«Mi madre siempre dijo que la oyó llorar»

Los informes del centro sanitario no aclaran si la niña realmente nació muerta, en 1976, ya que presentan varias contradicciones Una familia investiga el posible robo de un bebé en el Hospital de Cabueñes

MARCO MENÉNDEZGIJÓN.
Mónica Martínez, ayer, en el barrio de La Corredoria. ::                             MARIO ROJAS/
Mónica Martínez, ayer, en el barrio de La Corredoria. :: MARIO ROJAS

El 24 de julio de 1976 una niña nació muerta en el Hospital de Cabueñes, en Gijón, o al menos eso le dijeron los médicos a los padres. Pero la madre siempre tuvo sus dudas. «Mi madre siempre dijo que la oyó llorar. Desde que tenía cinco años he oído decir que la nena había nacido viva y el informe dice que mi madre tuvo una hembra viva», indicó a EL COMERCIO Mónica Martínez, quien se ha empeñado en averiguar si su hermana, en efecto, falleció al morir o, si como se teme, fue robada en el paritorio gijonés.

Ayer mismo recibió los informes del Hospital de Cabueñes sobre el asunto: «Dicen que falleció porque nació de nalgas, que durante diez minutos su corazón latía, pero que no respiraba. El parte está firmado por una doctora y el certificado del aborto, por otra», apunta Mónica Martínez. Sus dudas se acrecientan al comprobar que «el informe dice que nació viva», mientras que el referido al aborto apunta que su madre «reconoce haber dado a luz en la sala de partos a un feto hembra que nació muerta».

Tampoco concuerdan otros documentos, como los que indican que la pequeña fue enterrada el 24 de julio o que los datos fueron inscritos en el Registro Civil el 25 de julio, que «era domingo. No creo que abrieran para hacer inscripciones ese día», considera Mónica Martínez.

Consultar a un especialista

Dado que los documentos recibidos ayer no aclararon ninguna de sus dudas, la familia tratará de localizar a las dos doctoras que intervinieron en el nacimiento de su hermana, que había venido al mundo pesando cuatro kilos y 50 gramos. También pretenden consultar con algún especialista que les aclare si es posible que un recién nacido pueda tener latiendo su corazón durante diez minutos, a pesar de que no respiraba. Al mismo tiempo, piensan ponerse en contacto con un abogado, ya que los informes «apenas tienen ningún nombre, ya que la mayoría está sin firmar y los que tienen firma es sólo con un garabato, sin indicar el nombre del médico o el número de colegiado», indica Mónica Martínez.

Ya hacía tiempo que la familia tenía intención de iniciar las indagaciones para averiguar qué fue lo que realmente le pasó a la niña, «pero tampoco sabíamos cómo hacerlo». Por eso, fue al escuchar en la radio otro caso similar cuando se pusieron en contacto con Raquel, una gijonesa que averiguó que había sido sustraída a su madre biológica para que fuera criada por otra familia. Ella orientó a Mónica y su familia en la búsqueda, «ella nos ayudó en todo. No sabíamos ni que existía un legajo de abortos».

Además, el hecho de que varias personas le dijeran que «tenía una doble en Candás o en Luanco» también le hizo tomar con más ganas las averiguaciones. «Me lo dijeron personas distintas en una misma semana, alguna incluso que no conocía de nada», resalta Mónica Martínez.

Este es uno de los casos asturianos en los que se investiga el posible robo de bebés y que desde hace poco está investigando la Fiscalía en toda España. En Asturias hay, al menos, siete casos. Los afectados de todo el país han decidido unirse en una asociación desde la que trabajar en conjunto, la Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares (Anadir). Hasta el momento, 14 fiscales provinciales han decidido ya abrir los correspondientes expedientes de hechos sospechosos ocurridos tanto en hospitales públicos como privados entre las décadas de los 50 y los 90 del siglo pasado.