«A Jovellanos le gustaba tocar la guitarra y las seguiriyas»

Ramón Avello presenta hoy en la Casa Natal el libro 'Jovellanos a escena', que aborda la relación del prócer con la música

M. F. ANTUÑAGIJÓN.
Ramón Avello participa hoy en los actos del bicentenario de Jovellanos con su libro. ::
                             SEVILLA/
Ramón Avello participa hoy en los actos del bicentenario de Jovellanos con su libro. :: SEVILLA

La vida de Jovellanos también tuvo banda sonora. Al ilustrado le gustaba tocar la guitarra, cantaba seguiriyas boleras y era pelín crítico con la zarzuela castiza. El crítico musical de EL COMERCIO, Ramón Avello, ha indagado en los gustos musicales del prócer en el libro 'Jovellanos a escena', que hoy se presenta en la Casa Natal.

El libro surgió como unas notas al programa de la zarzuela 'Pan y toros', que se estrena el domingo en el Teatro Jovellanos, y en la que la figura del prócer está muy presente. Pero en lugar de quedarse en la zarzuela de Francisco Asenjo Barbieri con libreto de José Picón, la investigación de Avello fue más allá. En el año en el que se celebra el bicentenario de su muerte, parecía oportuno indagar en una faceta hasta entonces desconocida de su vida: la musical. Así surgió el libro que edita el Ayuntamiento de Gijón, como un encargo de Carmen Veiga, la directora del Jovellanos, que se hizo mayor casi sin querer.

La publicación, que busca aunar rigor y amenidad, tiene tres partes bien diferenciadas. La primera es la que abunda en la presencia de Jovellanos en esa zarzuela que se presentará el domingo en Gijón en versión concierto. El ilustrado aparece como un político enfrentado a Godoy, falseando así una realidad bien distinta, pues fue éste quien le nombró ministro. Es -detalla Ramón Avello- un personaje muy esperado que está en boca de todos durante toda la función. «Es curioso porque sólo aparece en escena en el tercer acto y no canta, el suyo es un personaje hablado que tiene un recitado de cierta importancia, pero es muy protagonista por alusiones», detalla Avello. Es curioso también que quien le acompaña en escena es precisamente Goya.

El caso es que Jovellanos puede que no le hubiera gustado demasiado aparecer en esa zarzuela. La razón es fácil de entender: «No es nada castizo, su estética es neoclásica, y critica algunos aspectos de la zarzuela», indica Avello. En definitiva, que a los ojos de un ilustrado del XVIII sobraban escenas de manolos y personajes de pueblo y faltaban más dioses, personajes mitológicos y reyes, al puro estilo francés.

Es en la segunda parte del libro cuando Avello desvela aspectos sobre los gustos musicales del ilustrado gijonés, sobre sus escritos vinculados a los espectáculos. Para empezar, conviene saber que una de las cartas a Pons le explica cómo son las romerías asturianas y hace una detallada descripción de la danza prima. Sostiene Avello que esto demuestra que es una persona abierta a las manifestaciones populares. Tanto es así que gustaba incluso de tocar la guitarra y de cantar seguiriyas boleras, a las que se aficionó durante su estancia en Sevilla. Por cierto que hay quienes apuntan incluso que durante su encierro en el castillo de Bellver, en Mallorca, tenía consigo un par de guitarras. «No sé si tocaba bien o mal, pero le gustaba», subraya Avello.

La tercera y última parte del libro se dedica exclusivamente al análisis exhaustivo de 'Pan y toros', en el que se recogen los errores históricos que guarda su libreto y sus características musicales.