La motora merlucera de la Casa del Mar será desguazada por «razones de seguridad»

Su mal estado de conservación hace temer a Pesca que pueda causar un accidente

E. C.GIJÓN.
El 'Nuevo Firio' sirve de antesala a las instalaciones de la Casa del Mar de Gijón. ::
                             P. CITOULA/
El 'Nuevo Firio' sirve de antesala a las instalaciones de la Casa del Mar de Gijón. :: P. CITOULA

La motora merlucera que desde noviembre de 2002 sirve de símbolo en la Casa del Mar de una de las artes de pesca más tradicionales de Asturias, el pincho, será desguazada en los próximos días por una empresa que ya ha sido contratada a tal efecto, según confirmaron a El COMERCIO fuentes de la Dirección General de Pesca, propietaria del barco.

Tras más de ocho años a la intemperie, la embarcación, construida en madera, ha sufrido un deterioro imposible de corregir con una mano de pintura o una inversión razonable, explicaron las mismas fuentes, que achacan a «razones de seguridad» el desguace del pesquero. Al parecer, la madera se encuentra claramente podrida y algunas veces niños o adolescentes suben a jugar a la motora, con el consiguiente riesgo.

No obstante, algunos usuarios de la Casa del Mar y personas relacionadas con la pesca consideran que es una pena que se pierda para siempre una pieza que podría pertenecer a la arqueología industrial, en este caso pesquera, del Principado.

Como símbolo de una de las artes de pesca más tradicionales del Principado, el 'Nuevo Firio', que es el nombre de la embarcación, fue ubicado en el jardín de acceso a la Casa del Mar de Gijón, sede de la Dirección Provincial del Instituto Social de la Marina y, en su día, de la Dirección General de Pesca.

El mismo barco es también la antesala al pequeño acuario y museo de la pesca que alberga el Centro de Experimentación Pesquera.

El 'Nuevo Firio' fue construido en 1985, con casco de madera. Tiene 11,19 toneladas de registro bruto, 9,85 metros de eslora y 3,2 metros de manga. Fue retirado en 2002 de la pesca activa por jubilación de su armador, Manuel Marqués Álvarez. Llegó por mar, ese mismo año, al puerto deportivo de Gijón, donde fue izado a tierra y sometido a tratamiento para su conservación a la intemperie, pero el paso del tiempo ha provocado un deterioro que aboca ahora a su desguace definitivo.