«La subida de impuestos en Asturias es nefasta. En Madrid los bajamos y vamos mejor»

«Zapatero lleva seis años en La Moncloa y la autovía del Cantábrico ya debería estar terminada» Esperanza Aguirre. Presidenta de la Comunidad de Madrid

Esperanza Aguirre, el pasado viernes, por las calles del centro de Pravia. ::                             JOAQUÍN PAÑEDA/
Esperanza Aguirre, el pasado viernes, por las calles del centro de Pravia. :: JOAQUÍN PAÑEDA

A Esperanza Aguirre le resulta difícil pasar inadvertida en Pravia. Un pequeño paseo por las calles del centro de la localidad en la que pasa sus vacaciones basta para que vecinos y veraneantes la paren para saludarla, sacarse una fotografía e incluso hablar de política con ella. La presidenta madrileña atiende con gusto todas las peticiones y no duda en enfrascarse en tertulias a pie de calle, en las que no tarda en salir a colación la posibilidad de que Francisco Álvarez-Cascos sea el candidato del PP por Asturias en 2011. «Si tienes a Fernando Alonso, lo suyo es sacarlo a pista», responde ella, expresando con un símil automovilístico su respaldo al ex ministro de Fomento.

-¿Le duelen las manos de tanto frotárselas con el lío que el PSOE tiene en Madrid?

-En absoluto. Pero que con la que está cayendo, con la crisis tremenda de la economía y el desempleo, el follón de la frontera de Melilla y el problema de Cataluña, nos estemos ocupando de si el candidato del PSOE en Madrid es Tomás Gómez o Trinidad Jiménez... Las primarias me parecen muy saludables, pero tanto Gómez como Jiménez son candidatos de Zapatero. Que, por cierto, ha despreciado a Madrid todos los años que lleva en el Gobierno. A pesar de ser diputado por Madrid, no ha ido a una fiesta, a un acontecimiento deportivo, ni a los partidos del Rayo, ni a los del Getafe, ni siquiera al baloncesto... No ha puesto ni un solo euro en obra pública nueva en la comunidad, pero es quien ha nominado a los dos. A Gómez lo trajo de Parla y lo hizo secretario general. Y ahora ha decidido que Jiménez es mejor opción, aunque ya fue candidata al Ayuntamiento en 2003 y perdió.

-¿A cuál de los dos prefiere como rival? En apariencia, Jiménez tiene más empaque.

-Ambos me merecen el máximo respeto, pero ambos son Zapatero. Es verdad que en mi caso la victoria será difícil, porque cualquiera de los dos se unirá a IU y a quien sea para intentar derrotarme. Pero, según las encuestas, seguimos siendo el partido favorito de los madrileños, tan favorito que superaremos el 50% de los votos.

-¿Por qué cree que Zapatero se ha arremangado y ha metido las manos en la candidatura de Madrid de forma tan evidente?

-¡Pero si no es la primera vez que lo hace! Ya puso a Jiménez para la Alcaldía. Y luego a Miguel Sebastián. Ha dicho que hay que ganar en Madrid como sea, pero no tiene éxito porque los madrileños no entienden la política de Zapatero: que quiera cambiar la Constitución por la puerta de atrás, con el Estatuto catalán, ni la negociación con ETA... Ni que para resolver la crisis sólo recurra al gasto público.

-Pongámonos en la hipótesis de que gana las elecciones. ¿Estará los cuatro años o piensa en volver a ser ministra si Mariano Rajoy gana en 2012?

-Yo ya he sido ministra. Y si me presento a la Comunidad de Madrid, que espero que mi partido me designe, porque todo hace suponer que así será, estaré los cuatro años dedicada a los madrileños. -¿No le tienta volver a un ministerio?

-Aunque uno nunca puede decir «de este agua no beberé», estoy convencida de que Rajoy ganará las elecciones, y de que el partido tiene gente de suficiente nivel para no tener que echar mano de un presidente autonómico.

-Usted repetirá como candidata autonómica, Gallardón en el Ayuntamiento... ¿Garantiza eso que no volverá a haber problemas entre ustedes cuando toque conformar la candidatura nacional?

-Gallardón y yo llevamos 28 años juntos, sirviendo a los madrileños y a los españoles. Hemos tenido acuerdo en lo fundamental y también algunas discrepancias. Como no es nuevo, no hay nada que añadir.

-Y, mirando un poco más lejos, ¿se ve como presidenta del PP?

-Pues no, la verdad es que no.

Labor de oposición

-¿El presente y el futuro del partido pasan por Rajoy?

-En este momento, por supuesto que sí.

-¿Cómo valora la tarea de oposición de Rajoy y su equipo?

