Un Óscar para Niemeyer

El artista cubano Carlos 'Gago' Hernández ha esculpido un busto del arquitecto para regalárselo en su 103 cumpleaños

RAFA BALBUENAPRAVIA .
La obra está cuidada al detalle desde todos los ángulos. ::                             MARIETA/
La obra está cuidada al detalle desde todos los ángulos. :: MARIETA

A veces, el lugar menos esperado es donde surgen las sorpresas más grandes. Es el caso de Omedas, en la parroquia de Villavaler, en Pravia. Allí vive Carlos Hernández, un hombre tímido y callado que dedica su tiempo libre a la escultura, y cuya mayor ilusión es que Oscar Niemeyer contemple la efigie que este cubano ha creado a partir de la imagen más conocida del arquitecto brasileño.

Lo curioso es que la obra está hecha en cemento. «Sí, es por deformación profesional», comenta divertido Hernández, al que gusta que le llamen 'Gago' y cuyo trabajo diario de albañil con este material «me sirve para añadir ideas a mis esculturas», según él mismo relata. Un pasión artística adquirida en su tierra hace ya treinta años. Para hacer este trabajo, el escultor lleva recorrido un buen trecho. «Todo surgió de casualidad», rememora al ser preguntado por sus primeros pasos como artista. «Estaba construyendo mi casa allá en Cuba, para mi esposa de entonces; guardaba unas 'planticas' y les cayó cerca un poco de hormigón». Al tocarlo con los dedos «quedó la forma como de una cara, y desde entonces no he parado de trabajar con este material», explica con timidez. En su formación, totalmente autodidacta, la imagen es la base de todo. «Mire, yo no pienso mucho en lo que voy a hacer», refiere al explicar su proceso creativo. «Una vez que veo una foto, una imagen, o lo que sea, me pongo a manipular la argamasa, y cuando seca le empiezo a cincelar hasta darle el acabado». Y concluye que «el valor de lo que acabas haciendo se demuestra solo, no creo que haya que hacer teoría, sino trabajo».

Los resultados de estos años de esfuerzo no se ciñen sólo a las cuatro paredes de su taller. Las esculturas del albañil y artista están repartidas por diversos puntos de América Latina, como son Argentina, Venezuela, Estados Unidos y, naturalmente, Cuba. Gago guarda especial cariño por una serie dedicada al cine, que incluye figuras de tamaño natural de directores como Charlie Chaplin o Francis Ford Coppola. O de prohombres de la historia de Cuba como José Martí o Félix Pita Rodríguez. Y se le humedecen los ojos al hablar de su mayor valedor en la isla, el doctor Edmundo Aray. «Él me animó a hacer esas esculturas, que están en la Escuela Internacional de Cine en San Antonio de los Baños, al 'ladito' de La Habana». Gago manifiesta una admiración por el venezolano parecida a la profesada por Niemeyer, pero con un factor añadido, ya que en su honor le puso ese mismo nombre, Edmundo, a su hijo. «Hube de separarme de él para poder venir a España y cumplir mis sueños...», Y se emociona, máxime cuando en breve va a regresar a Cuba para reencontrarse con los suyos. O mejor dicho, con parte de los suyos.

Y es que Hernández llegó a Pravia en 2007, a raíz de concluir un primer contrato laboral en el País Vasco, pero ahora ya se considera asturiano «muy de corazón». «Aquí me acogió la familia Vázquez, aceptándome como uno más», relata. Jaime Vázquez, su valedor, trabaja para que el mayor anhelo de Gago se cumpla, antes de embarcar a la isla. «Quiero que este busto de Niemeyer le llegue a Brasil para regalárselo por su 103 cumpleaños». Sabiendo que esto plantea dificultades, para lo que busca el apoyo de alguna institución pública o privada, hay un plan alternativo. «Caso de que no pueda ser, me gustaría que la escultura se presente en la inauguración del centro cultural». Las dos opciones las ve Gago Hernández como «una humilde huella de mi paso por la bella Asturias».