«El problema con los gitanos rumanos no es de índole cultural»

«Son ciudadanos europeos y su expulsión de un país no se puede plantear según de qué manera, como se hizo en Francia» Óscar López Catalán Antropólogo

JOSÉ L. GONZÁLEZPIEDRAS BLANCAS.
Óscar López Catalán, ayer en Piedras Blancas. ::
                             ADRI QUINTANA/
Óscar López Catalán, ayer en Piedras Blancas. :: ADRI QUINTANA

Óscar López Catalán es un antropólogo que ha estudiado los procesos migratorios de los gitanos rumanos, así como su forma de vida en la ciudad de Barcelona. Invitado por Izquierda Unida, ayer pronunció una charla en la Casa de Encuentros de la Mujer de Piedras Blancas titulada 'Aproximación a la población gitana en Rumanía: situación histórica y actual'.

-¿Se puede hablar de los gitanos rumanos como un colectivo homogéneo?

-No se puede hacer con ningún colectivo y tampoco con este. Los hay bilingües, otros no los son, hay personas adaptadas laboralmente. Hay una diversidad enorme. Pero sí que es cierto que hay una parte importante en situación de exclusión social y eso es lo que más se ve.

-En Francia se les ha tratado como si lo fueran.

-Sí, y ese es uno de los problemas. Son ciudadanos de la Unión Europea y su expulsión no se puede plantear según de qué manera. Pero a esto se suma el problema de señalar a un colectivo concreto para desmantelar campamentos y esto es más peligroso.

-La misma reacción que tuvo Francia se llegó a pedir en Cataluña.

-En Barcelona hay muy pocos campamentos. Otra cosa es Madrid, donde hay pisos en los que viven 20 personas en 65 metros. Pero eso es pobreza. Dicho que existen los campamentos, el Partido Popular planteó un juego político para obtener un beneficio electoral. Ha jugado este papel copiando a Sarkozy. Es un juego peligroso que alimenta una imagen negativa que ya existe y que no contribuye a mejorar el problema. Expulsarlos es mirar hacia otro lado y no es una solución porque van a volver.

-¿Plantea usted que se trata únicamente de un problema de pobreza?

-No son sólo pobres. Son pobres, pero también marginales, una posición social con peores consecuencias. La sociedad podría vivir sin ellos. Sólo en momentos de bonanza económica son necesarios como mano de obra y ahora puede interesar no incluirlos en servicios básicos como la educación porque no van a dar un rendimiento.

-¿Cómo se soluciona un problema como este?

-Eso son palabras mayores. Hablando de barrios como el de Badalona, donde ya existía un problema antes de la llegada de los gitanos rumanos, la solución pasaría por un reparto más equitativo de los servicios públicos. No sólo con la puesta en marcha de programas específicos. El problema de convivencia es la educación, la sanidad, la educación. Lo cultural viene después.

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