-Mi valoración no tiene importancia y sí lo que dicen las encuestas. Y dicen que el PP está diez puntos por encima del PSOE, luego creen que esa labor es buena.

-Hay quien le echa en cara que no sea más duro con el Gobierno. ¿Usted qué cree?

-Los españoles sitúan al PP diez puntos por encima del PSOE. Por lo tanto, se ve que está acertando en su labor de oposición.

-Todo se jugará en las urnas en 2012. ¿O debería ser antes? ¿Apuesta por un adelanto?

-Ya lo pedí hace mucho tiempo. Hay razones: cuatro millones y medio de parados, el Estatuto catalán, ahora el lío de Melilla... Tenemos que pensar que no es sólo la frontera entre España y Marruecos, es la frontera Schengen, la entrada a la UE. Esto no se puede consentir. Marruecos ha hecho cinco notas diplomáticas y nuestro ministro de Exteriores ha salido hoy (por el viernes), después de varios días desaparecido en combate. Probablemente salió, como la ministra Aído, porque Aznar ha ido a Melilla.

-Aludía al paro. Parece que la economía, aunque muy suavemente, comienza a remontar.

-Ojalá sea así. Pero la economía alemana sí ha crecido, y la española lo ha hecho de forma levísima. La economía española, en el interanual de junio de 2009, creció un 0,2%. En cambio, la madrileña creció un 0,4% en el mismo periodo. Si no fuera por Madrid, ese crecimiento positivo no existiría. Hasta que no se hagan las reformas que todo el mundo civilizado pide, España no saldrá de la crisis. La reforma laboral que se ha presentado es nada, nada con sifón. No se trata de abaratar el despido, sino de facilitar la contratación. Y hoy, en España, la contratación es muy difícil.

-Pero el debate está en la subida de impuestos. José Blanco dice que sí y Elena Salgado, que no.

-El ministro Blanco, por el que tengo el máximo respeto, no ha estado muy acertado últimamente.

-¿Habrá subida en 2011?

-No debería haberla. Si yo estuviera en el sitio de Zapatero, haría la reforma laboral y la energética y bajaría los impuestos y el gasto público. Él hará todo lo contrario.

-En Asturias, el Gobierno de PSOE e IU ha hecho una amplia subida fiscal. ¿Qué consecuencias puede tener eso para la región?

-Nefastas, pero es la actitud lógica de un gobierno socialista. En Madrid no hemos hecho otra cosa que bajar los impuestos y disminuir el gasto, aplicando una política ortodoxa: no gastar más de lo que ingresamos. Con grandes dificultades ahora, eso sí, al haber menos ingresos, y somos la economía que va mejor. Subir impuestos desincentiva la economía, y si no hay crecimiento económico no hay empleo.

Compromiso electoral

-¿En su programa electoral de 2011 irán más bajadas fiscales?

-Por supuesto, el compromiso es no subir ningún impuesto y, en lo posible, bajarlos. Ya hemos suprimido el Impuesto de Sucesiones y Donaciones y bajado un punto el IRPF. Y seguiremos avanzando, aunque ahora lo tenemos más difícil, porque no vamos a gastar más de lo que ingresamos.

-La tesis del Gobierno es que pague más quien más tiene.

-¡Pero si ya es así! Hay un IRPF progresivo, el Impuesto de Sociedades está en el 30% y hay países de la UE que lo tienen en el 15%.

-El PSOE de Asturias siempre pone su gestión como ejemplo de lo que no se debe hacer. Aduce que baja los impuestos pero luego privatiza la sanidad y la educación.

-En Madrid hemos hecho ocho hospitales públicos nuevos y estamos construyendo otros tres. Hemos hecho un instituto, colegio o escuela infantil pública nueva cada siete días. Ahora bien, creemos que los recursos son escasos y que la gestión debe ser la más adecuada en términos de gasto público. Por eso pensamos que la titularidad pública de un servicio no obliga a que lo presten funcionarios. Un servicio es de titularidad pública y sin embargo se puede prestar más eficazmente a través de una empresa privada. Es más eficiente y le cuesta menos al contribuyente. Es algo que también creen los socialistas. Lo hacen con la basura o el alumbrado, y con la sanidad en Andalucía o Cataluña.

-¿Cree en el copago?

-¿A qué se llama copago? Porque pagar un euro por algo que cuesta cien será, en todo caso, una disuasión de abusos. No creo que eso saque a la sanidad del problema económico en que está metida, que viene del gasto farmacéutico, mayor que en Holanda o Reino Unido.

-¿Hay, pues, que cambiar ese copago, y que los pensionistas paguen parte de los fármacos?

-Son debates muy complejos a abordar entre todos.

-¿A través de un pacto de Estado?

