuye al célebre narrador argentino Julio Cortázar (1914-1984), la frase «La novela siempre gana por puntos, mientras que el cuento debe ganar por nocaut»: esto quiere decir que el cuento tiene que, en una extensión inferior a la de una novela, impactar y sorprender a un lector, ser ágil, veloz, fulminante. Los mejores cuentos son los que ejercen su efecto con una economía de palabras, mas no así de imágenes. Ese es el caso de los relatos breves que conforman el libro 'Susurros en el tejado', que es el debut literario de la joven narradora asturiana Eva Díaz Riobello (Avilés, 1980), el mismo que le valió el Premio Nacional Nuevos Creadores -en su modalidad de narrativa- otorgado por el Ayuntamiento y la Academia de Buenas Letras de Granada. 'Susurros en el tejado' es un volumen delgadito y estilizado, tan veloz como una saeta y tan eficaz como un estilete, para penetrar la fantasía, la imaginación del lector, a las que la autora apela y deslumbra: así se divide en cuatro partes: Instantes, Sueños, Fábulas y Susurros, que albergan cada uno de los textos y en cada uno, se aventura por territorios aparentemente familiares (un elegante banquete de bodas, una residencia familiar, el claro de un bosque, una casa de muñecas, una clase de religión) y ahí revela elementos perturbadores, hermosos, fantásticos, a veces monstruosos, con accesorios míticos (como el laberinto de Creta) o de los cuentos de infancia (ecos de Blanca Nieves y otros guiños a los Grimm) y todos ellos se entrelazan para conformar una nueva realidad, de la que el lector, aunque no puede estar seguro de nada, es partícipe. Los elementos oníricos pueden volverse tangibles, como el alucinante truco de magia del que forma parte una joven recién casada, o la inquietante petición que hace un marino al dueño de una tienda de mascotas, o el relato de un padre que, angustiado, revela gradualmente el abominable secreto de Una, su única hija. Las voces de los personajes transportan al lector a este mundo y, una vez ahí, es muy fácil perderse. De hecho, resulta un placer hacerlo: no importa lo breve de los relatos -algunos calificarían como microrrelatos-, las atmósferas de terror, de ansiedad, de belleza son palpables, auténticas. Joven y bien leída (para ser escritor, casi inevitablemente es menester ser un voraz lector) Eva Díaz Riobello conoce bien la estructura del cuento y el manejo del lenguaje; los utiliza para establecer una obra compleja y cuidadosamente armada. Cada cuento, cada 'susurro' es un arma secreta que es muestra de un talento de orfebre: son acontecimientos formidables e irrevocables. Una vez que se han leído, los cuentos de este libro no se olvidan. No es faena simple tener esa consecuencia al narrar. Si bien 'Susurros en el tejado' es un primer libro publicado, no es el primer trabajo de esta licenciada en periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y en Literatura Comparada por la Complutense de Madrid; se nota el esfuerzo contínuo, la práctica -como en la pericia del concertista al piano-, las horas robadas al insomnio para establecer estos cuentos que arrullarán a otros, a quienes los lean, para conducirlos a otros mundos estremecedores. Es posible que del filón del que provienen estos relatos vengan más y no debe perderse de vista este nombre. Apostar por el cuento es, en la narrativa, una de las tareas más nobles, cuando es casi de rigor enamorarse de las narraciones de largo aliento y enorme estructura; Diaz Riobello lo hace con aplomo y el resultado podrá ser una carrera perdurable.Eva Díaz RiobelloSusurros en el tejado Editorial Alhulia

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