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«No hay forma de acabar con el dopaje»

20.10.10 - 03:08 -
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Todo llega a un final. Y ahora le toca el turno a Chechu Rubiera. El gijonés se bajó de la bicicleta el pasado sábado en el Giro de Lombardía tras dieciséis temporadas. Ahora no habrá más, salvo el Criterium Ciudad de Oviedo, pero eso será ya otra cosa. Exhibición, sí; competición; no. Ayer respondió a las preguntas y comentarios que le formularon los internautas en el videochat de EL COMERCIO.
-¿A qué se dedica ahora?
-He estado cortando leña porque llega el frío y tengo madera acumulada. Tenía que hacer más cosas de bricolaje en casa.
-¿Seguirá vinculado al ciclismo?
-No lo sé porque no quiero pasar 120 días al año fuera de casa.
-¿Cuál ha sido su mejor momento como ciclista profesional?
-Los mejores momentos y recuerdos, casi, no tienen relación directa con el deporte, sino con los viajes, con la posibilidad de haber estado en China, Japón, Australia... Sobre todo los que suponían hacer más kilómetros, a los que iba casi voluntario.
-¿Pero con qué etapa de las que ganó se queda?
-Seguro que con la del Giro de 1997. Además, como era la primera, fue más especial.
-Seguro que pasó muchas penurias en carrera...
-Muchas, sobre todo cuando estaba enfermo y tenía que correr con dolor. Una vez, en Australia, me caí cuando quedaban 120 kilómetros. Había 45 grados de temperatura y mi coche no se dio cuenta. No tenía ni agua ni comida. El secreto de tantos años de profesional es hacer lo que a uno le gusta y disfrutar de la competición, el entrenamiento y la vida sana.
-¿Si no hubiera tenido que trabajar para Armstrong, hubiera logrado alguna etapa del Tour o hubiera acabado entre los diez primeros?
-Con un poco de suerte, podría haber caído alguna etapa. También creo que, en un año o dos en los que me encontré muy bien, podía haber terminado entre los diez primeros. Pero nunca me arrepentí de la decisión que tomé. Siempre fui feliz en el papel de gregario de Armstrong.
-¿Que ciclista, al margen del americano, le ha impresionado más?
-Induráin. Tengo el recuerdo de verlo en una Vuelta Asturias que arrancó en Luanco, preparando el Tour, y varios equipos, por detrás, organizados e incapaces de darle caza.
-¿Qué opina del 'caso Contador'?
-Es una cosa muy rara porque una cantidad tan pequeña está claro que no influye en el rendimiento. Se ha hecho un gran daño cuando no hay pruebas de que lo haya tomado voluntariamente ni que haya supuesto una mejora en su rendimiento.
-¿Qué ocurrirá?
-Ojalá no le sancionen, pero la verdad es que hay gente cumpliendo sanción por lo mismo y quizás se encuentren con que no quieren cometer un agravio comparativo.
-¿Cree que todos van 'puestos', como dicen algunos?
-No lo creo. Sé que no todos los ciclistas van puestos. Sólo un 1% de los controles que se hacen da positivo. La forma de acabar con el dopaje es la misma que para acabar con la corrupción en la política o la prevaricación en los juzgados. No hay forma y, si la hay, no la conocemos.
-¿Cuál es el incremento en un ciclista de ir limpio a hacerlo con alguna sustancia tipo EPO?
-Yo diría que, a lo mejor, un 5%. Teniendo en cuenta que las diferencias, a veces, son escasas, es mucho. Pero si coges a un corredor sin cualidades y le incrementas ese 5%, sigue siendo un ciclista vulgar.
-¿No piensa que, sin dopaje, el resultado sería el mismo, salvo por que se rodaría a menos velocidad?
-En cierta manera, sí. Hay casos que sorprenden a todos. Por ejemplo, el del alemán Kohl, que era vulgar y de pronto pasó a hacer podio en el Tour. Eso fue producto del dopaje. Todos desearíamos que no existiera, pero siempre hay un porcentaje del 1 o 2% que juega sucio, con lo que eso conlleva. Desaparecen patrocinadores y pagamos las consecuencias.
-¿En qué quedó el proyecto de Fernando Alonso de crear un equipo en el que usted sería el director?
-Que yo sepa, no hay ninguna novedad ni ningún plan, en un futuro inmediato, de hacer nada. Lo único cierto es la gran afición de Fernando por el ciclismo y su interés en sacar adelante un conjunto con Contador.
-¿Cómo ve el futuro del ciclismo asturiano?
-A nivel profesional, vivimos una edad de oro. En categorías inferiores, tal como sucede en el resto de España, hay pocos chavales que se animen a practicar ciclismo. De aquí a pocos años, notaremos un vacío en el campo profesional.
-¿Es consciente de que ha marcado un antes y un después en este deporte en el Principado?
-Seguro que la época más gloriosa fue la del 'Tarangu' y Balagué. Ahora también es una de las mejores con Samuel y Barredo. Si tuviera que quedarme con uno, elegiría a Samuel porque puede hacer una prueba grande, pero Barredo tiene mucha progresión y es muy combativo.
-Samuel es del Real Oviedo y Barredo, del Sporting. ¿Cuáles son sus colores?
-Por supuesto, los rojiblancos.
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Rubiera, junto a un maillot del Radioshack, durante la conversación que mantuvo ayer con los internautas de EL COMERCIO. :: J. BILBAO

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