El estreno de Fetén pudo con la lluvia

Ananda Dansa, de la Comunidad Valenciana, hizo gozar plenamente a los espectadores con su representación de 'El Mago de Oz' La Feria Europea de Teatro para Niños llenó el Teatro Jovellanos en su inauguración oficial

ALBERTO PIQUEROGIJÓN.
Unos niños participan en uno de los espectáculo de la feria en la plaza del Parchís. :: JOAQUÍN PAÑEDA/
Unos niños participan en uno de los espectáculo de la feria en la plaza del Parchís. :: JOAQUÍN PAÑEDA

No acompañó el tiempo para los espectáculos al aire libre, pero a pesar de los elementos -sólo se suspendió la función prevista en la calle Tomás y Valiente de la compañía Capitán Maravilla, Mono A Mono B- Fetén (Feria Europea de Teatro para Niños) celebró su inauguración oficial con las mismas dosis de entusiasmo y asistencia de público que ya se habían despertado en la víspera.

De hecho, el Teatro Jovellanos volvió a colmarse hasta la bandera para presenciar la obra que se anticipó en la tarde del sábado, El Mago de Oz, representada de nuevo ayer por Ananda Dansa (Comunidad Valenciana), en cuyo equipaje llevan un Premio Max y el Premio Nacional de Danza 2006.

El hermoso relato de Frank Baum que se hiciera celebérrimo con la película dirigida por varios realizadores en 1939 -Víctor Fleming, Melvin LeRoy, Richarde Thorpe y King Vidor-, protagonizado por Judy Garland, cobró vuelo en la tarima del coliseo gijonés tras ser declarada la apertura oficial de Fetén por la periodista Elena Reales y los niños ganadores del galardón de la crítica en 2010, Ángela Valerio y Diego Castrelo.

El sueño de Dorothy Gale, entre brujas malas y buenas, un león cobarde (de las paradojas nacen las mejores fábulas), un hombre de hojalata, un espantapájaros y otros bordados de la fantasía -que Ananda Dansa llevó a los escenarios por primera vez en 1999 y han revitalizado con delicados matices que le proporcionan más color y calor emotivo- se puso de puntillas ante unos espectadores atentísimos, en los que no se distinguían las edades, o sea, si el arrobo de los semblantes era mayor entre los progenitores o en la cara de los peques.

Después de todo, la narración hecha silueta musical es una lección imperecedera para cualquier fase de la vida, un viaje interior que alumbra la luminosa idea (disculpen el pleonasmo) de que el reino de Oz está dentro de cada uno de nosotros y que como se decía en la popular y gloriosa cinta cinematográfica, «si no puedes encontrar el deseo del corazón en tu propio patio, entonces nunca lo perdiste realmente». Ananda Dansa expresó esa idea magistralmente.

Previamente, en el Antiguo Instituto había puesto el arco iris en la tarde Olga Cuervo con '¿A qué jugaba Cenicienta?'. Y en el mismo recinto, Pea Green Boat desplegó a las diez de la noche su sugerente 'El árbol de los zapatos'. Punto de partida para una semana que reunirá 65 compañías, 120 representaciones y más de 700 artistas.

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