«No recibimos ninguna presión de las empresas para hacer los másteres»

«No hemos apostado por la especialización, pero seremos estrictos en el número: el que tenga menos de 20 alumnos no se imparte» Covadonga Betegón Vicerrectora de Extensión Universitaria, Cultura y Deportes

EVA MONTESOVIEDO.
Covadonga Betegón en su despacho del Vicerrectorado de Extensión Universitaria. ::
                             MARIO ROJAS/
Covadonga Betegón en su despacho del Vicerrectorado de Extensión Universitaria. :: MARIO ROJAS

Dicen de ella que tiene una cabeza privilegiada, una dulce sonrisa y una capacidad de trabajo fuera de lo común. Tanto, que en este momento Covagonga Betegón vive a caballo entre el Vicerrectorado de Ordenación Académica, donde desempeña desde la llegada de Vicente Gotor al Rectorado una importante labor en el diseño de las nuevas titulaciones, y el de Extensión Universitaria, Cultura y Deportes, que dirige desde que José Antonio Cecchini lo dejara por motivos de salud. Fue, y es, la mano derecha de la vicerrectora del ramo, Paz Suárez Rendueles, en la confección de la oferta de grados y másteres, y ahora esta tímida catedrática de Mecánica de Construcción, la única de la institución académica asturiana, afronta la renovación de los cursos de Extensión Universitaria, la esencia, dicen, de la Universidad de Oviedo.

-Cuando usted se matriculó en Ingeniero Industrial sería la única mujer ¿no?

-Había otra, María Jesús Lamela, que también es profesora en la Universidad. Hoy ya es otra cosa. Aunque comparativamente hay menos que en otras carreras, son muchas más.

-¿Y cómo va a parar al vicerrectorado más conflictivo de este mandato?

-Pues no lo sé muy bien, porque yo a Paz no la conocía. Supongo que para afrontar la confección de los grados quería a gente de distintas disciplinas. Y de ingeniería me tocó a mí.

-¿El año pasado fue el de los grados, y éste el de los másteres, que, según dicen, son los que van a dar el valor añadido a cada universidad. ¿Con que criterios han elaborado el catálogo de la Universidad de Oviedo?

-Hemos hecho una convocatoria abierta a la Universidad y los criterios que seguimos son básicamente los recogidos en el campus de excelencia: la internacionalización, las relaciones con otras universidades y las relaciones con la empresa. Buscamos un mayor número de Erasmus Mundus, de titulaciones dobles o compartidas con otras universidades extranjeras o másteres impartidos totalmente en inglés, de manera que seamos capaces de atraer a estudiantes del extranjero. Los másteres interuniversitarios, permite hacer cursos más especializados porque el numero de alumnos es la suma de los alumnos de todas las universidades y así se alcanza una masa crítica que si no no tenemos.Y, finalmente, másteres en clara colaboracion con el entorno empresarial.

-¿Y no han buscado una mayor especialización? El anterior rector mantenía que sin ella no se podría competir por los alumnos.

-No, no vamos a primar ningún campo. La intención final es la de cuidar un poco las dos líneas de los cluster, la energía y la biomedicina, pero inicialmente lo que se hizo fue una convocatoria abierta, se recogieron las propuestas y ningún tema fue dirigido desde el vicerrectorado.

-¿En cuántos quedaron finalmente?

-En unos 50. No redujimos nada la cifra anterior.

-¿No son muchísimos? La intención inicial era que no pasaran de la treintena.

-Sí, son muchísimos. El número no se redujo, pero se mejoró muchísimo la calidad. Y vamos a ser estrictos con el número de alumnos. Los que no lleguen a 20, no se imparten.

-Se achacaba a Bolonia que los másteres iban a ser concebidos a la carta de las empresas. ¿Recibieron presiones empresariales?

-No, no hemos recibido ninguna. Este catálogo salió entero de la Universidad, de las peticiones de sus profesores, lo que no quita que en el modelo de máster profesional haya muchas empresas implicadas, pero en la oferta de prácticas y en la impartición de docencia. El campus de Gijón tiene mucha implicación empresarial.

-¿También van a renovar el catálogo de los cursos de verano?

-En los planes antiguos, que están vigentes todavía, existía la posibilidad de que un gran número de créditos fueran reconocidos como de libre configuración, y muchos de ellos provenían de los cursos de Extensión Universitaria. En Bolonia esto desaparece, de manera que en toda la titulación sólo pueden ser reconocidos seis creditos. Y, además, no son seis créditos cualesquiera, tienen que corresponder a la participación en actividades culturales, deportivas, de cooperación y solidarias. Estamos trabajando en el reglamento y vamos a ser bastante estrictos en que solamente sera estas cuatro cosas. Esto hace que la demanda de los cursos de Extension Universitaria, tal y como está montada, baje. De hecho, según vamos sustituyendo los antiguos por los nuevos, va bajando en un 20% anual. Vamos a dejar que sigan desapareciendo e ir sustituyéndolos, poco a poco, por otro tipo de cursos.

-¿Qué tipo?

-La intencion es que los cursos de Extensión Universitaria vuelvan a ser cursos de Extensión Universitaria, es decir, cursos que la Universidad ofrece a la sociedad y no como ahora, que están copados en un noventa y pico por ciento por nuestros propios alumnos. Los que se celebran durante el curso irán desapareciendo y nos centraremos en cursos de verano mucho más generalistas, más culturales que los actuales, por un lado, y más especializados, por otro. Menos cursos, pero para un público mucho más amplio. Este verano ya queremos ofertar alguno de éstos.

-¿Y van a traer profesorado de fuera o se van a nutrir de la propia Universidad?

-Hombre, de fuera ya hay ahora, pero en cualquier caso no vamos a poder competir con los cursos de la Complutense o de la Menéndez Pelayo. No hay dinero.

-Un vicerrectorado para eso ¿no es, entonces, excesivo?

-No lleva sólo Extensión, lleva deportes y todas las actividades culturales.

-Que tampoco son muchas.

-Estamos intentando cambiarlas un poco, hacer actividades culturales en las que participen los estudiantes, que no se limiten a asistir. Hemos puesto en marcha este curso un Aula de Lectura, en la que se reunen periódicamente leen un libro y lo discuten. Un aula de Teatro, que dirige Etelvino Vázquez, y al que se apuntaron más de 100 estudiantes, que hubo que dejar en 40. Y una Liga de Debate. Primero se les enseña a debatir y después se van a formar equipos para que debatan entre ellos en un concurso. Al final, el equipo ganador va a una competición interuniversitaria del G-9.

-Es el regreso a la Universidad de antes, de los 60 y 70, con el TEU...

-Yo creo que sí. Y me parece muy interesante.