-El 1 de agosto de 2004, en mi primera visita a Zapatero, ya se lo propuse. El sistema no es sostenible y, o buscamos un acuerdo nacional, o no habrá solución al problema.

-Lo que no hay es dinero en las arcas del Estado, y eso afecta a las infraestructuras. Ahora que está en Asturias, ¿le ha sorprendido ver que la autovía del Cantábrico aún no está terminada?

-Ahora es porque estamos en crisis, pero Zapatero lleva seis años en Moncloa y ya debería estar terminada. Si hubiera estado Cascos, estaría lista hace cuatro años.

Liberalismo y ortodoxia

-¿Le convence el drástico recorte en obra pública?

-En un momento de crisis en el que hay que reducir el déficit, son necesarios recortes en todos los campos. No seré yo quien ataque a Zapatero por haberse pasado al liberalismo y la ortodoxia financiera. Para eso están los sindicatos y los que creen que el Estado puede solucionarlo todo. Pero hay muchas maneras de hacer infraestructuras. Por ejemplo, no tienen por qué ser gratis. Para eso está el peaje. Estoy a favor de los peajes, claro que sí.

-Pues Zapatero no. Había prometido quitar el del Huerna.

-Es que Zapatero es un socialista que cree en el gratis total. Yo, no. Y José Blanco ha dicho que va a poner peajes en las autovías.

-Ha dicho que al transporte.

-Empezará por el transporte. Pero no seré yo quien critique eso. Pero el verdadero problema es otro, la pregunta es: ¿por qué estamos en crisis? Y la respuesta es que aunque todos los países han sufrido una crisis financiera, sólo en España se ha traducido en 4,5 millones de parados. Es una locura. Y, mientras tanto, Zapatero sólo ha optado por el gasto público, por dar dinero a los ayuntamientos para abrir y cerrar zanjas, por los 400 euros, en vez de hacer las reformas que España necesita.

-Muchas de estas políticas pasarán el examen de las urnas en las autonómicas de 2011. Usted será candidata, queda saber si también Francisco Camps lo será.

-Eso deberá decidirlo él, y sobre todo el comité electoral nacional.

-¿Su opinión personal?

-Es un señor honradísimo, que no se ha llevado un duro, y cuyo patrimonio no ha aumentado en sus muchos años en política. ¿El lío de los trajes? Serán los tribunales los que decidan. Lo que yo no acepto es que un político se enriquezca a través de su cargo, es intolerable. En Madrid, todos aquellos que se ha puesto en duda que han usado su cargo para enriquecerse han sido cesados por mí o han dimitido.

El 'caso Gürtel'

-¿Cree que pagarán en las urnas el 'caso Gürtel'?

-En todas las instituciones, también en los partidos, hay personas que se aprovechan de su cargo para enriquecerse. La cuestión es cómo se trata a esas personas desde las instituciones. Y, como le dije antes, y siempre respetando la presunción de inocencia penal, el PP ha cortado radicalmente con las personas que tenían algún indicio de sospecha. Que no prueba, porque las pruebas se dirimirán en los tribunales.

-También las urnas medirán el 'Estatut' y la sentencia del Constitucional. ¿Ve en riesgo el equilibrio territorial de España?

-Que el nacionalismo moderado catalán se decante por el independentismo me parece algo gravísimo. Y Zapatero lo ha alentado.

-Cambiemos de tema. De plena actualidad está hoy la crisis de Melilla. El Gobierno dice haberla solucionado ya.

-Moratinos ha estado desaparecido. El embajador, sin tomar posesión. Y la ministra Aído aparece hoy (por el viernes), diez días después de las mayores vejaciones a las mujeres policía de toda la historia. ¿Para qué está ese ministerio? Yo ya dije que era una inutilidad. Es como si ponemos el Ministerio de la Paz.

-¿Hizo bien José María Aznar visitando Melilla?

-¿Desde cuándo hay que pedir permiso para moverse por territorio nacional? ¿Tengo yo que pedir permiso para venir a Asturias? Ya lo ha dicho muy bien Rajoy: Aznar fue a apoyar a los melillenses.

-En Asturias no hay frontera con Marruecos. Y a Melilla Aznar fue a provocar, según el Gobierno.

-¿Moverse en territorio nacional es provocar? Es el Gobierno el que debe dar explicaciones de su gestión. Si Ceuta y Melilla llevan 500 años siendo españolas...

-Una última cuestión. ¿Cómo valora la gestión de Rodrigo Rato al frente de Caja Madrid?

-Es un poco pronto... Su gestión me parece sensacional como vicepresidente del Gobierno, como político... Dos asturianos, Cascos y Rato, ejemplo del gran Gobierno que España tuvo con José María Aznar.

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