Congelados por la Cultura

Unas 200 personas protestan ante el Ayuntamiento por la falta de actividadesTras la 'flashmob', Mortera anuncia que pedirá al Principado una normativa más flexible para la organización de conciertos diurnos

SUSANA NEIRA OVIEDO.
Los participantes se taparon la boca, los ojos o los oídos durante la 'flashmob' convocada por SOS Cultura en la plaza de la Constitución. ::                             JESÚS DÍAZ/
Los participantes se taparon la boca, los ojos o los oídos durante la 'flashmob' convocada por SOS Cultura en la plaza de la Constitución. :: JESÚS DÍAZ

Sonó un silbato y por unos minutos se congeló el tiempo pasada la una de la tarde en la plaza de la Constitución. Alguno tapó su boca o sus oídos y otros sus ojos con sus dos manos. El toque de llamada les dejó prácticamente sin sentidos, aunque hubo a quien la alerta le pilló en plena acción, tocando la guitarra o de aparente charla con su pareja.

No les descongeló ni la fina lluvia que caía, y «cerca de 200 personas» participaron ayer durante cinco minutos en la 'flashmob' organizada por la plataforma Oviedo: SOS Cultura.

El mensaje lo lanzaron quienes se quedaron estáticos y sorprendió a aquellos que, ajenos a la convocatoria difundida por las redes sociales, pasaban por allí para acudir al mercado de El Fontán o les cogió en pleno paseo dominguero.

El mensaje llegó a estos, pero tenía un destino más concreto: el Gobierno local. Los asistentes protestaron ante el despacho de la Alcaldía, -cuyas cortinas cerradas contribuyeron a hacer más simbólico el escenario- por aquellos que les niegan ver, escuchar y expresarse en lo referente al arte en la ciudad. El colectivo quiere la recuperación de salas de exposiciones, los conciertos y que los festivales formen parte de la programa municipal.

Cinco minutos sin movimiento ni sonido se hacen largos. Y en realidad, la iniciativa se estiró un poco más al terminar con un prolongado aplauso compartido con algunas caras conocidas, como la del concejal de la Asamblea de Ciudadanos por la Izquierda (ASCIZ), Roberto Sánchez Ramos.

Lo normal en este tipo de concentraciones es que la gente se disperse rápidamente, como si no hubiera pasado nada y cada uno coja una dirección, pero tras el 'flashmob' de ayer casi todos tiraron hacia el mismo sitio: el bar La Malayerba, donde disfrutaron de un concierto en acústico.

Antes de marchar, bajo los soportales del Consistorio, David Cuerdo y Kike Fernández hablaron de la necesidad de que afloren con libertad las manifestaciones artísticas. «Es una concentración en favor de la cultura, luego cada uno elegirá qué lado le interesa más», resumió Cuerdo, de la Radio08.

Su negocio es la música y la hostelería. Precisamente por organizar un concierto les ha llegado una penalización que han tenido que pagar ya. «Mortera siempre dice que está permitido, pero tenemos una denuncia en firme. Es paradójico», lamentó su compañero, Kike Fernández.

Este ha sido uno de los locales que recibió una notificación hace poco más de una semana con la prohibición de organizar conciertos. Otro de ellos fue Al fondo hay sitio y La Malayerba.

La propietaria de este último, Puri Méndez, organiza sesión vermú con música en directo desde hace tiempo, pero recibió hace diez días una notificación impidiéndole celebrar más. «Nos decían que teníamos que quitar todos los bafles y dejar de hacer conciertos por una normativa que no existe. No tenemos licencia de música amplificada y no podemos hacer conciertos en vivo», recordó ayer.

Al final, en su caso no tenían ninguna denuncia, así que el Consistorio reconoció que había vacío de licencias. «Es absurdo que me prohiban hacer conciertos al mediodía y poner música ambiente, que la tiene puesta cualquier tienda de ropa», reprochaba la hostelera.

Visita sorpresa

La semana ha sido algo tensa y al final, el concejal de Urbanismo y Licencias, Alberto Mortera, les animó a pedir una autorización gratuita en el Consistorio para programar actuaciones en directo.

Y como si quiera sellar la reconciliación con los hosteleros, el edil popular sorprendió ayer a los presentes acudiendo al local de Méndez. Culpó de lo sucedido a la «fría y rígida» Ley de Espectáculos del Principado, que sólo contempla la música en directo en locales de música amplificada. «Está garantizada para la noche, para permitir el descanso de los ciudadanos», explicó.

Para solucionar el problema, adelantó que pedirá al Principado que sea más flexible y que exista una licencia específica para actuaciones diurnas como estas que no tienen por qué molestar a los vecinos. El popular apostó porque la música siga en aquellos lugares que deseen organizar actuaciones y reconoció que «los mismos decibelios no provocan la misma molestia a la una del mediodía que a la una de la madrugada. Por eso digo que la música durante el día, incluso en las calles, tenga espacio y amparo legal».