35 años de una triple conexión

El ministro asturiano Antonio Valdés González-Roldán fue su impulsor y optó por el hormigón para que fuera más resistente La autopista 'Y', inaugurada el 13 de febrero de 1976, era un hito de la ingeniería

La salida de la autopista Y partía paralela a las vías del ferrocarril y a las instalaciones de la fábrica de Moreda. ::                             E. C./
La salida de la autopista Y partía paralela a las vías del ferrocarril y a las instalaciones de la fábrica de Moreda. :: E. C.

Tal día como hoy de 1976 se inauguró la autopista 'Y', proyectada para facilitar el tránsito de mercancías pesadas entre Gijón, Oviedo y Avilés. En realidad, la inauguración se debería haber realizado el día anterior, pero el ministro de Obras Públicas, el villaviciosino Antonio Valdés González-Roldán, no pudo aterrizar en el aeropuerto de Asturias por motivos meteorológicos. Tuvo que coger el tren para llegar al Principado al día siguiente.

La lluvia había dado una tregua para que el ministro, en compañía del presidente de la Diputación Provincial, Juan Luis de la Vallina Velarde, y de los alcaldes de Oviedo, Gijón y Avilés, Félix Serrano, Luis Cueto-Felgueroso y Fernando Suárez del Villar, respectivamente, pudiera cortar la cinta inaugural flanqueados por dos jóvenes ataviadas con el traje regional.

Además, para inmortalizar la importante obra, se inauguró la escultura 'Cauce de energía', que aún hoy se puede ver en las inmediaciones del embalse de San Andrés de los Tacones, obra del escultor Joaquín Vaquero Turcios, elaborada en fibra de vidrio y poliéster sobre una estructura metálica.

La 'Y' había sido concebida con una longitud total de 43,82 kilómetros, alcanzando los 95,64 si se incluían los ramales de enlace y demás carreteras complementarias. De todos ellos, 71 tenían una de sus más destacadas características, como es el suelo de hormigón continuo y rayado, «una técnica que se utiliza por primera vez en nuestro país», decían las crónicas de la época. Había costado 4.500 millones de pesetas -27 millones de euros-.

¿Por qué se decidió acometer esta obra? Ignacio García Arango, jefe de la Demarcación de Carreteras en Asturias, ya trabajaba entonces en el departamento y explica que en aquella época «preveíamos un tráfico de 37.000 vehículos diarios. Según los estudios que habíamos hecho, por la carretera de Oviedo a Gijón circulaban 12.000 vehículos diarios, entre Gijón y Avilés, 10.000, y de Oviedo a Avilés, otros 10.000.

García Arango trabajó en la obra de esta autopista junto con los responsables del departamento, Guillermo Buceta y Enrique Lafuente. Con ellos tuvo que idear una autopista especialmente diseñada para «soportar un tráfico muy pesado y se pensó que la solución más válida era hacerla de hormigón, ya que resiste más el tráfico y el clima húmedo». Ese tipo de autopistas se empezaban a construir entonces en Bélgica.

Tráfico denso

La autopista 'Y' ha ayudado a vertebrar la zona central de Asturias y buena prueba de ello es el gran volumen de tráfico que soporta. Los últimos datos son de 2009 e indican que entre Oviedo y Lugones hubo una intensidad media diaria de 84.641 vehículos, entre Lugones y Serín, 64.445; entre Serín y Gijón, 51.783, y entre Serín y Avilés, 51.789. De momento, el proyecto de construir un tercer carril que alivie algo los tránsitos está aparcado. En opinión de García Arango, «si el tráfico triplica la cantidad para la que estaba pensada, tiene que estar saturada, pero lo está dentro de un orden, ya que está menos cargada que, por ejemplo, las entradas a Madrid. La solución también pasa por el uso del transporte público, pero está claro que con tres carriles los coches circulan mejor. El incremento de la capacidad puede ser una solución viable hasta un horizonte de unos 20 años, según los índices internacionales».

Este experto reconoce que pasó muy buenos años en la construcción de la autopista, pero asegura que «es como un director de cine, que hace una película y, cuando la acaba, pasa a la siguiente. No la miro para decir 'qué guapa quedó'».