Pisos «de la crisis» para la obra social

Caja Mediterráneo cede dos viviendas para la Asociación Contra el Cáncer y el programa de acogida de Manos Extendidas

I. REYOVIEDO.
Rafael Olivares entrega las llaves a Juan Sánchez, de Manos Extendidas, y a Cristina Bescós, de la Asociación Contra el Cáncer. ::
                             MARIO ROJAS/
Rafael Olivares entrega las llaves a Juan Sánchez, de Manos Extendidas, y a Cristina Bescós, de la Asociación Contra el Cáncer. :: MARIO ROJAS

Las entidades bancarias cada vez, a cada día que pasa con la crisis económica de por medio, se encuentran con más viviendas en sus balances. Unas, porque los propietarios no pueden afrontar el pago de las hipotecas; otras, porque las constructoras y promotoras avaladas quiebran, y no pueden asumir los costes de las obras.

Por uno u otro motivo, en lugar de dinero contante y sonante, su objeto de negocio tradicional, los bancos y cajas reciben ladrillos. Las subastas, descuentos y alquileres con opción a compra se han convertido en operaciones habituales para los banqueros. En esas andaban, cuando a Caja Mediterráneo, allá por junio del pasado año, se le ocurrió otra idea: ceder 100 de esos pisos «de la crisis» a asociaciones y oenegés. Hasta el momento ya han colocado 55, los dos últimos en Oviedo.

«Es un privilegio tan grande»; «Estamos tremendamente agradecidos»: fueron las palabras del presidente de Manos Extendidas en Oviedo, Juan Sánchez, y de su homóloga en la junta provincial de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), Cristina Bescós, las dos entidades beneficiarias que ayer recibieron las llaves de sus nuevos pisos de acogida. La cesión es temporal, dos años, aunque desde la Fundación Rose de Caja Mediterráneo insistieron en que el proyecto tiene vocación de continuidad. «Que nadie piense que cuando pase la crisis vamos a retirar los pisos para venderlos. El convenio es prorrogable por anualidades, y dependerá del resultado de los proyectos», garantizó Rafael Olivares, gerente de la Fundación Rose Caja Mediterráneo.

Los usos

Con el piso que AECC recibirá en la calle Ramiro I arrancará una nueva iniciativa en la región. Hasta ahora los enfermos de cáncer que debían desplazarse durante varios días hasta la capital para recibir sus tratamientos se las apañaban como podían: casa de familiares, pensiones... Si no tenían recursos, la asociación buscaba «hotelitos baratos».

Los fondos no daban para más. Ahora, podrán instalarse en la casa de acogida. «En España hay 19 pisos de este tipo. Este será el 20. Habilitaremos tres habitaciones para tres enfermos y sus respectivos acompañantes. Las normas dicen que podrán estar una semana en la casa, aunque todo variará en función de las necesidades», explicó Bescós. La vivienda estará lista en 2011 y será «muy útil para enfermos de concejos alejados como Cangas del Narcea, por ejemplo».

La otra vivienda, la que Manos Extendidas gestionará en la calle San Ignacio de Loyola, dará techo a los 'sin hogar', tanto españoles como inmigrantes que llegan a la región. La oenegé ya cuenta con otros tres pisos y 18 residentes (sólo tres de origen español). El colectivo no da abasto. «Cada día llegan nuevas personas buscando ayuda. En lo que va de mes, hemos tenido que decir 'no' a diez personas», reconoció Sánchez. Cada vez más gente y menos espacios. Porque el pasado año, Manos Extendidas ya tuvo que cerrar un piso, «que ahora reponemos con cinco nuevas plazas». Y también está lo de las estancias. Si antes un parado permanecía en estas viviendas una media de tres a cinco meses, hasta que encontraba trabajo, ahora pasa como mínimo siete meses.

Ambos pisos provienen de compradores que ante la imposibilidad de pagar la hipoteca no les quedó más remedio que entregarlos. «Pero no proceden de ningún desahucio», apuntaron desde la entidad.

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