Teatro de la vena a la cabeza

Marián Osácar dirige Fetén con la pasión de la actriz y la gestión de la funcionaria

Marián Osácar, sentada en el suelo del Centro de Cultura Antiguo Instituto, delante de una pegatina de Fetén. ::                             LUIS SEVILLA/
Marián Osácar, sentada en el suelo del Centro de Cultura Antiguo Instituto, delante de una pegatina de Fetén. :: LUIS SEVILLA

Dicen quienes la conocen que Fetén no sería lo que es hoy sin ella. Sin su carácter, sin su criterio, sin su talento. Pero Marián Osácar es funcionaria. O sea, discreta. Tanto, que fuera del ámbito estrictamente teatral nadie ubicaría a esta mujer de largo cuello, sonrisa fácil y verbo copioso al frente de una de las ferias de teatro para niños más importantes del panorama artístico actual, la misma que hubo de resurgir de sus cenizas cuando el Principado la condenara a desaparecer. Han transcurrido 15 años desde que Fetén llegara a la Fundación Municipal de Cultura. Entonces, Osácar era profesora de teatro en la Universidad Popular y su licenciatura en Arte Dramático por la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid y su intensa trayectoria como actriz le conferían el perfil idóneo para apostar por el futuro. Hoy dirige el Departamento de Promoción de las Artes, desde donde esta madrileña adoptada por Asturias desde hace 28 años trabaja para impulsar el teatro para niños y la danza para todos.

Su dominio de las tablas tiene más de dramaturgia que de baile. No en vano, toda su trayectoria escénica se sustenta sobre la interpretación teatral. Desde aquellos primeros pasos en Madrid, recién licenciada, que la llevaron a compañías y representaciones, hasta su aterrizaje en Asturias, donde llegó a dirigir el grupo La Galerna antes de transformarse en funcionaria.

Pero por encima de la gestión está el teatro. Es su pasión. Con permiso de sus tres hijos, hoy adultos y con su propia prole, pero en un tiempo infantes que viajaban con su madre de ciudad en ciudad. Durante la tarde-noche, bajo la mirada de una cuidadora. Por la mañana, de la mano de su madre, jugando en los parques de tantas localidades españolas. Eran tiempos difíciles en los que el término de la función no significaba camaradería y copa con compañeros, sino recogida temprana para iniciar el día siguiente con sus gemelos.

Siempre dice Marián que mereció la pena. Que el irrompible cordón umbilical que aún hoy le une a sus tres hijos y a sus ya dos nietos compensa cualquier recuerdo oscuro de renuncias maternales en tiempos en que los matriarcados hogareños constituían la imagen tradicional. Le gustan los niños. Los suyos y los de los demás, pero para tratarlos como seres independientes, con su propio carácter, inteligencia y sensibilidad. Tal vez por eso arriesga tanto en las programaciones de Fetén. Solamente confiando en ellos, en la percepción que tienen de su entorno, se puede entender la apuesta, exitosa finalmente, por compañías y títulos que abordan temáticas como el alzheimer o la muerte.

A la directora de Fetén le gusta correr riesgos. Controlados, pero riesgos. A cambio, ofrece un carácter positivo, ejecutivo y, sobre todo, sereno. Siete días en continuo directo dan para todo. Para alegrías y para penas, para improvisaciones y para imprevistos. Hasta para multas. Para problemas, en suma, que nunca suelen tener dueño. Es en esos momentos en los que surge la figura teatral y gestora de Marián Osácar. Nada de gritos, de carreras, de porqués o de quiénes. Toma el mando, soluciona el problema y pasa a la siguiente eventualidad, con la cercanía de quien le gusta trabajar en equipo, pero con el distanciamiento de quien sabe que el mando, como la responsabilidad, es piramidal.

Vitalista, habladora, entusiasta y pasional, esta mujer a la que le gustaría programar teatro para adultos, no hace distingos entre el clásico y el moderno. Tal vez porque en sí misma tampoco lo hace y, mientras construye su vida hacia adelante, se enfrasca, en su tiempo propio, en la novela histórica. Pero siempre para volver. A mundos pasados y entornos diferentes. En realidad, como el propio teatro.

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