Los incentivos fiscales aumentaron un 25% las ventas de vivienda en 2010

El mayor repunte se dio en el primer semestre por la subida del IVA y el impacto del final de la desgravación fue menor del esperado

MARCOS MOROGIJÓN.
Vista aérea del nuevo barrio residencial de Nuevo Roces con la glorieta de acceso Oeste -a través de la carretera Carbonera- en primer término. ::
                             E. C./
Vista aérea del nuevo barrio residencial de Nuevo Roces con la glorieta de acceso Oeste -a través de la carretera Carbonera- en primer término. :: E. C.

Los incentivos fiscales hicieron que las ventas de viviendas en la ciudad aumentasen entre un 20% y un 25% durante el año que acaba de finalizar. Así se desprende de los datos de facturación de las agencias inmobiliarias consultadas por EL COMERCIO. El mayor repunte de las transacciones se produjo, según explican los intermediarios, en el primer semestre de 2010 por la subida del IVA para la obra nueva (que el pasado 1 de julio se incrementó del 7 al 8%).

Con la llegada del verano, las operaciones sufrieron un frenazo en seco y a partir de octubre se volvieron a reactivar, alentadas por el final de las desgravaciones por adquisición de vivienda para las rentas superiores a 24.000 euros (desde el pasado 1 enero). En los últimos días de diciembre las notarías se colapsaron para escriturar pisos, pero las agentes inmobiliarios gijoneses señalan, salvo contadas excepciones, que los efectos del fin de la deducción del IRPF sobre las compraventas han sido menores de lo esperado. Y ello a pesar de que quienes se hiciesen propietarios en 2010 tenían la oportunidad de disfrutar de por vida de la deducción independientemente de su renta, ya que la nueva ley de economía sostenible no tiene carácter retroactivo.

José Manuel Espinosa, gerente de la Agencia Uría 7, reconoce que 2010 ha sido «un año atípico» por las medidas tributarias promovidas desde el Gobierno central para aligerar el stock de pisos. «Hasta el 30 de junio, el balance fue realmente bueno para los tiempos que corren y tras unos meses de parón a mediados de octubre se empezaron a mover un poco los pisos de segunda mano por la desaparición de la desgravación para las rentas medias y altas», explica Espinosa, quien ahora pronostica un primer trimestre de 2011 «muy duro» por la pérdida de los alicientes fiscales. «El único incentivo que va a quedar en los próximos meses para cerrar operaciones va a ser que el precio sea atractivo», anticipa el intermediario inmobiliario.

Alejandro Álvarez Padilla, gerente de la Agencia Álvarez, también destaca que, en el cómputo de transacciones, «el primer semestre fue mejor que el segundo» por la mayor repercusión de la entrada en vigor de la subida del IVA en las ventas y en las consultas. La eliminación de las desgravaciones del IRPF también dio salida a excedentes inmobiliarios a partir del último cuatrimestre, «aunque con menor intensidad», según admite Álvarez Padilla.

A todos aquellos potenciales compradores que han perdido la oportunidad de beneficiarse de los incentivos fiscales, les anima a «no obsesionarse, ya que en 2011 habrá seguro oportunidades para comprar y vender». Álvarez Padilla argumenta que «siempre habrá negociación en función de la oferta y la demanda» y que en ese tira y afloja alguien tendrá que ceder bajo la premisa de que «éste es un buen momento para comprar y no tan fácil para vender». Sobre todo si quien vende mantiene las expectativas de los años de bonanza económica anteriores a la irrupción de la crisis, cuyos efectos se empezaron a notar en la ciudad en el segundo semestre de 2007.

Los expertos de la intermediación consultados aseguran que desde que comenzaron las 'vacas flacas' en el sector los precios de la vivienda en Gijón han bajado en torno al 30%, pero de manera desigual. Consideran que la nueva construcción se ajustó mejor a las nuevas condiciones del mercado que la segunda mano. El problema, a su juicio, reside en que los propietarios de vivienda usada siguen teniendo una percepción errónea sobre la situación actual. «El que quiera vender a partir de ahora va a tener que ajustarse al mercado», advierte José Manuel Espinosa.

El gerente de la Agencia Asturias José Álvarez García, asegura que los beneficios fiscales, en su caso, animaron las ventas en «promociones cuya comercialización flojeaba desde hace meses en zonas como Tremañes y en El Llano». El veterano agente inmobiliario asegura que el «mayor tirón» de las transacciones tanto en obra nueva como en segunda mano se dio en su empresa «en el último trimestre del año cuando la gente con cuentas en el banco se dio cuenta de que perdía la deducción por vivienda». Álvarez García es de los que opina que en nueva construcción el precio de los pisos ya ha tocado fondo por la repercusión del coste del suelo. «El que tenga dinero debería comprar ya», defiende.

Bancos demonizados

Las agencias consultadas ponen de relieve, en todos los casos, que los resultados no fueron mejores por las trabas que siguen poniendo las entidades financieras a la concesión de créditos hipotecarios. «El grifo no está cerrado, pero la financiación es muy difícil, porque para el banco no puede haber el más mínimo resquicio de riesgo en las operaciones», argumenta Alejandro Álvarez Padilla. El gerente de la Agencia Asturias también carga contra los bancos por la imposición de «dobles garantías incluso a funcionarios con sueldos razonables» para acceder a préstamos hipotecarios sobre el 70% del precio de tasación de los pisos.

El presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Asturias, Antonio Vega, es pesimista sobre la perspectivas para 2011 y augura que sólo habrá bajadas de precios en segunda vivienda «en función de cambios de domicilio y aperturas económicas». «No hay que ser adivino. Hasta que no se recupere el empleo, la banca no recuperará la confianza. Hay oferta y hay demanda de pisos, pero falta liquidez para casar a ambas», resume.

Durante el año que acaba de finalizar también se reactivó tímidamente en la ciudad el mercado de la viviendas de lujo, con promociones en Cimadevilla y el antiguo edificio del Banco de Gijón. Por el momento, Caja Cantabria no ha logrado cerrar la venta de ninguno de los 32 pisos de la emblemática antigua sede bancaria de Munuza esquina con Los Moros, aunque asegura que ya «hay dos o tres personas» dispuesta as a adquirir casa allí tras la rebaja del 30% que ha traído consigo la nueva comercialización del producto.