«Voy a jugar el 300 a la lotería»

«He vuelto a nacer», dice esta profesora de 40 años a la que una hepatitis fulminante la obligó a entrar en lista de espera para un hígado un mes después de dar a luz Gloria Sánchez, la gijonesa que recibió el histórico trasplante hepático, se recupera en el HUCA

OVIEDO.
Gloria intenta maquillarse con la ayuda de su prima Yolanda «para salir guapa en la foto». Detrás, el doctor Ignacio González-Pinto, cirujano que dirigió el trasplante. ::                             MARIO ROJAS/
Gloria intenta maquillarse con la ayuda de su prima Yolanda «para salir guapa en la foto». Detrás, el doctor Ignacio González-Pinto, cirujano que dirigió el trasplante. :: MARIO ROJAS

Es la primera vez en muchos días, casi semanas, que Gloria logra dejar la cama, ponerse de pie y sentarse en una silla. Lo que para muchos puede resultar una acción rutinaria, mecánica y hasta pelín aburrida, para Gloria es todo un acontecimiento. «Cuando esta mañana -por ayer- puse mis pies en el suelo empecé a llorar como una tonta. Me emocioné muchísimo», confiesa sin rubor alguno esta profesora de 40 años, que protagonizó el trasplante de hígado número 300 del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

Es mediodía y Gloria María Sánchez Muñiz se recupera en la segunda planta del edificio Covadonga del histórico implante hepático que los médicos le practicaron en la madrugada del pasado sábado, día 12 de febrero. A su lado le acompaña Yolanda, su prima, que se ha convertido en su sombra. «Ha sido todo tan rápido que todavía no nos lo podemos creer», comenta.

Hasta hace poco menos de un mes Gloria llevaba «una vida de lo más normal. Nunca había estado enferma y jamás me llegué a imaginar que iba a tener que pasar por esto», relata. Profesora de Lengua y Literatura y de Sociales en el Colegio San Miguel, de Pumarín, en Gijón, Gloria había dado a luz el pasado 17 de diciembre a «un precioso chiquillo», Álvaro, un bebé «muy esperado y deseado», dice. Cuando se disponía a disfrutar de su maternidad junto a su marido, Roberto, director del colegio de Pumarín, «todo cambió. De repente te dicen que o te trasplantas o te mueres».

La primera alerta saltó al mes del parto. «Fui a la pediatra, a la típica revisión del bebé. La médica me vio tan amarilla que, en vez de atender al niño, me tuvo que atender a mí». Gloria tenía unos niveles de bilirrubina que no eran normales. «Los análisis clínicos indicaban que algo no iba bien», comenta el jefe de la Unidad de Trasplantes Hepáticos del HUCA, Ignacio González-Pinto, cirujano que se encargó de 'instalarle' el nuevo órgano en una operación que duró seis horas y media.

Un brindis por el donante

De Urgencias de Cabueñes, Gloria pasó directamente al HUCA. Tenía una hepatitis fulminante cuyas causas se desconocen. La única alternativa era retirarle su dañado hígado y cambiárselo por otro. Los médicos esperaron unos días «porque a veces estas hepatitis remiten». Pero no fue su caso. Después de tres semanas en el HUCA, «vino Pinto y me dijo, te vamos a tener que trasplantar». Gloria no tuvo tiempo para meditarlo. Entró en urgencia cero, un estado prioritario para quienes no pueden aguardar mucho tiempo por un trasplante. Tres horas después, cuando la mujer estaba comiendo, volvió el médico para decirle que había aparecido un donante en Getafe. «Si todo sale bien te operamos en unas horas», le anunció. A Gloria se le atragantó la comida, pero la alegría que mostró al saber que había aparecido un hígado sorprendió a los cirujanos. «Pensábamos que iba a tener un poco de miedo pero se puso contentísima», rememora González-Pinto.

Si todo transcurre como hasta ahora, Gloria podrá abandonar el hospital en una semana. Volverá a casa con un hígado nuevo y sin rastro de hepatitis en su cuerpo. Ayer, junto a su prima, sopesaba cómo festejar todo lo que le ha pasado. «Voy a jugar el 300 a la lotería y no descarto organizar una gran fiesta». Su primer brindis, sin alcohol, aclara, será para el donante «que me ha permitido volver a nacer».

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