Una Biblia con mucha historia

El manuscrito copiado en Oviedo en el siglo IX llegó en el XII a Italia de la mano del antipapa Burdilo y allí se conserva, en una abadía cisterciense El Códice Danila tiene ya reproducción facsímil para el uso de estudiosos

M. F. ANTUÑAOVIEDO.
La edición de la Biblia de Danila fue presentada ayer, en el marco de los actos del Año Jacobeo 2010 ::
                             MARIO ROJAS/
La edición de la Biblia de Danila fue presentada ayer, en el marco de los actos del Año Jacobeo 2010 :: MARIO ROJAS

No está en Asturias, pero su importancia histórica es equiparable a la de las cruces de la Victoria y los Ángeles. La denominada Biblia Danila tiene ya una reproducción facsímil que pronto estará en manos de estudiosos e instituciones culturales. Ayer se presentó el volumen, un proyecto que pone fin a tres años de trabajo, para dar mayor visibilidad a un códice del siglo IX hecho en Oviedo por orden de Alfonso II el Casto y que se conserva en la abadía cisterciense de la Santísima Trinidad de Cava dei Tirreni.

El manuscrito tiene mucha historia tras de sí. Y fue el catedrático de Paleografía Latina de la Escuela Vaticana de Paleografía Diplomática, Paolo Cherubini, quien se encargó de presentar durante los actos de clausura de las actividades culturales del Jacobeo todo el devenir del códice. Se compone la Biblia de 36 capítulos y su bautizo como Danila responde al nombre del scriptor que la firmó con letras de oro. Explicó Cherubini que la escritura del texto ofrece el ejemplo más antiguo de la minúscula visigótica asturiana y que cuenta con una esplendida decoración que acompaña el inicio de cada una de las partes del Antiguo y el Nuevo Testamento. Sin figuración humana, tiene riquísimos diseños ornamentales. No solo eso. Si no que en virtud de esta copia se podría decir que Asturias fue una «de las primeras regiones del Imperio en disponer de la traducción latina de la Biblia» realizada por San Jerónimo. «Asturias puso un hito en la conservación de una versión de las Sagradas Escrituras», señaló Cherubini en el Palacio Conde de Toreno.

Su valor histórico es inmenso; su viaje por la historia, tampoco está mal. «Apareció a principios del siglo XII en la Italia del Sur. Fue llevado allí con toda probabilidad por el antipapa Mauricio Burdino», indicó el experto. Fue Burdino confinado en la abadía cisterciense, donde durante años y años estuvo olvidado el códice hasta que un buen día del siglo XIX atrajo la atención del cardenal Angelo Mai, bibliotecario de la Biblioteca Vaticana, que reclamó una copia para estudiarla y aún se conserva en la Biblioteca de los Papas. Ya en el siglo XX, fueron muchos los estudiosos que elogiaron «la obra maestra». Quizá algún día esas glosas inéditas vean a la luz. Cherubini, feliz con la edición facsímil, lo espera.